Tres homicidios registrados durante la última semana de junio en el área metropolitana de Bucaramanga tuvieron un mismo detonante: riñas que escalaron por hechos de intolerancia.

Publicado por: Redacción Judicial
Una discusión, una ofensa, un reclamo o una diferencia que no encontró freno. Ese ha sido el punto de partida de los tres homicidios registrados durante la última semana de junio en el área metropolitana de Bucaramanga, una cadena de hechos violentos que vuelve a poner en evidencia cómo la intolerancia continúa cobrando vidas y cómo la población habitante de calle sigue siendo una de las más vulnerables frente a este fenómeno.
En apenas cinco días, tres personas fueron asesinadas en hechos originados en riñas. Dos de las víctimas vivían en condición de calle y sobrevivían del reciclaje o de la informalidad. El tercer caso involucró a dos vendedores informales que protagonizaron una pelea en pleno centro de la ciudad.
Las cifras respaldan la preocupación. En Santander, cuatro de cada 10 homicidios tienen como origen hechos de intolerancia social, es decir, el 40 % de los asesinatos ocurren después de conflictos que escalan hasta convertirse en ataques mortales.

El primer crimen: una búsqueda que terminó con un asesinato
El primero de los casos ocurrió hacia las 3:10 de la tarde del viernes 26 de junio en el sector de El Túnel, barrio Café Madrid, en Bucaramanga. Desde hacía varios días, según información recopilada por las autoridades, el presunto agresor buscaba a Yulian Sneyder Páez Ortega, un hombre oriundo de Villa del Rosario que vivía en condición de calle. Cuando finalmente lo encontró, le disparó en repetidas ocasiones en plena vía pública.
Los vecinos escucharon las detonaciones y, al salir de sus viviendas, encontraron a la víctima tendida sobre el pavimento. Aunque dieron aviso inmediato a las autoridades, cuando los uniformados llegaron al sitio el joven ya no presentaba signos vitales. Los impactos de bala en la cabeza acabaron con su vida de manera instantánea. Le interesa: ¿Qué hay detrás del crimen de habitante de calle en Bucaramanga?
Testigos indicaron que el atacante llegó caminando por la orilla del río de Oro, vestido con una chaqueta y una pantaloneta negras. Tras cometer el crimen huyó hacia el asentamiento La Playita, mientras otras personas aseguraron que pudo cruzar el río con dirección al sector de Bocas.
De acuerdo con una fuente, el presunto responsable llevaba varios días buscando a Yulian por un conflicto que, al parecer, estaría relacionado con el hurto de una motocicleta Boxer. No obstante, esa versión hace parte de las hipótesis que ahora son verificadas por las autoridades judiciales.

Erick Girado murió donde pasaba sus días reciclando
Dos días después, durante la madrugada del 28 de junio, la violencia volvió a golpear a un habitante de calle. Erick Girado Ruiz, quien sobrevivía del reciclaje, fue encontrado gravemente herido sobre la vía pública, diagonal a la manzana C, casa 43, del barrio Miradores de la Sierra, en Floridablanca. Se recomienda: Somos cívicos: la tolerancia en Bucaramanga no se hereda, se aprende
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Eran cerca de las 5:35 de la mañana cuando residentes del sector alertaron sobre la presencia del hombre con una herida ocasionada por arma blanca en el costado izquierdo.
Fue trasladado de urgencia a un centro asistencial, pero falleció pocos minutos después debido a la gravedad de la lesión. Aunque inicialmente las circunstancias del ataque eran desconocidas, posteriormente las autoridades confirmaron que el hecho ocurrió en medio de una riña.
La escena tuvo un componente particularmente doloroso: Erick murió en el mismo sector donde acostumbraba recorrer las calles buscando material reciclable para conseguir el sustento diario. Quienes lo conocían aseguran que era habitual verlo caminando por esa zona.

Una discusión entre vendedores informales terminó en tragedia
El tercer homicidio ocurrió este martes 30 de junio en pleno centro de Bucaramanga. Hacia las 2:00 de la tarde, dos vendedores informales comenzaron una discusión que rápidamente pasó de los insultos a las agresiones físicas. Se recomienda: Riña entre vendedores informales terminó en homicidio en pleno centro de Bucaramanga
En medio del enfrentamiento, uno de los hombres sacó un arma cortopunzante y atacó repetidamente a su contrincante, quien quedó gravemente herido sobre la vía pública.
Ciudadanos que presenciaron el hecho intentaron auxiliar a la víctima mientras daban aviso a las autoridades. Sin embargo, el hombre murió posteriormente debido a la gravedad de las heridas.
El presunto responsable escapó del lugar y es buscado por las autoridades.
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La intolerancia se volvió parte del paisaje urbano
Para Julio Acelas, director del Observatorio Ciudadano de Santander, estos hechos no corresponden a situaciones aisladas, sino a una problemática estructural que desde hace varios años mantiene altos los índices de lesiones personales y homicidios derivados de riñas.
“El nivel de riñas en el área metropolitana ha sido alto desde hace mucho tiempo. Tenemos dificultades para resolver los conflictos de manera pacífica y eso refleja una deficiencia en cultura ciudadana. Las lesiones personales siguen siendo muy elevadas y este tipo de hechos se ha normalizado”, explicó.
Acelas señaló que buena parte de estas confrontaciones están relacionadas con el consumo de alcohol y sustancias psicoactivas, factores que disminuyen la capacidad de controlar las emociones y facilitan que cualquier diferencia termine en violencia. Le puedo sugerir leer: ¿Quién era Eunice Ríos? La funcionaria de Contraloría de Santander que murió en el Cañón de las Iguanas
En el caso de la población habitante de calle, advirtió que existen condiciones sociales que aumentan aún más el riesgo. “Son personas que, en muchos casos, llevan años enfrentando problemas de adicción y sobreviven día a día. Un conflicto puede originarse por diferencias mínimas, por un cambuche o por cualquier situación cotidiana. Además todavía existen importantes retos institucionales para brindarles atención integral, acceso a alimentación, higiene y procesos de rehabilitación”, sostuvo el experto consultado por Vanguardia.
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La estrategia de la Policía para frenar las riñas
Frente al aumento de homicidios asociados con hechos de intolerancia, el comandante de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, brigadier general William Quintero Salazar, aseguró que se han fortalecido las acciones preventivas y operativas en los sectores donde históricamente se concentra este tipo de violencia.
Según explicó, la institución adelanta campañas de sensibilización mediante la estrategia #SoyTolerante, incrementó la presencia policial durante fines de semana y horarios de mayor riesgo, y mantiene un trabajo articulado con las administraciones municipales para fortalecer la convivencia.

El alto oficial indicó que las investigaciones muestran un patrón común en la mayoría de estos casos. “Son conflictos que comienzan por situaciones muy simples, como una discusión o una diferencia personal, y terminan escalando por la intolerancia. En varios casos también influye el consumo de alcohol o sustancias psicoactivas, así como el porte de armas cortopunzantes”, dijo. Le puede interesar: Video | En dos hechos aislados, conductores detuvieron la marcha de sus vehículos para agredirse en calles de Bucaramanga
El comandante reiteró el llamado a la ciudadanía para evitar responder con violencia ante cualquier desacuerdo. “Ninguna discusión vale una vida. Invitamos a los ciudadanos a resolver las diferencias mediante el diálogo y a informar oportunamente a la Policía cuando una situación pueda salirse de control. La prevención y el autocontrol siguen siendo fundamentales para evitar que estos hechos se repitan”, subrayó el brigadier general William Quintero Salazar.
Los tres homicidios ocurridos durante la última semana de junio tienen escenarios distintos, víctimas con historias diferentes y responsables aún bajo investigación. Sin embargo, todos comparten un mismo origen: conflictos cotidianos que terminaron resolviéndose con armas.














