domingo 23 de mayo de 2021 - 12:00 AM

Crímenes atroces que han estremecido a Santander

Toda muerte es una tragedia. Episodio que genera mayor consternación cuando se trata de un homicidio. Algunos de ellos son más recordados que otros por la manera en que ocurrieron.
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Son muchos los crímenes ocurridos en Santander, todos dolorosos, pero algunos más recordados que otros por la manera en que ocurrieron.

Madres que matan a sus hijos, hijos que matan a sus padres, homicidios de parejas sentimentales, el asesinato de una mujer embarazada para sacarle el bebé de su vientre, son algunos de ellos. Aquí les recordamos algunos de esos crímenes, que aunque pasen los años siguen en la mente de los santandereanos.

En Piedecuesta, Johana mató a su hijo

Crímenes atroces que han estremecido a Santander

El 10 de junio de 2009, comenzó una historia que no acabó con final feliz, en Piedecuesta, Santander.

Johana Macías, de 24 años, madre del bebé Esteban Alejandro, denunciaba que le habían secuestrado a su hijo, de apenas siete días de nacido.

El primer relato que entregó a las autoridades, apuntaba a que una mujer y dos hombres llegaron a su casa, los sacaron a la fuerza y los subieron a un viejo carro azul, rumbo a la invasión Nueva Colombia.

Allí, según manifestaba, la habían bajado a ella del carro y se había llevado a Esteban Alejandro. Solo dos horas después la mujer reportó la desaparición argumentando que había caminado desde la invasión para informar lo sucedido.

Ante el clamor, no solo de la familia del bebé, sino de todo el pueblo, las autoridades integraron un gran grupo de búsqueda para dar con el paradero del niño.

La noticia causó conmoción tanto a nivel local como nacional, el 12 de junio, dos días después del presunto secuestro, cerca de 4 mil personas salieron a marchar por la liberación. Entre la multitud, la misma Johana, acompañada por su esposo Orlando Mosquera, recorrieron las calles, con cartel en mano.

“Les pido de corazón a las personas que lo tienen, que por favor, por amor a Dios, me lo devuelvan. Ya es hora de acabar con todo esto, el bebé necesita de mis cuidados”, manifestaba la mujer a los medios de comunicación.

Seis días después del supuesto secuestro, el 16 de junio, la búsqueda terminó. A la 1:00 de la tarde, Macías confesó ser la autora del crimen de su propio hijo.

Ella misma guió a los investigadores del Gaula hasta el sitio exacto en el que arrojó el cuerpo del bebé. Fue hallado a las 3:00 de la tarde en un paraje, en el kilómetro 50+200 metros en la vía que de Bucaramanga conduce a San Gil, en el sitio conocido como Pescadero.

Dos años, tres meses y 21 días después del crimen, la justicia condenó a Macías, a 37 años y seis meses de prisión, por el asesinato de su hijo.

En Socorro, la asesinaron para sacarle a su bebé

Crímenes atroces que han estremecido a Santander

Sandra Bernal, una socorrana de 34 años, tenía nueves meses de embarazo cuando desapareció, el 2 de septiembre de 2016, en Socorro, Santander.

Había salido de su casa, localizada en la vereda Luchaderos, y desde entonces los familiares desconocían su paradero.

Esa misma noche, mientras un grupo de policías trataba de establecer dónde podría estar la mujer embarazada, otros uniformados se desplazaron a un establecimiento comercial en zona urbana del Socorro, donde se encontraba Ecilda María Díaz Rodríguez, de 32 años, quien manifestaba que había dado a luz a una bebé en la casa.

Con el fin de verificar el estado de salud de la mujer y la recién nacida, las dos fueron trasladadas en una patrulla al servicio de urgencias del Hospital Regional Manuela Beltrán.

La mujer, con la bebé en brazos, aún con el cordón umbilical adherido, afirmaba que había tenido un parto en la casa.

