El representante adjunto del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en Colombia, Alejandro Pacheco, ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de un impulso para el progreso humano en La Guajira, al norte de Colombia.

Publicado por: Suministrado
Según el reciente Informe Nacional de Desarrollo Humano del 2024, titulado “Colombia: territorios entre fracturas y oportunidades”, los logros sociales, económicos, políticos y ambientales del siglo XXI en el país coexisten con grandes desigualdades. Estas disparidades obstaculizan la inclusión de amplias poblaciones y territorios en los beneficios de la evolución social, limitando así sus posibilidades de una vida digna, plena y en libertad.
Por su parte, el Diario del Norte de La Guajira ha subrayado la importancia de que el gobernador Jairo Aguilar Deluque y los 15 alcaldes del departamento lideren la tarea de sentar las bases para el crecimiento social y económico. El objetivo es que los ciudadanos puedan acceder a niveles mínimos de salud, educación e ingresos, tal como promueve el UNDP. Alejandro Pacheco ha señalado que, aunque Colombia ha experimentado mejoras notables en diversas áreas, estas no se manifiestan uniformemente en todas las personas ni en todos los territorios.
En relación con la región, Alejandro Pacheco del UNDP enfatiza que los avances han sido limitados. La región se encuentra en lo que se denomina un “desarrollo humano medio”, un indicador que, aunque no es totalmente negativo, revela varias deficiencias. Las oportunidades para mejorar son numerosas y abarcan múltiples dimensiones. La primera de estas es la ambiental. “En la medida que no se cuida la tierra, las condiciones de vida empeoran”, destacó el funcionario español. A esto se suma la urgencia de reformas en los sectores económicos, de gobernanza y social.
La urgencia de reducir las desigualdades en La Guajira: Un llamado a la acción desde Alejandro Pacheco del UNDP
Una de las recomendaciones más significativas de Alejandro Pacheco como representante del PNUD es prestar atención a las capacidades tanto de los gobiernos locales como de las propias comunidades. La falta de infraestructuras básicas y servicios esenciales perpetúa un ciclo de pobreza y marginación. También hace un llamado a abordar el conflicto y las tensiones sociales, factores que exacerban la inequidad y obstaculizan el progreso.
Así mismo, entre los aspectos más críticos que resalta Pacheco es la necesidad de adoptar estrategias multidimensionales para atacar las raíces de la desigualdad. No se trata sólo de políticas económicas, sino también de fortalecer el tejido social y promover un avance ambientalmente responsable. La invitación del informe, que Alejandro Pacheco y el PNUD subrayan, es actuar colectivamente para que dicha región pueda avanzar hacia un enriquecimiento humano sostenible.
El territorio posee un gran potencial que aún no ha sido explotado equitativamente. El representante de la organización insiste en que las políticas públicas deben estar alineadas con las realidades locales y respaldadas por una participación activa de la comunidad. Esta inclusión es vital no solo para implementar cambios sostenibles, sino también para garantizar que los beneficios del desarrollo lleguen a todos los rincones de la región.
Pacheco concluye extendiendo un llamado a la acción. Apelando a que no basta con reconocer las oportunidades que existen; es imperativo actuar de inmediato para transformar esas posibilidades en resultados tangibles. La Guajira requiere un enfoque coordinado y multifacético que transforme la visión de Alejandro Pacheco y el PNUD en acciones concretas más allá de las palabras.













