La pared principal de la casa de Marina Camacho está atravesada por un tubo que sirve de apoyo a los primeros y delicados pasos de su nieto Óscar Javier, 'El Pollo', como todos lo llaman.
Publicado por: ELIZABETH REYES LE PALISCOT
Al fondo, un pequeño tablero con las vocales en colores, está recostado junto a una cama, que desde hace tres meses se ha convertido en el refugio más seguro para este joven deportista, quien el pasado 29 de mayo dejó tirado en el frío cemento junto a su motocicleta, el sueño de convertirse en futbolista profesional. Claro, fue un accidente y todo ocurrió en un instante tan diminuto que él ni siquiera recuerda.El tablero lo usa cuando su cerebro se resiste a dejarlo hablar o cuando sus señas tampoco funcionan. Es su bastón. La vida de Óscar Javier sigue, ahora, muy lentamente. Es un milagro, dicen sus familiares. Pero le ha tocado empezar de nuevo a sus 20 años; paso a paso, letra por letra.Justo un día antes del accidente de Óscar, Efrén Forero Gómez se estrelló contra un camión en la vía a Piedecuesta. Quedó vivo pero no tuvo la suerte de Óscar Javier porque murió cuando le quitaron el casco. Iba con su novia en una motocicleta. Sí, es un milagro, porque Óscar Javier no hace parte de la lista de víctimas fatales en accidentes de tránsito, pero sufrió un trauma craneoencefálico que le dejó inmovilizado el lado derecho del cuerpo y le arrebató el habla. Por eso su abuela, su tía y su novia hablan por él, mientras este joven que estudiaba Educación Física en las Unidades Tecnológicas de Santander, asiente con la cabeza y dice: 'claro claro'. Es como un suspiro.Tragedia y luchaBajo su gorra se esconden las huellas de las cirugías que le salvaron la vida y que le atraviesan la cabeza de oreja a oreja. El pelo le ha crecido bastante desde ese jueves al mediodía, cuando perdió el control de su motocicleta justo al frente de la Iglesia del barrio El Carmen en Floridablanca, por la Transversal Oriental.Su abuela Marina dice que fue por culpa de un resalto. 'Es que el policía acostado los desestabiliza. Es muy alto, tiene un boquete para que pasen las motos, pero él no lo vio lo pasó y ahí perdió el equilibrio'. Óscar Javier agrega: 'claro claro'. Otro suspiro.Hacía apenas tres días que trabajaba como cobrador de una empresa que comercializa medicamentos naturistas. Venía de La Cumbre. Estaba en su área de trabajo cuando por el impacto con el resalto voló, cayó de cabeza y fue a parar muy cerca de una palma.Un mes más tarde, el 5 de julio, Carlos Manuel Monsalve Cuadros, de 26 años, quien según las autoridades también perdió el control de su motocicleta, murió en el mismo lugar luego de chocar contra el separador de la vía y golpearse la cabeza con la misma palma.'Eso es ¡ufff...!', es lo que dice Óscar Javier sacudiendo su brazo izquierdo. Él no se rompió ni un solo hueso y hasta pudo pararse para subirse a la ambulancia, pero luego perdió el conocimiento. Le salía sangre por la nariz, los oídos y la boca.Blanca Stella Uribe, la fisioterapeuta que ha estado junto a Óscar Javier, explica que él comprende lo que se le dice, pero no puede expresarlo. Y esa es su lucha y la de Marina, y la de Jaqueline, y la de Ludy, su mamá, que Óscar Javier describe poniéndose la mano izquierda en el corazón.'Inicialmente, él había tenido pérdida de la conciencia, pérdida de movimiento y además no había comunicación verbal. La comunicación era con los ojos, buscábamos claves para que se comunicara', afirma la fisioterapeuta. Para esta mujer con 20 años de experiencia, Óscar Javier es un afortunado porque entiende. Otros con este tipo de trauma, sufren daños irreversibles.Duró 14 días en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Carlos Ardila Lulle y su abuela Marina afirma que aunque se movía, no sabía lo que estaba haciendo. 'Tiraba las manos, las piernas, pero no sabía. Y tampoco hablaba. Sólo hasta los primeros días de agosto empezó a soltar palabras gracias a las dos terapias diarias que recibe'. Su tía Jaqueline vuelve a repetir la misma palabra. Milagro. 