Cuando los médicos examinaron a la mujer que afirmaba ser la mamá de la bebé, comprobaron que no podía ser suyo, pues según la ecografía, en los últimos tres meses ella no había estado embarazada.

El sábado, a primera hora, la Policía intensificó la búsqueda de Sandra. Gracias a las indicaciones que ella misma le había dado a su esposo el viernes en la mañana, en la que fue su última llamada telefónica, las autoridades llegaron hasta la vereda San Lorenzo, a 15 minutos del casco urbano del Socorro.

Indagando con los vecinos del sector, los investigares ingresaron a una finca donde, según testigos, el viernes sobre el mediodía habían visto a dos mujeres, una de ellas embarazada, y a un hombre.

Allí, medio sepultado y cubierto con palos, hallaron el cadáver de Sandra. El cuerpo tenía señales de violencia en el rostro, producidas con un objeto contundente. Sin embargo, lo que impresionó hasta a los más curtidos investigadores de la Sijín que estaban en la escena, fue la herida en el abdomen, la cual le hicieron para extraerle a la bebé.

Los familiares de la víctima aseguran que Sandra fue engañada con el pretexto de sacar una guaca que contenía dinero y joyas, y por eso había accedido a ir hasta el sitio donde fue hallada muerta.

Por este crimen, fueron capturados Ecilda María Díaz Rodríguez y Juan Carlos Vega Ruiz, de 26 años, quien la acompañó hasta el lugar donde cometieron el homicidio. Los imputaron por homicidio agravado en concurso material y heterogéneo con secuestro y tráfico de menores.

Una de las hipótesis que las autoridades investigan para establecer los móviles del escabroso crimen hace referencia a que la capturada habría estado embarazada, pero, tal parece, tuvo complicaciones y perdió el bebé. Al parecer, con el fin de que su relación sentimental no se viera afectada, ella fingió seguir con el embarazo y habría ideado el crimen, para quedarse con el bebé de Sandra y mantener su mentira.

En noviembre de 2016, luego de lograr un preacuerdo con la Fiscalía, tras la aceptación de cargos, Ecilda fue condenada a 35 años de prisión, mientras que Juan Carlos, alias ‘Cindy’, purga 25 años de condena.

En Girón, un hombre acabó con la vida de su padre e incineró el cadáver

Crímenes atroces que han estremecido a Santander

El 27 de marzo de 2015, dentro de una vivienda del conjunto residencial Alicante, en Girón, Luis Fernando Pinto García, asesinó a su padre un comerciante de piña identificado como Jesús María Pinto Anaya.

Según el relato que hizo la Fiscalía durante la audiencia, el joven tomó un cuchillo y le propinó 20 puñaladas a su padre. Luego envolvió el cadáver en dos sábanas y lo subió en la carrocería de la camioneta que era de la víctima; no sin antes limpiar la escena del crimen con agua y jabón.

Posteriormente se desplazó hasta la vereda San Felipe, en zona rural del municipio de Lebrija, donde quemó la ropa de la víctima, la ropa que tenía puesta cuando cometió el crimen, los trapos que usó para limpiar la sangre en la casa y el celular y los documentos del occiso.

Creyendo quizá que había borrado toda evidencia de su crimen, Luis Fernando condujo hasta la vereda La Calera, en Rionegro y arrojó el cuerpo en un pastizal. Allí le roció gasolina al cadáver, le prendió fuego y se fue.

El recorrido del presunto homicida terminó en el sector de Ruitoque bajo, donde arrojó las canastas manchadas de sangre que cubrieron el cuerpo durante todo el recorrido.

El 28 de marzo, varios campesinos hallaron un cuerpo, el cual estaba completamente calcinado.

Mientras todo esto ocurría, los familiares del comerciante de piña se alarmaron ante su repentina desaparición.

Ante el acoso de los hermanos y otros hijos de la víctima, el 1 de abril, el mismo Luis Fernando Pinto García fue a la Sijín para colocar el denuncio por la desaparición de su padre.

