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Miércoles 12 de marzo de 2025 - 03:54 PM

Niño de cinco años murió calcinado en terapia hiperbárica: la madre quedó herida

Cuatro personas fueron capturadas tras un trágico hecho que reveló prácticas peligrosas y errores fatales.

El hecho ocurrió en el Centro Oxford de Troy, en Michigan.
Foto: referencia.
El hecho ocurrió en el Centro Oxford de Troy, en Michigan. Foto: referencia.

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Publicado por: Redacción Mundo

Cuatro empleados del Centro Oxford de Troy fueron capturado en las últimas horas, luego de adelantadas las investigaciones por la trágica muerte de Thomas Cooper, un niño de cinco años que falleció calcinado dentro de una cámara hiperbárica el pasado 31 de enero.

Los detenidos son Tamela Peterson, fundadora y directora ejecutiva del centro; Gary Marken, director de la instalación; Gary Mosteller, jefe de seguridad; y Aleta Moffitt, operadora de la cámara durante el accidente. Enfrentan cargos que van desde asesinato en segundo grado hasta homicidio involuntario. Además, Moffitt ha sido acusada de alterar registros médicos tras el incidente.

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La fiscal general de Michigan, Dana Nessel, calificó el caso como “una tragedia absolutamente evitable”, subrayando que las graves negligencias cometidas por el centro fueron las responsables directas de la muerte del pequeño. “No fue un simple accidente; fue el resultado de un patrón alarmante de irresponsabilidad”, afirmó Nessel en una conferencia de prensa.

El fatídico accidente ocurrió cuando Thomas estaba recibiendo un tratamiento hiperbárico, una terapia que consiste en respirar oxígeno puro en un ambiente presurizado. Aunque este procedimiento está aprobado para tratar quemaduras graves y ciertas heridas complejas, el Centro Oxford lo ofrecía para condiciones sin respaldo médico oficial, como el TDAH y la apnea del sueño, dolencias que padecía el menor.

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El día de la tragedia, las medidas de seguridad fueron ignoradas por completo. Las autoridades confirmaron que la cámara hiperbárica no había pasado las inspecciones reglamentarias, no había personal médico calificado supervisando el tratamiento y, lo más crítico, no se utilizó la correa de conexión a tierra, un dispositivo esencial para prevenir descargas electrostáticas. Estas negligencias convirtieron la cámara en un entorno extremadamente inflamable.

El oxígeno puro a alta presión incrementa significativamente el riesgo de combustión”, explicó Keith Young, teniente del Departamento de Bomberos de Troy. Una simple chispa desató el incendio, matando instantáneamente a Thomas, mientras su madre —que se encontraba junto a la cámara— sufrió graves quemaduras.

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La comunidad de Troy, que sigue de cerca el proceso judicial, exige respuestas y justicia. Por su parte, la defensa de los acusados insiste en que fue un desafortunado accidente, aunque la fiscalía mantiene que las negligencias sistemáticas fueron las verdaderas responsables de la tragedia.

El caso sigue abierto y ha reavivado el debate sobre la regulación de tratamientos médicos alternativos y la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en este tipo de procedimientos.

Publicado por: Redacción Mundo

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