Judicial
Martes 13 de mayo de 2025 - 07:50 AM

Desentierran cadáver de mujer en un patio y lo lleva a la Policía

Vecinos desenterraron el cadáver de una joven y lo llevaron envuelto en sábanas hasta la Policía ante el abandono de las autoridades.

Desentierran cadáver de mujer en un patio y lo lleva a la Policía. Foto El Universal/VANGUARDIA
Desentierran cadáver de mujer en un patio y lo lleva a la Policía. Foto El Universal/VANGUARDIA

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Publicado por: Redaccción Judicial

La tierra removida, el olor a muerte y el silencio incómodo de las autoridades marcaron una jornada infernal en Ponedera, Atlántico. Allí, en una zona de invasión cercana a la Casa de la Cultura, el mediodía del lunes 12 de mayo se tiñó de horror con el hallazgo de un cuerpo sepultado a medias en el patio de una casa en construcción.

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Todo comenzó con un hedor insoportable que invadía las calles de ese rincón olvidado del municipio. Los vecinos, entre la curiosidad y el asco, buscaron la fuente. En el patio de una de las viviendas improvisadas, un montículo de tierra reciente y un enjambre de moscas confirmaban el peor de los presagios. Excavar fue un impulso y un acto de valor: lo que hallaron bajo la capa de tierra era el cuerpo sin vida de una mujer. Su piel ya comenzaba a ceder ante la descomposición. Sus restos, aún vestidos, hablaban de una vida segada con violencia.

El horror se apoderó del vecindario. Alguien gritó. Alguien lloró. Todos llamaron a la Policía. La escena pedía a gritos un procedimiento judicial: acordonamiento, inspección, presencia de Medicina Legal. Pero nada de eso llegó. Las horas pasaron, el sol cayó y la ausencia de las autoridades se volvió un agravio más profundo que la tumba clandestina.

Entonces el pueblo actuó. Con rabia, con miedo, con el impulso que da la indignación, los mismos vecinos que encontraron el cuerpo lo desenterraron. Lo envolvieron en sábanas viejas y caminaron con él entre brazos, como si cargaran el peso de una injusticia histórica, hasta la Estación de Policía de Ponedera. Lo dejaron allí, en medio de la noche y de su propio dolor, para que alguien, por fin, hiciera algo.

Antes de esa decisión extrema, habían bloqueado calles, protestado, suplicado presencia institucional. Nadie respondió.

Para la comunidad, no hay dudas: la víctima es Cristina Paola Escorcia, una joven de 19 años que llevaba ocho días desaparecida. Su familia la buscó por los rincones del barrio, temiendo lo peor, pero aferrados a la esperanza de que solo se hubiera marchado. Nunca se fue. La enterraron ahí, a pocos metros de su casa, como si su vida no valiera nada.

Los vecinos piden que se investigue como feminicidio. Piden justicia, nombre al asesino, verdad en la causa de la muerte. Piden, sobre todo, que no se olvide lo que pasó: que una comunidad entera tuvo que cargar con su muerta hasta el umbral de las autoridades para exigir que la vieran.

Porque Cristina Paola no solo fue desaparecida y asesinada. También fue ignorada. Como tantas mujeres en Colombia, su cuerpo habló más fuerte que las instituciones que debieron protegerla. Y fue su gente, su barrio, quienes la sacaron del anonimato de la tierra para exigir que esta vez, al menos esta vez, la muerte no quede impune.

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Publicado por: Redaccción Judicial

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