Una semana después, afirma la Fiscalía el joven regresó a la Sijín y a través de una declaración juramentada confesó que había sido el autor del atroz asesinato.

Días después se vio involucrado en un accidente en Lebrija, en el que murieron dos motociclistas. Precisamente, cuando salía de una audiencia del accidente, fue aprehendido por homicidio agravado, pues en su contra ya pesaba la orden de captura por el asesinato de su padre.

Mandó a matar a su abuela en Bucaramanga

Crímenes atroces que han estremecido a Santander

Una herencia cercana a los $2 mil millones, representados en bienes inmuebles y dinero en cuentas bancarias, fue el móvil del asesinato de María Antonia Parra Rueda, de 90 años de edad, ocurrido en marzo de 2013 en Sotomayor.

Luis José Mantilla Castro, el abogado que mandó a asesinar a su abuela para quedarse con una herencia cercana a los $2 mil millones, fue condenado a pagar 17 años y cinco meses de cárcel.

La ínfima condena tiene su explicación en que el determinador del homicidio, ocurrido el 23 de marzo del año pasado a las 4:30 de la tarde en la carrera 27A con calle 44, del barrio Sotomayor, confesó su participación en los hechos, por lo que otorgaron una rebaja del 50% de la pena.

Así lo determinó el Juzgado Décimo Penal del Circuito con funciones de conocimiento, durante la audiencia de verificación de preacuerdo que se cumplió en el Palacio de Justicia de Bucaramanga.

Durante la audiencia se conoció que la rebaja del 50% del total de la condena contra Luis José Mantilla Castro, se dio teniendo en cuenta que no fue capturado en flagrancia, se entregó a las autoridades, no presenta antecedentes y que además aceptó los cargos que la Fiscalía le imputó por el delito de homicidio agravado en concurso con porte ilegal de armas de fuego.

Según la Fiscalía, Mantilla Castro debía pagar 400 meses de cárcel por el delito de homicidio agravado y 18 meses por el porte ilegal de armas de fuego, es decir 34 años y 10 meses.

No obstante, como aceptó los cargos que la Fiscalía le imputó, se estableció que purgará una condena 17 años y cinco meses en la Cárcel de Mediana Seguridad de Palogordo, en Girón.

Por el hecho también fueron capturados Cristian David Olivo Eslava, de 31 años; Geovanny Lisandro Castro Rincón, de 29 años; Eduardo Gallardo Valero de 44 años y Carlos Arturo Rivas Velasco, de 30, presuntos autores materiales del asesinato.

María Antonia Parra Rueda, de 90 años, fue asesinada de un disparo en la cabeza a las 4:30 de la tarde en la carrera 27A con calle 44, del barrio Sotomayor. En principio se creyó que el homicida quería robarle un anillo de oro blanco con diamantes, avaluado en cerca de $30 millones.

Juan Guillermo Valderrama mató y desapareció a su pareja chilena

Crímenes atroces que han estremecido a Santander

En mayo de 2020, el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado avaló el acuerdo firmado entre la Fiscalía y la defensa de Juan Guillermo Valderrama, quien aceptó su responsabilidad por el feminicidio de Ilse Amory Ojeda Mendoza.

Ojeda Mendoza, de acuerdo con la investigación, llegó a Colombia junto a Juan Guillermo, procedentes de Santiago de Chile, el 5 de marzo del 2019 y pasaron una temporada en el municipio de Curití y luego se radicaron en un apartamento en el barrio Cristal Bajo de Bucaramanga.

Durante todo el tiempo la mujer mantuvo constante comunicación vía WhatsApp con su familia, pero el contacto cesó desde el 29 de marzo, cuando la pareja ya estaba radicada en este apartamento en Bucaramanga.

Se presume que estuvo secuestrada desde ese día, hasta el 31 de marzo cuando en un vehículo que había comprado a su llegada a Colombia, fue llevada hasta un paraje en la vereda Portachuelo, de Rionegro, en donde el homicida la golpeó con una porra en la base del cráneo.

