miércoles 26 de octubre de 2016 - 10:55 AM

Lo que los bumangueses no recuerdan de la 'Mano Negra'

Mientras un grupo de bumangueses claman a través de las redes sociales el regreso de la ‘Mano Negra’, Vanguardia.com recuerda lo que significó para los santandereanos los años en los que la ciudad fue aterrorizada por esta organización al margen de la ley.

Han pasado más de 25 años desde los últimos ataques realizados por la organización conocida como 'Mano negra' en Bucaramanga. Sin embargo, un panfleto, que circuló este fin de semana por los barrios La Feria, Girardot y Villas de Girardot, en el Norte de la ciudad, revivió el miedo que sintieron las cerca de 400 víctimas que dejó este grupo entre 1987 y 1992.

La fatídica noche del jueves 8 de junio de 1988 fue la primera vez que la muerte se 'paseó'  por Bucaramanga. En menos de dos horas, 10 personas fueron asesinadas en diferentes puntos de la ciudad, con disparos producidos por hombres armados con subametralladoras y pistolas 9 m.m. Los sicarios se movilizaban a bordo de un Renault 12 y un Toyota amarillo.

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Aunque un año antes, en 1987, las autoridades le atribuyeron cerca de 80 muertes a la 'Mano Negra', solo fue hasta ese nefasto día de junio de 1988, cuando los bumangueses sintieron en 'carne propia' el verdadero alcance de esta organización delincuencial, capaz de realizar ataques simultáneos contra múltiples objetivos.

Entre 1988 y 1992 fueron ejecutados cuatro ataques masivos más, en los que cayeron aproximadamente 40 personas. Sin embargo, se estima que durante esta época la 'Mano negra' habría dejado más de 300 personas muertas en Santander y cerca de 80 más heridas, según el reporte del Centro de Investigación y Educación, Cinep.

Un fenómeno que no desaparece

El coronel Jorge Ernesto Ferrero Echeverry, comandante de la Policía de Santander en 1989, describió el homicidio de 10 personas,  el 7 de febrero de ese año en Bucaramanga, como un "acto propio de sicópatas, desadaptados, algo repugnante y atroz". Sin embargo, a pesar de tanta muerte y dolor, la 'Mano Negra' es un fenómeno que perdura en la memoria de los bumangueses, incluso algunos reclaman su regreso.

Apenas se conoció que un panfleto había empezado a recorrer la ciudad el fin de semana pasado, el comandante encargado de la Policía Metropolitana de Bucaramanga, el coronel Clauder Cardona Cataño, expuso que se abrió una investigación y descartó la presencia de una organización similar a la 'Mano negra'.

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“De acuerdo con las investigaciones que hemos podido realizar se ha identificado que estos panfletos fueron hechos, al parecer, por personas de la misma comunidad, para intimidar a aquellos jóvenes que tiene problemas de convivencia”, indicó el oficial.

A pesar de que la Policía niega la existencia de cualquier grupo de 'limpieza social', la aparición de un panfleto es un indicador claro de la aceptación que tienen estos grupos en la sociedad, como respuesta a la incapacidad del Estado para resolver situaciones concretas, tal como lo argumenta Paloma Bahamón, socióloga y doctora en Ciencias Sociales,

Aceptación generalizada

El grupo clandestino de los ochenta denominado ‘La estrella de la Muerte’, que según registros integró la llamada ‘Mano Negra’, asesinó el 7  de abril de 1989 a 10 personas en Bucaramanga. Esta masacre se justificó como “una 'operación de limpieza' en la 'Ciudad de los Parques', y que sus acciones están encaminadas directamente a eliminar a todo tipo de delincuentes que tengan radio de acción en esta ciudad".

Los registros indican que efectivamente muchas de sus víctimas estaban vinculadas con  alguna actividad criminal, prostitución, homosexualismo o mendicidad en Bucaramanga. No obstante, los reportes también señalan que otras víctimas no tenían antecedentes, incluso hubo niños dentro de las personas asesinadas.

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Para Bahamón  “ésta es una estrategia de control político muy sucio”, que no se limita a una “higienización social”, sino que esconde motivos más profundos, como el exterminio de la oposición política.

"El soporte de la sociedad a estos grupos de 'Mano negra' está fundamentado sobre la tesis de que las personas sienten que les hacen un favor al liberarlos de personas indeseables.  Quienes lideran estas iniciativas aprovechan este apoyo para también eliminar a quienes tienen una posición política distinta", aclaró Bahamón. Según la experta,este método lo usó en forma sistemática en Santander la ultra derecha contra los líderes de izquierda, en los años 80 y 90.

Por su parte, Andrés Hoyos, fundador del Malpensante y columnista opinión de El Espectador, coincide en que el fenómeno de la 'Mano Negra' esconde propósitos más oscuros, que la mera intención de una 'limpieza social'.

"Se llama 'Mano Negra' a algún grupo que emprende una campaña de limpieza social, destinada a asesinar indigentes, drogadictos, prostitutas y pequeños delincuentes, pero esa parece ser apenas una manifestación periférica de algo más profundo".

Para Hoyos, es un fenómeno de extrema derecha, "enquistado en una o varias dependencias del Estado.  La ‘Mano Negra’ surge así como un símbolo de la opacidad y de la impunidad, como una suerte de marca registrada, con el fin de cometer barbaridades, a veces políticas, a veces sociales”.

No va a desaparecer

Paloma Bahamón expone que los grupos de 'Mano Negra' se aprovechan de la histeria colectiva para operar. "Desde los años 50, la ausencia del Estado y la educación precaria abrieron el camino para que la ignorancia sea la que valide la existencia de estos grupos". Condiciones que aún persisten en muchas zonas de Bucaramanga. Tal fenómeno avala la aparición de nuevas organizaciones de limpieza social, aún hoy.

"Su recurrencia no cesará hasta que el Estado no pierda esa catadura impenetrable y hasta que, una a una, cada mano negra no sea identificada por sus huellas dactilares particulares y aparezcan los criminales de carne y hueso. Mientras tanto, se seguirán acumulando los muertos sin verdugo", concluye Andrés Hoyos.

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