Muchos estudios confirman que la mejor edad para aprender un idioma desde cero es desde niños. Y es que el proceso de aprendizaje en la infancia es diferente al de los adultos; es más natural e intuitivo.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Muchos estudios confirman que la mejor edad para aprender un idioma desde cero es desde niños. Y es que el proceso de aprendizaje en la infancia es diferente al de los adultos; es más natural e intuitivo. Si tú aún no estás en el proceso de aprender un segundo idioma, o quieres aprender un tercero, aquí te contamos de las ventajas y estrategias que compartieron algunos profesionales en la materia.
¡Aprovecha tu edad! Pero ten en cuenta que cuando crezcas, de adulto, también podrás seguir aprendiendo otros idiomas, y muchas cosas más.
Según la academia de inglés Open English, se aprende de diferentes formas en cada etapa:
Infancia (3 – 6 años): Durante estos años el cerebro sigue estando condicionado para aprender con facilidad otra lengua aparte de la que tienes como lengua materna. Aquí el aprendizaje no es tan natural como en la primera infancia, pero tu cerebro estará predispuesto a aprender.
Niñez (7 – 12 años): A medida que creces, el aprendizaje del nuevo idioma va perdiendo su naturalidad. Para esta etapa tu cerebro sigue en buena disposición para aprender.
Adolescencia (12 años en adelante): En este momento tu cerebro alcanza el potencial de un adulto, por lo que en tu cabeza ya existe la posibilidad de elaborar hipótesis e ir más allá.

¿Cuáles son las ventajas de aprender otro idioma?
Esto es lo que opinan los profesionales de ELE International, una empresa de formación de profesores de español para extranjeros:
La primera ventaja de aprender un segundo idioma a esta edad es que no sentirás vergüenza a la hora hablar un idioma que hasta ahora estás aprendiendo. Esto te permitirá preguntar todo lo que no sepas y aprender más rápido.
En la infancia se tiene una capacidad innata para aprender y reproducir sonidos de forma muy natural, sin que les suponga ningún esfuerzo mental. Es decir, de forma casi inconsciente, como niño tienes estrategias innatas para dominar la gramática de tu lengua materna y de aquellas que estés aprendiendo.
Un estudio del Instituto de Tecnología de Massachusetts sostiene que los estudiantes de 18 años tienen más facilidad para aprender un nuevo idioma. Pero para conseguir un nivel de un hablante nativo, deben empezar a estudiar esa lengua antes de los 10 años.
Juega:
Tú, a tu edad, tienes la capacidad de aprender naturalmente de todo lo que te rodea, por eso es más fácil aprender un idioma si lo incluyes en tu rutina o si está relacionado con las cosas o actividades que haces. Puedes convertir tus juegos favoritos en una dinámica en inglés, traduciendo las frases y reglas principales.
Lee:
En la actualidad, es fácil conseguir libros de cuentos en cualquier idioma, especialmente en internet. Aunque no necesariamente deben ser de cuentos, pueden ser de tu género favorito. Así que antes de dormir puedes aprovechar para leer algunas páginas en otro idioma. Ampliarás tu vocabulario y conocerás detalles que en la traducción pudieron haberse perdido.
Canta:
Después de escuchar unas cuantas veces una rima o canción pegajosa, automáticamente empezarás a tararear y a cantar el coro hasta juntar cada vez más palabras. ¡Imagínate que lo hagas en otro idioma, ¡aprenderás más rápido!
La música y la rima te permiten usar frases completas, entonación, tono y ritmo, así como fortalecer tu confianza.
A través de las canciones podrás entender estructuras de lenguaje bastante complejas. Por ejemplo: ‘If you’re happy and you know it, clap your hands’. Esta incluye una estructura gramatical difícil de aprender si la estudiaras de forma tradicional. La canción, en cambio, lo hace todo por ti, sin presión, y ofrece un contexto fácilmente reconocible.
Ve muchas pelis:
Al principio sentirás que no entiendes nada, pero puedes hacer el ejercicio con tu película favorita. En español ya sabrás hasta las líneas, entonces será más fácil. Ponla una primera vez en inglés con subtítulo e intenta leer rápidamente y relacionar las líneas con las escenas.
Luego, ponla sin subtítulos y presta extrema atención a las palabras. ¡Inténtalo!
Estudia:
Por supuesto la forma más tradicional de hacerlo es estudiando el idioma, pero no se trata solo de eso. Puedes aprovechar al máximo tus clases del colegio. Y adicional a eso convertir tu cuarto y tu casa en un lugar de estudio. Poner diferentes etiquetas en los objetos para que perfecciones tu vocabulario e ir incluyendo una palabra nueva todos los días.