Luego, arrojó el cuerpo por un barranco y en el fondo lo quemó. De regreso, se detuvo en el Norte de Bucaramanga y contrató a un joven para que la terminara de incinerar, a él le dijo que se trataba de una vaca que se había rodado.

Fue este hombre quien se convirtió después en testigo clave en la investigación y llevó a las autoridades hasta el sitio el 26 de abril y allí encontraron los restos de Amory.

Para condenar a Juan Guillermo, la Fiscalía partió de la base de 500 meses de prisión y que, tras el preacuerdo, finalmente la pena queda en 439 meses, es decir, 36 años y seis meses de cárcel.

Esta base se originó por el delito de feminicidio agravado, el más grave por el que es acusado Valderrama, a partir de esa pena a imponer fijaron la condena.

Pero además, el confeso feminicida había sido imputado por el delito de desaparición forzada agravada, por el cual su pena incrementará 22 meses más, y así completar los 439.

Además, Juan deberá indemnizar a los familiares de la exsargento de la Armada de Chile, quienes aseguraron no estar del todo de acuerdo con la decisión.

Homicidio de dos jóvenes estudiantes de la UIS

Crímenes atroces que han estremecido a Santander

Por el delito de feminicidio agravado en concurso homogéneo fue condenado a 542 meses de prisión Argemiro Alberto Urrego, quien aceptó su responsabilidad en el asesinato de las estudiantes de la UIS Angie Paola Cruz y Manuela Betancourt, ocurrido el 7 de febrero de 2020.

La tragedia se comenzó a tejer en un bar en la calle 52, cerca de la carrera 27, en donde los tres jóvenes departían junto a otros amigos. Argemiro sostenía una relación formal con Paola desde hacía cuatro años y de acuerdo con las investigaciones también tendría un vínculo sentimental con Manuela, a quien socialmente presentaban como su mejor amiga.

En el establecimiento comercial la pareja comenzó a discutir y el novio le gritaba a Cruz que se calmara. De un momento a otro, según testigos, Argemiro “golpeó con fuerza en la cara a Angie y la lanzó lejos”, por lo que Manuela se metió a defenderla, pero a ella también la empujó.

Al ver lo que ocurría los demás intentaron agredir a Urrego para defender a las mujeres, pero para evitar más problemas, Manuela, Angie y el novio salieron del lugar y se dirigieron hasta la residencia estudiantil ubicada en ‘la Redoma del Caballo Bolívar’. Allí Angie Paola vivía en la habitación 304 y Manuela en la 308.

Los tres ingresaron a la 304 y no se sabe a ciencia cierta qué ocurrió en ese lugar para desatar el doble homicidio, pero entre las 12:30 y la 1:00 de la mañana una de las vecinas de la residencia escuchó los gritos de las jóvenes dentro de la habitación. “¡Ya no más, no más Argemiro, no más!” gritaban, así que la mujer llamó a la Policía.

Cuando los patrulleros llegaron tocaron en repetidas oportunidades y nadie abrió en la habitación que se encontraba oscura y en silencio. Así que se fueron.

Sin embargo, Urrego realizó una llamada a un amigo para confesarle lo que había hecho, conversación telefónica que duró más de 50 minutos mientras su allegado lo convencía de entregarse a las autoridades. Pero mientras hablaba con él, su amigo le avisó a otro allegado, quien llegó hasta la vivienda y luego de insistir para que abrieran llamó a la Policía.

Cuando pudieron entrar encontraron los dos cadáveres: Angie Paola fue hallada sobre la cama, Manuela estaba en el piso a un lado de la cama. Cada una tenía entre 30 y 50 puñaladas ocasionadas con un cuchillo, que fue hallado sobre la cama.

En Candiles mataron a una madre y a su hijo

Crímenes atroces que han estremecido a Santander

A las 7:57 de la mañana del 23 de enero de 2018, James Freddy Rodríguez Santamaría llegó al edificio en el que residían Martha Beltrán, su hijo Jonathan, un modelo de 22 años, y ocasionalmente Carlos Beltrán, otro hijo de la mujer, consumidor de estupefacientes.

