Voluntarios de la Defensa Civil rescataron a 14 ejemplares de tortugas morrocoy que iban a ser sacrificadas en una finca del municipio de Piedecuesta, Santander. La especie está protegida y en peligro de extinción.

Publicado por: Judicial 1
Aunque en Colombia no se ha popularizado el consumo de la carne de la tortuga morrocoy, en el vecino país de Venezuela, uno de los platos típicos es el pastel del morrocoy.
Sin embargo, como la comercialización de la especie está prohibida en el territorio colombiano, la Defensa Civil logró el rescate de 14 ejemplares de esta especie que iba a ser sacrificadas, al parecer, para el consumo humano.
La acción se desarrolló en la vereda La Esperanza, en jurisdicción del municipio de Piedecuesta, Santander. Allí llegaron los voluntarios del organismo de rescate para evitar que el reptil fuera sacrificado o comercializado.
“Nuestros funcionarios en Piedecuesta trabajan de la mano con una fundación que se llama Soy Animal. La persona que las tenía decidió de manera voluntaria entregarla a nuestros funcionarios. No nos dijo porque las tenía, pero sabemos que, en ciertos países, incluso en regiones de Colombia su carne es muy apetecida”, señaló Dudwing Villamizar, jefe de comunicaciones de le Defensa Civil en Santander.
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Una especie protegida
La tortuga terrestre de patas rojas o tortuga morrocoy es una especie terrestre nativa de las sabanas y bosques. Está presente en países como Panamá, Brasil, Paraguay, Venezuela, Colombia, entre otros.
En algunos hogares es adquirida como mascota, sin embargo, su hábitat natural deben ser zonas silvestres o protegidas por autoridades ambientales.
Está en peligro de extinción y se encuentra protegida bajo el Convenio sobre el Tráfico Internacional de Especies en Peligro de Extinción, CITES.
La mayor amenaza para la supervivencia de las tortugas morrocoy es la caza excesiva por el hombre. Muchos ejemplares son recogidos y enviados a diferentes lugares de Suramérica para ser vendidos como un manjar.
De un modo especial, suele emplearse para elaborar un plato típico venezolano llamado pastel de morrocoy el cual es muy consumido especialmente en la Semana Santa.
Una particularidad de la preparación del pastel de morrocoy es que, para cocinar la carne, se debe realizar con el caparazón de la tortuga, no existe otra manera de hacerlo.
“Debemos destacar que cada día hay más conciencia por evitar el consumo de especies silvestres como el morrocoy. No solo dañamos el medio ambiente, sino que además su carne puede contener algún virus que puede afectar la salud humana. Por eso aplaudimos que este ciudadano nos entregara de manera voluntaria estos animales”, indicó Dudwing Villamizar.
Los 14 ejemplares fueron dejados a cargo de la autoridad ambiental que se encargará de devolverlos a su hábitat natural.
















