Judicial
Domingo 23 de febrero de 2025 - 10:05 AM

El “Shaolín” le dio muerte a “El Nene” del EPL en Santander

Hace exactamente 25 años, 23 días, Santander fue escenario de una serie de operaciones militares jamás ejecutadas e irrepetible, una de ellas contra alias “El Nene” del Epl, que pretendió sumir la región en el caos. Pero el General Martín Orlando Carreño SAndoval comenzó a escribir con la baja de este rebelde, uno de los capítulos determinantes para la recuperación de la paz en la región.

‘El Nené’ máximo jefe del frente Ramón Gilberto Barbosa Zambrano. Días después fue hallado enterrado en una fosa común.
‘El Nené’ máximo jefe del frente Ramón Gilberto Barbosa Zambrano. Días después fue hallado enterrado en una fosa común.

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La garganta de aquel oficial del Ejército estalló de euforia incontenida cuando desde alguna parte de la Provincia de Soto uno de sus hombres le reportó: “¡hallamos la tumba de El Nene!”. El alarido fue silenciado de inmediato por una cascada de aplausos que se prolongó en un acústico infinito, honorífico, de pie ante el triunfo avasallador.

Aquel ‘clap, clap, clap’ ensordecedor parecía eternizado por la gloria del Ejército; cada palmada buscaba espantar la funesta neblina que cubría para entonces al nororiente de Colombia, a finales de 1999, porque quedamos en el foco de un país que veía cómo una secta de ‘alzados en armas’ pretendía arrodillar a un pueblo. Le puede interesar: Sicario le quitó la vida a un hombre frente a su hijo menor de edad

Hace exactamente 25 años, 23 días, Santander fue escenario de una serie de operaciones militares jamás ejecutadas e irrepetible, una de ellas contra alias “El Nene” del Epl, que pretendió sumir la región en el caos.
Hace exactamente 25 años, 23 días, Santander fue escenario de una serie de operaciones militares jamás ejecutadas e irrepetible, una de ellas contra alias “El Nene” del Epl, que pretendió sumir la región en el caos.

No retengo en la memoria si durante ese momento de júbilo se escucharon los acordes del himno nacional o el himno de Santander, pero debió ser, por lo menos en el imaginario de aquellos uniformados que habían emprendido la búsqueda sin cuartel del hombre quien durante un par de años causó zozobra, terror y muerte en la región: Hugo Carvajal Aguilar, alias “El Nene”, cabecilla del Ejército Popular de Liberación, EPL, una facción sanguinaria que pretendió asentar poder, dominación -literal- a sangre y fuego con secuestros extorsiones, atentados, asesinatos.

Llegó el “Shaolín”: General Martín Orlando Carreño Sandoval

General Martín Orlando Carreño Sandoval
General Martín Orlando Carreño Sandoval

La sarta de crímenes era indiscriminada, sin línea de respeto siquiera al clero, porque en la mira de muerte de sus fusiles había caído ejecutado de rodillas en una polvorienta carretera entre La Vega y Cáchira, Norte de Santander, el párroco del pueblo, Pedro León Camacho. Ese, dijeron algunos por allá entre surcos de dolor, fue su peor pecado. “Muerte de cura, maldición segura...”.

El refrán fue rumiado en las estribaciones del páramo de Santurbán, en los recovecos de Santa Cruz de La Colina, Rionegro, El Playón, El Filo de Turbay, La Calera, Matanza, Suratá, Bucaramanga...

Y un día, el 3 de septiembre de 1999, los astros se alinearon. Trasladado desde el indómito Urabá de entonces, el Ejército le encargó al General Martín Orlando Carreño Sandoval devolverles a los santanderes la tranquilidad arrebatada a punta de fusil, porque al otro lado, en Norte, la facción “Libardo Mora Toro”, replicaba el terror.

Pues con un gesto que parecía sacado de una película de samurais, con ambas manos sobre el mango dorado del sable de honor, el general Carreño sentenció en el campo de paradas: “Me han encomendado esa misión; aquí estoy. Lo voy a decir una sola vez. El delincuente Hugo Carvajal Aguilar se entrega, o lo damos de baja en combate...”.

Cuatro meses después, el karma del que hablaban los labriegos pareció escenificarse en el infierno que se desató contra los guerrilleros.

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Entre el 15 y el 25 enero de 2000, el “Shaolín” -como le decían entre filas al General en una mezcla de admiración y respeto por su conocida afición a la lectura de “El arte de la guerra”, un tratado que enseña la estrategia suprema de aplicar el conocimiento de la naturaleza humana a la confrontación, escrito por el general chino Sun Tzu, emprendió la batalla.

La muerte cayó del cielo en Santander

Cuando asumió como comandante de la Quinta Brigada del Ejército, el General sacó un mapa del tamaño de una sábana pequeña, lo tendió en el escritorio de la sala de crisis y organizó la batalla final, que incluyó una operación helicoportada intensa.

Por tierra y aire los mejores hombres de la contraguerrilla más efectiva que ha tenido esa unidad militar, el Batallón de contraguerrilla Los Guanes, avanzó hacia la zona de Santa Cruz de la Colina, donde ya se sabía era permanente la presencia de aquel baquiano nacido en el sur del Cesar convertido en insurgente por la irradiación letal de las armas.

Ese día un enjambre de aeronaves como libélulas en primavera, invadió el cielo de Rionegro, mientras por tierra la tropa aguardaba para la contención.

Hace exactamente 25 años, 23 días, Santander fue escenario de una serie de operaciones militares jamás ejecutadas e irrepetible, una de ellas contra alias “El Nene” del Epl, que pretendió sumir la región en el caos.
Hace exactamente 25 años, 23 días, Santander fue escenario de una serie de operaciones militares jamás ejecutadas e irrepetible, una de ellas contra alias “El Nene” del Epl, que pretendió sumir la región en el caos.

El rafagazo de una ametralladora .50 ajustada en uno de los Black Hawk que lo rastreaba desde el aire, fue certero.

Uno de los proyectiles que escupió el helicóptero hacia la zona donde con desparpajo “El Nene” se reunía con sus secuaces, le perforó parte del hombro izquierdo al rebelde que se pretendió invencible. En esa letal trayectoria la bala le recorrió la espalda para salirle cerca a la cadera, enviándolo de inmediato a la puerta de salida del mundo terrenal, a la agonía de una muerte lenta. Durante una semana algunos de los cómplices urbanos habrían obligado a varios médicos a subir hasta la guarida donde agonizaba, pero el disparo fue determinante.

“El Nene” murió y la banda se llevó el cadáver a algún paraje para no dejar evidencia de la debacle.

Pero el 28 de enero de 2000, hacia las 4:30 de la tarde, hace 25 años y 23 días, se oyó por el radio de combate: “¡Bingo, bingo, hallamos el cadáver de El Nene”...”.

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