Según quedó evidenciado en una cámara de seguridad, James se comunicó por el citófono y Martha le lanzó las llaves para que ingresara; lo conocía, porque era amigo de su hijo, no era la primera vez que visitaba la vivienda.

James subió al apartamento 402, en donde permaneció cerca de 10 minutos, hasta las 8:07 a.m. cuando abandonó el lugar en su moto.

De acuerdo con el testimonio de Carlos Beltrán, quien estaba en el apartamento cuando James ingresó, y lo identificó como el instructor de gimnasio de su hermano Jonathan, en el tiempo hablaron sobre un viaje a la Costa que Jonathan y Martha se habían ganado en la iglesia a la que asisten.

Con el conocimiento de que Carlos, durante el viaje de su mamá y su hermano quedaría solo, James le ofreció $90 mil para que subsistiera mientras tanto. Con el dinero en mano, Carlos se fue del inmueble a las 9:15 a. m., según quedó registrado en video.

De acuerdo con relato del joven testigo, adentro de la casa solo quedaron Martha y James. Allí pasaron 58 minutos antes de que el hoy condenado saliera del edificio.

En este lapso se llevó a cabo el homicidio de la mujer y el apartamento fue revolcado en busca de algo en específico.

Todo parece indicar que el asesino no quería dejar cabos sueltos, por eso, sobre las 12:12 del mediodía, según quedó registrado en las mismas cámaras de seguridad, Jonathan, un reconocido modelo e instructor de un gimnasio, llegó almorzar a su vivienda, se bajó de su motocicleta y se dirigió a abrir la puerta del edificio.

Sin embargo, en ese momento vio a James que lo esperaba en una moto, por lo que se fue a saludarlo pero rápidamente dio media vuelta y salió a correr.

Rodríguez desenfundó un arma de fuego y sin mediar palabra le disparó en el tórax y en el brazo derecho del modelo hasta dejarlo tendido sobre el andén donde falleció.

A finales de febrero de 2018, luego de recopilar pruebas, entre ellas testimonios y videos de cámaras de seguridad, agentes del Cuerpo Técnico de Investigación, CTI de la Fiscalía, desplegaron un gigantesco operativo en el barrio Brisas del Mutis, en Bucaramanga, para capturar a James Rodríguez, quien finalmente, luego de 15 meses, fue condenado a más de 23 años de cárcel.

Profesora desaparecida en Barrancabermeja fue hallada muerta

Crímenes atroces que han estremecido a Santander

La profesora María Angélica Polanco, madre de 3 hijos, el 17 de julio de 2020, a las 6:00 de la tarde, salió a cumplir una cita. Desde ese día no volvieron a saber nada de ella, solo hasta el 21 de julio, cuando los pobladores del corregimiento El Llanito, en Barancabermeja, reportaron el hallazgo de un cuerpo sin vida en inmediaciones de un campo petrolero.

Días después Medicina Legal confirmó que el cadáver correspondía a la docente desaparecida.

Por el crimen fue señalado Arlington Polo Ariza, expareja de Polanco quien días después, a través de un video, lamentó una vez más la muerte de la madre de uno de sus hijos.

“Confío en cada uno de los entes investigativos para que den con el verdadero autor intelectual y material de este atroz crimen. Tengo plena confianza en la justicia y sé que van a llegar a los verdaderos culpables. Pondré mi cara a través de mis abogados para que así se pueda esclarecer este macabro asesinato”, manifestó Polo Ariza.

En noviembre del año pasado, luego de casi cuatro meses de investigación, la Fiscalía solicitó la orden de captura contra Arligton Polo como presunto responsable del feminicidio de María Angélica.

Polo quien se encuentra prófugo de la justicia desde noviembre del año pasado cuando la Fiscalía solicitó la orden de captura, encabeza el cartel de los 12 ‘Los más buscados del Magdalena Medio’ publicado por las autoridades el pasado febrero.

