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Lunes 15 de junio de 2026 - 01:00 AM

Yo voto por la vida

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La cita electoral del próximo domingo, 21 de junio, no es una votación más; Colombia está ante una encrucijada histórica en la que nos jugamos la naturaleza misma de nuestro pacto social. Si miramos las cosas con cabeza fría, y con el porvenir democrático como única prioridad, el voto por Iván Cepeda no es una apuesta por la inercia, sino la vía indispensable para fortalecer las instituciones, defender los derechos humanos y sintonizar al país con el mundo de hoy. Frente a las promesas de mano dura y salidas rápidas, probadas y fracasadas, el proyecto progresista plantea un camino de largo aliento: la certeza de que la paz real no se decreta por la fuerza, sino que se construye cuando se cierran las brechas que hoy nos dividen.

La primera razón para respaldar a Iván Cepeda es su respeto por el orden constitucional. Esa promesa de su contrincante de imponer un orden absoluto en noventa días es un canto de sirena que, a la larga, termina por desmantelar la justicia y perpetuar los estados de excepción. Elegir a Cepeda es blindar las garantías democráticas; su visión de la seguridad no abandona el control del territorio, pero lo somete a la ley, y se enfoca en golpear las finanzas de las mafias y proteger a los líderes sociales, en lugar de insistir en una militarización que ya nos ha dejado heridas demasiado profundas.

En lo económico y en lo ambiental, la candidatura de Cepeda asume el siglo veintiuno con una lucidez que los críticos tachan de idealista, pero que la crisis climática vuelve urgente. Creer que el futuro de Colombia depende de revivir el “fracking” y aferrarse a los hidrocarburos es un anacronismo peligroso; la transición hacia economías verdes y el fortalecimiento del campo que propone el Pacto Histórico son las verdaderas bases para un desarrollo sostenible, que nos vuelva menos dependientes de los vaivenes del mercado extractivo.

Al final, la estabilidad de una nación no se mide por cuántas cárceles construye, sino por la solidez de sus servicios públicos. Frente a las recetas de choque fiscal y recortes drásticos que terminan desamparando a los más vulnerables, el programa de Cepeda defiende la educación superior gratuita y la salud sin intermediarios como pilares de la equidad; financiar estos derechos con una tributación justa es un asunto de dignidad elemental.

Votar por Iván Cepeda es la opción más sensata y madura, porque prioriza el fortalecimiento de las instituciones, la transición ambiental y la justicia social, frente a promesas de soluciones rápidas y mano dura que ponen en riesgo la democracia. Es apostar por una solución de fondo a los conflictos del país mediante el diálogo y el respeto a la dignidad humana.

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