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Lunes 11 de agosto de 2025 - 11:48 AM

Mucho más que oro: los increíbles hallazgos en la tumba del faraón Tutankamón

Científicos encuentran una pista inesperada que podría transformar para siempre la historia de la medicina

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Publicado por: Danilo Cárdenas

Un siglo después, la tumba del faraón Tutankamón sigue sorprendiendo al mundo. La cantidad de oro y las artesanías encontradas allí ha maravillado a arqueólogos, científicos e historiadores, que, 100 años después de su descubrimiento, continúan hallando nuevos detalles.

La tumba fue descubierta en 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter. Junto con su equipo, cavaron durante cinco años hasta encontrar el tesoro, que incluía más de 110 kilos de oro puro en joyas, amuletos, máscaras y otros objetos funerarios.

Su patrocinador, Lord Carnarvon, estuvo presente en la apertura, donde Carter pronunció su célebre frase al iluminar la cámara funeraria con una linterna: “Veo cosas maravillosas”.

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El tesoro, en su totalidad, se encuentra bajo el cuidado y la investigación del gobierno egipcio. Todo el oro hallado en la tumba está valuado en 90 millones de dólares, lo que equivale a 366.421.761.000.000 (trescientos sesenta y seis billones cuatrocientos veintiún mil setecientos sesenta y un mil pesos colombianos), una cifra difícil de leer e imaginar en Colombia.

Este es el valor monetario, sin embargo por su relevancia histórica, simbolismos, estado de conservación de los objetos y patrimonio arqueológico la tumba del rey Tut es un tesoro invaluable.

La mayoría de las piezas se resguarda y exhibe en el Museo Egipcio de El Cairo, aunque algunas han sido enviadas en préstamo para exposiciones internacionales. Egipto ha rechazado repetidas ofertas de compra, alegando que su valor cultural es intransferible.

¿Qué encontraron en la tumba del faraón Tutankamón?

En la tumba se hallaron más de 5000 objetos de oro macizo. Una máscara fúnebre de 11 kilos del mismo material, carros de guerra y utensilios que según la tradición egipcia se iban a encargar de cuidar al joven faraón en su camino al más allá.

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Estos objetos sorprendieron a los investigadores por el alto estado de conservación en el que se encontraban. Él oro aún conservaba el brillo, como el primer día de fundición.

Un hallazgo que puede curar el cáncer

Un fascinante avance científico ha surgido a partir del estudio de un hongo que estuvo vinculado históricamente a la llamada “maldición del faraón”. Se trata del Aspergillus flavus, un microorganismo detectado en la tumba del faraón Tutankamón, que ahora revela un potencial revolucionario en la lucha contra ciertos tipos de cáncer, especialmente la leucemia.

Este hongo, conocido por haber causado infecciones pulmonares mortales en algunos arqueólogos durante las primeras exploraciones de la tumba en 1922, contiene compuestos bioactivos llamados asperigimicinas.

Investigadores de la Universidad de Pensilvania han logrado aislar estas moléculas, que demuestran una capacidad significativa para inhibir la división celular de células cancerosas, efectos comparables a algunos medicamentos utilizados en quimioterapia.

Virus en el organismo
Virus en el organismo

El hallazgo transforma un organismo antes considerado un riesgo a la salud en una prometedora fuente natural para el desarrollo de nuevos tratamientos oncológicos. Las asperigimicinas poseen una estructura química basada en anillos entrelazados, que interfieren en la proliferación descontrolada típica del cáncer, especialmente en células leucémicas.

¿Cómo era el rey Tut?

Un estudio, realizado en los últimos años gracias a los avances de la tecnología, sugiere cómo era el rey Tut. Por su tumba se podría decir que era un faraón grande e imponente. Sin embargo, el estudio reveló diferencias muy grandes.

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Tutankamón era un joven delgado, de estatura aproximada entre 1,65 y 1,70 metros, con una complexión ligera. Su rostro y cráneo presentaban una forma peculiar, con una posible deformación en la cabeza que podría deberse a una patología heredada o a una práctica estética de la época.

Así era el faraón Tutankamón
Así era el faraón Tutankamón

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Tenía dientes incisivos frontales grandes y desiguales, y su mandíbula superior era saliente, característica de su familia real. Además, estudios forenses y tomografías de su momia permitieron reconstruir su rostro con precisión, mostrando un joven que corresponde bastante bien con las imágenes que se tienen de él en pinturas y estatuas antiguas.

Físicamente, Tutankamón también presentaba características poco comunes, como caderas anchas y ginecomastia (mamas desarrolladas), atribuibles a un trastorno hormonal. Tenía escoliosis (curvatura de la columna vertebral) y problemas de salud derivados posiblemente de relaciones consanguíneas en su linaje familiar.

Murió muy joven, con alrededor de 19 años, y su cuerpo mostraba señales de enfermedades y lesiones, como una pequeña fisura en la mandíbula y paladar hendido.

Publicado por: Danilo Cárdenas

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