Asesinada en medio de un supuesto exorcismo

Crímenes atroces que han estremecido a Santander

La vida de Leidy Tatiana García fue apagada el martes 25 de julio de 2018, en medio de un supuesto caso de brujería.

El día del asesinato permaneció más de dos horas encerrada en un baño junto a Javier Toloza Barrera, su compañero sentimental, quien no abría la puerta a pesar de que, desde afuera, uno de los familiares de Leidy pedía que le abrieran. Se escuchaban gritos desgarradores.

Sin embargo, desde adentro, el sujeto respondía que todo estaba bien, que le estaba sacando el espíritu que la había poseído.

Para la familia y hasta para la misma Fiscalía lo que pasó en ese baño, entre las 8:00 hasta las 10:15 de la mañana de ese martes, no fue ningún exorcismo, fue un asesinato.

Javier afirmó que había matado el espíritu, pero ella no aguantó.

Leidy fue llevada al Hospital Santo Domingo Savio de El Playón, a donde llegó sin signos vitales. En el centro médico la Policía fue alertada de lo ocurrido.

Los resultados entregados por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, seccional Bucaramanga, certificaron que la muerte de la mujer de 30 años fue ocasionada por “asfixia mecánica por estrangulamiento, aunado a múltiples traumas contundentes en cara, tórax y abdomen”.

Con todas las evidencias, el acusado fue capturado mediante orden judicial por el delito de homicidio agravado.

En varias ocasiones, según sus familiares, la mujer fue atacada tanto de forma física como psicológica por su esposo. Este hombre le prohibió incluso que tuviera contacto con sus hermanos.

La situación se agudizó a mediados de julio de 2017, cuando García Martínez empezó a decaer en su estado físico y presentar quebrantos de salud.

Tras un largo proceso penal, Javier Toloza Barrera aceptó los cargos por homicidio y llegó a un acuerdo con la Fiscalía. Fue condenado a 21 años de prisión, en decisión de primera instancia, fallo que fue apelado por todas las partes y está a la espera de que se resuelva el recurso.

Mujer fue degollada y su hijo asesinado en Sucre, Santander

Crímenes atroces que han estremecido a Santander

El aterrador caso de una mujer de 24 años degollada y su hijo arrojado a un río en el municipio de Sucre, Santander, estremeció a Colombia.

Los hechos, que se conocieron el martes 21 de marzo de 2017, tuvieron lugar en la vereda Mata de Guadua, en el municipio de Sucre, al sur de Santander.

Irene Pérez Ruiz se encontraba en su casa en compañía de su hijo cuando alguien la sacó del hogar.

El esposo de Irene, Arfilio Franco, se encontraba con el hijo menor, de 2 años, en Bucaramanga cumpliendo una cita médica.

Fue el mayor quien luego de llegar del colegio a la casa, llamó a Arfilio para decirle que en la casa no estaban ni su mamá, ni su otro hermano, por lo que de inmediato iniciaron el plan de búsqueda.

La desaparición ocurrió el 15 de marzo. Irene fue decapitada y arrojada a una quebrada a unos 10 minutos de la casa, en la misma parcela.

El cuerpo del menor fue hallado días después, en estado descomposición, en una playa del río Minero Carare.

Lo más extraño para la comunidad de la vereda Mata de Guadua es que jamás escucharon que ella tuviera amenazas. Tras revolcar toda la casa, sus familiares se dieron cuenta que el o los responsables se le llevaron el celular y la billetera donde guardaba sus documentos personales.

El 24 de marzo, tres días después de conocerse el doble crimen, la Policía logró la captura del presunto responsable del asesinato.

Se trata de Pedro José Suta Ariza, de 26 años, a quien le imputaron cargos por los delitos de feminicidio, homicidio agravado y porte ilegal de armas.

Durante la audiencia, las autoridades presentaron un machete y prendas de vestir que tendrían rastros de sangre, entre otros elementos probatorios hallados en un inmueble del sindicado, ubicado en la vereda Vinagre de Cimitarra.

