Mundo
Sábado 19 de agosto de 2023 - 09:07 AM

Artur Segarra, el español que confesó el crimen más brutal de Tailandia y que podría cambiar el destino de Daniel Sancho

Artur Segarra y Daniel Sancho son dos chefs españoles que se encuentran en prisión en Tailandia por haber cometido crímenes atroces contra sus parejas sentimentales, pero uno de ellos logró la protección del rey de Tailandia y esto podría cambiar el destino de Daniel Sancho, a quien podrían dar pena de muerte por el asesinato del médico colombiano Edwin Arrieta.

Segarra cumple actualmente su condena en la prisión de Bang Kwang, conocida como “el Hilton” por las duras condiciones de vida de los reclusos. Allí comparte prisión con Daniel Sancho, el otro español acusado de asesinar y descuartizar a su amante en Tailandia. Foto tomada de Internet/VANGUARDIA
Segarra cumple actualmente su condena en la prisión de Bang Kwang, conocida como “el Hilton” por las duras condiciones de vida de los reclusos. Allí comparte prisión con Daniel Sancho, el otro español acusado de asesinar y descuartizar a su amante en Tailandia. Foto tomada de Internet/VANGUARDIA

Compartir

Publicado por: Resumen Agencias

Daniel Sancho no es el único español que se encuentra en prisión en Tailandia por un crimen atroz. En la misma cárcel de Koh Samui, donde Sancho espera juicio por el asesinato y descuartizamiento del cirujano colombiano Edwin Arrieta, se halla también Artur Segarra, el chef que admitió haber matado y desmembrado al consultor informático David Bernat en 2016.

Artur Segarra, de 41 años, nació en Terrassa (Barcelona) y trabajó como cocinero en varios restaurantes de España. En 2014, huyó a Tailandia para eludir a la justicia española por delitos vinculados a una trama de estafas a ancianos y personas con problemas hipotecarios.

En Bangkok, Segarra vivía de la estafa y el chantaje, y frecuentaba el ambiente nocturno de la capital tailandesa. Allí conoció a David Bernat, un ilerdense de 40 años que era consultor de telecomunicaciones y tenía una buena posición económica.

Compartir

Según la policía tailandesa, Segarra secuestró a Bernat el 19 de enero de 2016 y lo retuvo durante siete días en el apartamento que tenía alquilado en Bangkok. Durante ese tiempo, le torturó para obtener sus claves bancarias y le obligó a grabar un vídeo fingiendo que estaba secuestrado por una banda criminal.

Entre el 26 y el 27 de enero, Segarra asesinó a Bernat de un disparo en la cabeza y luego lo descuartizó con un cuchillo y una sierra. Después, metió las partes del cuerpo en bolsas de basura y las arrojó al río Chao Phraya, que atraviesa Bangkok.

Los primeros restos del cadáver de Bernat fueron encontrados el 30 de enero por unos pescadores. La policía identificó a la víctima gracias a sus huellas dactilares y rastreó sus movimientos hasta dar con Segarra como el principal sospechoso.

Segarra logró huir a Camboya, donde fue detenido el 7 de febrero por las autoridades locales y deportado a Tailandia. Allí fue sometido a un largo proceso judicial que duró casi tres años entre el inicio del juicio oral, el 1 de diciembre de 2016, hasta el rechazo de su última apelación por el Tribunal Supremo, el 20 de noviembre de 2019.

Durante todo ese tiempo, Segarra negó su implicación en el crimen y se declaró inocente ante el tribunal. Sin embargo, las pruebas presentadas por la fiscalía fueron contundentes: imágenes de las cámaras de seguridad que mostraban a Segarra con Bernat y con las bolsas que contenían los restos del cuerpo; testimonios de testigos que le vieron comprar un cuchillo, una sierra y bolsas de basura; restos biológicos de la víctima hallados en el apartamento y en la moto de Segarra; transferencias bancarias desde las cuentas de Bernat a las de Segarra; y el vídeo grabado por Bernat bajo coacción.

El 24 de abril de 2017, el Tribunal Penal de Bangkok condenó a Segarra a la pena capital por los delitos de asesinato premeditado, secuestro, robo, extorsión y ocultación de pruebas. El español recurrió la sentencia ante el Tribunal de Apelación y luego ante el Tribunal Supremo, pero ambos tribunales confirmaron la pena de muerte.

Sin embargo, Segarra logró evitar la ejecución gracias a un indulto del rey Maha Vajiralongkorn Bodindhorndevarangkul. El monarca tailandés suele conceder clemencia a algunos condenados a muerte cada año con motivo de su cumpleaños o su coronación.

Segarra envió una carta al rey admitiendo su culpabilidad y pidiendo perdón por sus actos. El 28 de julio de 2020, recibió la noticia de que su pena había sido conmutada por una cadena perpetua.

Esta decisión abrió la posibilidad de que Segarra pudiera solicitar su traslado a España para cumplir el resto de su condena en una prisión española. Según el convenio bilateral entre España y Tailandia, los presos pueden pedir el traslado después de cumplir al menos cuatro años de cárcel en el país asiático y siempre que la pena impuesta no sea superior a 30 años.

Segarra cumple actualmente su condena en la prisión de Bang Kwang, conocida como “el Hilton” por las duras condiciones de vida de los reclusos. Allí comparte prisión con Daniel Sancho, el otro español acusado de asesinar y descuartizar a su amante en Tailandia.

Daniel Sancho, de 39 años, nació en Madrid y trabajó como chef en varios restaurantes de España y Tailandia. En Koh Phangan, una isla turística del sur de Tailandia, conoció al cirujano colombiano Edwin Arrieta, de 40 años, con quien mantuvo una relación sexual durante un año.

Según la policía tailandesa, Sancho apuñaló a Arrieta en el pecho el 7 de agosto de 2021 tras una discusión en el apartamento que compartían. Luego, tardó unas cuatro horas en desmembrar el cuerpo de su víctima con un cuchillo y una sierra, y otras dos horas en limpiar la escena del crimen.

La policía encontró las partes del cadáver de Arrieta en bolsas de basura en un vertedero cercano, junto con un ticket de compra que revelaba que Sancho había adquirido un “kit del asesino” con objetos como guantes, mallas metálicas, fil transparente y estropajos.

El motivo del crimen sigue siendo una incógnita, aunque la policía tailandesa insiste en que se trató de un asunto sentimental. Daniel Sancho y Edwin Arrieta mantenían una relación sexual desde hacía cerca de un año, pero el chef español quería ponerle fin.

Sancho confesó el crimen ante la policía y se declaró culpable ante el tribunal. A diferencia de Segarra, no negó su implicación ni recurrió la sentencia. Sin embargo, al igual que Segarra, podría beneficiarse de un indulto real que le evitara la pena capital y le permitiera solicitar su traslado a España.

Publicado por: Resumen Agencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad