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Viernes 27 de febrero de 2026 - 09:57 AM

The New York Times contrata a periodistas despedidos por The Washington Post

La caída del tráfico digital, la presión financiera y el impacto de la inteligencia artificial han precipitado un recorte masivo en el Washington Post.

The New York Times anunció la contratación de algunos periodistas despedidos días atrás por The Washington Post.
The New York Times anunció la contratación de algunos periodistas despedidos días atrás por The Washington Post.

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Tras eliminar su sección de deportes y recortar un tercio de su plantilla, el gigante del periodismo estadounidense, The Washington Post, el diario de Jeff Bezos ve cómo su rival directo aprovecha el desmantelamiento para reforzar su propia cobertura en Washington.

Cuando los correos electrónicos comenzaron a llegar a las bandejas de entrada de la redacción de The Washington Post, los periodistas se escribían entre sí un solo mensaje: “Eliminado”, “Eliminado”, “Eliminado”.

Lo que siguió fue uno de los recortes más drásticos en la historia reciente del periodismo estadounidense, y esta semana llegó el desenlace más simbólico: The New York Times anunció la contratación de media docena de los periodistas despedidos por el Post para reforzar su cobertura deportiva en la capital a través de The Athletic, su plataforma especializada en deporte.

El mejor fichaje de la temporada

Entre los reclutados figura Jason Murray, el último jefe de Deportes del Washington Post, una sección que dejó de existir como parte de un recorte que eliminó más de 300 de sus cerca de 800 periodistas, es decir, alrededor del 30 % de toda la plantilla.

Jason Murray era editor de deportes del diario The Washington Post y está en la lista de los periodistas que fueron despedidos y contratados por The New York Times.
Jason Murray era editor de deportes del diario The Washington Post y está en la lista de los periodistas que fueron despedidos y contratados por The New York Times.

The Athletic ampliará con estos incorporados su cobertura de los Washington Commanders de la NFL, iniciará el seguimiento de los Washington Nationals de la MLB y reforzará sus equipos de tenis, opinión e investigación.

El objetivo declarado del Times es “ofrecer a los fanáticos en Washington una cobertura sin precedentes de los equipos y deportes que aman”, una frase que, en el contexto actual, suena también como una declaración de intenciones frente a un competidor herido.

El derrumbe de una institución

El Post no llegó a esta situación de golpe. Durante años, el diario que destapó el Watergate y que la familia Graham condujo durante más de medio siglo fue expandiéndose bajo la propiedad de Jeff Bezos, quien lo adquirió en 2013. Pero el impulso se fue apagando.

El tráfico digital cayó casi a la mitad en tres años, arrastrado en parte por el auge de la inteligencia artificial generativa, que redujo el tráfico de búsqueda. Las suscripciones se desplomaron. Y el dinero siguió saliendo.

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Matt Murray, editor ejecutivo del The Washington Post.
Matt Murray, editor ejecutivo del The Washington Post.

Matt Murray, editor ejecutivo del Post, lo resumió sin rodeos en una llamada con la redacción: la empresa había perdido demasiado dinero durante demasiado tiempo y no había logrado satisfacer las necesidades de los lectores.

En un correo electrónico posterior, reconoció que el periódico estaba “muy anclado en una época diferente” y que con frecuencia escribía “desde una sola perspectiva, para una porción de la audiencia”.

El resultado del recorte, explicó, sería una publicación concentrada en política nacional, negocios y salud, y mucho menos en todo lo demás.

La sección de deportes desapareció, aunque algunos reporteros fueron reubicados para cubrir la cultura del deporte. La sección metropolitana se redujo. El área de libros cerró. El pódcast diario Post Reports fue cancelado. Y la cobertura internacional, antes orgullo del diario, quedó limitada a una decena de corresponsalías, con despidos en Medio Oriente, India y Australia.

La gestión de Lewis y el quiebre con los lectores

Bezos contrató a Will Lewis como director ejecutivo a finales de 2023 con el encargo de encontrar un camino hacia la rentabilidad. Su gestión fue turbulenta desde el principio. Reorganizó el liderazgo de la redacción, introdujo inteligencia artificial para gestionar comentarios y agregación de noticias y cargó con el peso de un escándalo anterior vinculado a un caso de hackeo telefónico durante su etapa en News Corp.

Pero el golpe definitivo a la relación con los lectores llegó justo antes de las elecciones presidenciales de 2024, cuando Lewis implementó una política impulsada por Bezos que prohibía al consejo editorial del diario respaldar candidatos.

La medida bloqueó un editorial ya redactado a favor de la candidata demócrata Kamala Harris. La reacción fue inmediata: cientos de miles de suscriptores cancelaron sus suscripciones. Semanas después de anunciarse los recortes masivos, Lewis presentó su dimisión, señalado como el responsable de una crisis que llevaba gestándose varios años.

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En 2024, en una conferencia organizada por el propio New York Times, Bezos había dicho con cierta solemnidad: “Salvamos The Washington Post una vez y vamos a salvarlo una segunda vez.” Lo que nadie esperaba era que el precio de ese segundo rescate lo pagaran más de 300 periodistas con su empleo.

Las voces del duelo en la redacción

Las reacciones dentro y fuera de la redacción fueron de dolor y de rabia contenida. Jeff Stein, corresponsal jefe de economía del Post y uno de los que conservó su puesto, lo calificó como “un día trágico para el periodismo estadounidense, la ciudad de Washington y el país en general”, y añadió que sus colegas despedidos estaban “siendo castigados por errores que no provocaron”.

The Washington Post despidió a 800 periodistas de su redacción. Foto: JIM LO SCALZO/EFE
The Washington Post despidió a 800 periodistas de su redacción. Foto: JIM LO SCALZO/EFE

Marty Baron, exdirector del diario, fue aún más duro: lo definió como uno de “los días más oscuros en la historia de una de las organizaciones de noticias más grandes del mundo” y advirtió que las ambiciones del Post quedarían “seriamente reducidas” y el público, privado de una cobertura que es “más necesaria que nunca”.

Don Graham, heredero de la familia que hizo grande al Post, escribió en Facebook que tendría que aprender una nueva manera de leer el diario, ya que desde finales de los años cuarenta siempre comenzaba por la sección de deportes. Una sección que ya no existe.

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El Post no es el único medio que atraviesa esta tormenta. La caída del tráfico digital, la dispersión de audiencias en redes sociales y la competencia de la inteligencia artificial han golpeado a toda la industria. Pero pocos casos ilustran la crisis con tanta crudeza como el de un diario que ayudó a derribar a un presidente y que hoy ve cómo su rival de toda la vida se lleva a sus mejores periodistas deportivos con una promesa de cobertura sin precedentes.

Con información de EFE/ The New York Times

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