Semanas después, uno de los testigos que ayudó a identificar al presunto autor del aterrador crimen apareció muerto en una finca.

Se trata de Rubén Darío Quiceno Marín, cuyo cuerpo sin vida fue hallado una finca localizada en la vereda La Culebra, jurisdicción del municipio de Landázuri. El cadáver, aseguró la Policía, presentaba múltiples heridas en diferentes partes del cuerpo ocasionadas con arma cortopunzante.

De acuerdo con la investigación de la Policía, el homicidio del hombre no tendría ninguna relación con su participación como testigo en el crimen de Irene Pérez y su hijo de 4 años.

Hablan los expertos

Antonio Acevedo Linares, Sociólogo

“Somos una sociedad con muchas patologías y síndromes, eso hace que seamos una sociedad profundamente enferma. Por razones, no solo vistas desde las patologías médicas, sino también de la condición social, puede haber una correspondencia que genere este tipo de delitos.

Según lo que han dicho muchos expertos, una persona con ciertas patologías o psicopatías, son individuos aparentemente normales, que se desenvuelven como los demás, y se ajustan al cuadro de la sociedad. No sería tan fácil identificarlos, sino que de repente, en algún momento de la vida comenten ese tipo de delitos.

Ahí empiezan a tomar importancia el origen familiar, si pertenecen a familias disfuncionales, o sufrieron maltratos, marginaciones o exclusión social; esas características son las que determinan ciertas patologías de individuos que algún momento se les dispara la psicopatía y cometen este tipo de delitos.

Somos una sociedad que no respeta las reglas, con carencia de formación ética y valores morales. Parece que la ética no existe y la moral está distorsionada, y eso hace que se presenten estos comportamientos, que desde la medicina y el psicoanálisis, determinan el perfil de un individuo con patologías que representan riesgo para la sociedad.

Psicóloga de la Universidad de Santander, Udes, Sonia Ayala

¿Cómo se identifica a un homicida?

Es un perfil multivariado, podríamos hablar de cosas muy concretas desde la motivación criminal, y características particulares de la personalidad. Cuando se hace el análisis aparece la motivación criminal, es decir, ¿por qué lo hizo?, y hay que lograr entender si fue una motivación intrínseca o extrínseca, qué fue lo que lo llevó a cometer el acto. Pero, para poder llegar a un perfil complejo se requiere más de una evaluación.

¿Cómo surge un homicida?

Es un constructo multidimencional, hay muchas características que puede llevar a cometer un crimen. Se podría hablar de intereses económicos, sociales, o particulares; de unos procesos cognitivos distorsionados del sujeto en relación con la víctima, de unos ‘medios para alcanzar un fin’ que termina desencadenando en un crimen. Es posible hablar de una persona que se manifiesta como tranquila, con trastorno de personalidad evocativa, con tendencia al pasivo agresivo, e incluso con las características de un narcisista. Sin embargo, cada sujeto tiene un perfil específico.

Desde psicología jurídica y, particularmente, desde el área forense, cuando ya se ha establecido la autoría del crimen, es posible determinar un perfil de personalidad a través de un informa pericial. Este consiste en la evaluación psicológica del sujeto, y todos los detalles puntuales del crimen.

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Periodista de la Universidad de Pamplona. Periodista Judicial de Q’hubo Bucaramanga desde 2008 hasta 2019; miembro del equipo web de Vanguardia desde 2019 hasta 2022; editora general de Q’hubo desde 2022. Cronista.

Reconocimientos: ganadora del Concurso Departamental de Periodismo Luis Enrique Figueroa Rey en tres oportunidades (2019, 2021, 2022), categorías ‘Mejor trabajo audiovisual para Internet’ y ‘Mejor crónica o reportaje en prensa’. Ganadora del Premio Semana - Grupo Argos 2021, mejor reportaje gráfico.

@YurianaCalderon

ycalderon@vanguardia.com

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