'A él le dieron cinco años para recuperar la movilidad y cinco también para recuperar el audio. Y mire lo que ha logrado en tres meses', dice. Todos le insisten constantemente que pronuncie su nombre.- 'Dígalo', le pide Jaqueline.Óscar Javier se siente como un niño y dice: Óscar Javier.Las mujeres a su alrededor hacen fuerza mientras lo oyen. Y celebran en silencio. Se les arruga el corazón.Una lista largaLuego del accidente de Óscar Javier, el 7 de julio murió Orlando Alexander Lozano Jaimes, de 24 años, cuando chocó su motocicleta contra un tractocamión en la vía que comunica a Piedecuesta con Floridablanca. Cinco días más tarde, en el norte de la ciudad, Henry Patiño Murillo, de 27 años, murió tras chocar contra un taxi en el sector de Vijagual. También conducía una motocicleta.Sí, fue un milagro. Óscar Javier está vivo.'La recuperación ha sido bastante asombrosa. Inicialmente no podía voltearse boca arriba ni sentarse, ni asearse, ni comer. En este momento la recuperación está en un 50 por ciento, porque ya tiene un control voluntario de su lado derecho, aunque el movimiento fino no es el adecuado para que sea funcional. Además, no puede pronunciar una frase que tenga más de tres palabras. Ha sido un proceso de constante aprendizaje', explica la fisioterapeuta.'Claro, claro'. Ese es otro suspiro. Y entonces Óscar Javier hace una demostración. Con mucho cuidado va de la mesa del comedor al tubo que atraviesa la casa de su abuela. Involuntariamente encoge los dedos de los pies y el brazo derecho. Toma aire y empieza a mover por casi dos metros, sus 56 kilos de peso, diez menos que el 29 de mayo. Paso a paso. Para, se devuelve y empieza de nuevo.Óscar Javier es hincha del Atlético Bucaramanga. Mejor, es hincha de Sherman Cárdenas, su amigo, otro joven que como él ya logró triunfar en el fútbol con tan solo 19 años. Óscar Javier entrenaba para la Primera División del Atlético Bucaramanga y estaba a punto de viajar a Bogotá cuando todo ocurrió. O, cuando todo dejó de ocurrir.'Las secuelas reales aún no se saben', dice su terapeuta. El 23 de agosto, en un fin de semana fatal, Fredy Hernando Castellanos rodó contra las llantas de un Ford 150 rojo y Edwin Orlando Mateus de 32 años, perdió el control y se estrelló en la vía antigua a Floridablanca. Ambos murieron. Eran motociclistas.Al día siguiente, tres personas más se estrellaron contra un bus y dos murieron. Eran Nazly Fernanda Velázquez y Rubén Darío Arango. Motociclistas. En la madrugada del 25, la suma de víctimas fatales aumentó. En el norte de Bucaramanga, una motocicleta chocó de frente contra un vehículo de servicio público. Jackson Solano murió en el lugar de los hechos y Mayerly Serna murió mientras recibía atención médica. Sí, fue un milagro. Óscar Javier está vivo. Ese milagro no lo tuvo Carlos Jefferson Marín, quien este miércoles fue embestido por una tractomula en el anillo vial. Venía de Lebrija. Murió instantáneamente.La accidentalidadEn Bucaramanga, después de un estudio de tres meses, el Fondo de Prevención Vial presentó los 30 puntos críticos de accidentalidad en la ciudad, y explicó que en todos se requiere mejorar la señalización y la superficie de la rodadura de pavimento, así como impulsar un programa de pedagogía para que conductores y peatones apliquen las normas.Hernán Darío Alzate, director regional del Fondo de Prevención Vial, afirma que 'se esperaría que la ciudadanía tuviese un mecanismo expedito a través del cual se pueda comunicar con la Administración Municipal, pero eso poco sucede'. Gerardo Hernández, Comandante Operativo de la Dirección de Tránsito que lidera la campaña 'Cinco minutos en la vía para preservar la vida', la cual inició después del aumento de víctimas fatales en Bucaramanga la última semana de agosto, insiste en que la pedagogía es muy importante. 'Lo hicimos ya en la zona norte porque allí es donde se han presentado el mayor número de accidentes. Durante la Feria de Bucaramanga vamos a hacer una sensibilización en los centros nocturnos y continuaremos con el proceso de controles de embriaguez'.













