Más de 6,7 millones de movimientos pendulares se registraron en enero y febrero.
Cuando los soldados estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro en la madrugada del pasado 3 de enero en Fuerte Tiuna, una de las bases militares más seguras de Venezuela, muchos analistas proyectaron una crisis migratoria sin precedentes en la porosa frontera con Colombia. Dos meses después, los números cuentan una historia distinta.
El Observatorio de Migraciones, Migrantes y Movilidad Humana (OM3) de Migración Colombia registró 6.786.712 movimientos pendulares en los pasos fronterizos habilitados durante enero y febrero de 2026, cifras que se ajustan con precisión a los patrones históricos. No hay éxodo. No hay colapso. La frontera respira con normalidad.
Una frontera que no pestañeó
El grueso del tráfico migratorio se concentró, como siempre, en la Regional Oriente, que abarca el departamento de Norte de Santander: 5.854.992 movimientos, equivalentes al 86,3 % del total.
La Regional Orinoquía, en Arauca, registró 791.986 cruces (11,7 %), y la Regional Guajira sumó 139.734 (2,1 %). En las tres jurisdicciones, el equilibrio entre entradas y salidas fue casi perfecto, lo que confirma que esta movilidad obedece a razones laborales, comerciales, educativas y familiares, no a huidas masivas. Además: ¿Nuevo giro? Delcy Rodríguez elogia a Trump por su “amable disposición” hacia Venezuela

La directora general de Migración Colombia, Gloria Esperanza Arriero, lo explicó con claridad: “El análisis técnico confirma que la frontera mantiene una movilidad alta pero estable.
No se registran variaciones extraordinarias ni incrementos inusuales en los flujos. Colombia continúa gestionando una migración ordenada, con presencia institucional activa y seguimiento permanente, lo que nos permite actuar con base en evidencia y no en especulaciones”. Lea también: Dos meses sin Maduro: economía avanza y crece la incertidumbre política en Venezuela
Desde el inicio de la coyuntura, la entidad realiza monitoreo diario en sus seis puestos de control migratorio terrestres: cuatro en Norte de Santander, uno en La Guajira y uno en Arauca. Los datos consolidados no muestran picos sostenidos ni alteraciones estructurales.
Colombia es, hoy más que nunca, un corredor de tránsito: entre enero de 2025 y febrero de 2026, se registraron 418.303 entradas de venezolanos frente a 433.315 salidas. El saldo migratorio es mínimo y negativo, lo que indica que más personas abandonan el país de las que llegan para quedarse.Le puede interesar: Vuelos entre Colombia y Venezuela regresan con Latam y pasan a ser diarios desde abril
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El chavismo sobrevive sin Maduro
Mientras la frontera mantiene su ritmo, la situación política al otro lado es más incierta. Maduro duerme ahora en una prisión de Nueva York, esperando ser juzgado por cargos que incluyen narcoterrorismo.

La operación que lo capturó, bautizada como ‘Resolución Absoluta’ y ejecutada por orden de Donald Trump —quien había tomado la decisión en noviembre, tras una conversación telefónica con el entonces presidente venezolano—, dejó más de cien muertos, según el Gobierno venezolano.
Pero el chavismo no cayó con su líder. Delcy Rodríguez asumió como presidenta interina el 5 de enero, y la Corte Suprema venezolana determinó que la indisponibilidad de Maduro era temporal, lo que le permite mantenerse en el poder hasta 90 días, prorrogables a seis meses con aprobación de la Asamblea Nacional. No hay elecciones convocadas. No hay cronograma de transición.
Freddy Guevara, líder opositor que pasó tres años encarcelado en Venezuela, asume que Rodríguez se mantendrá en el poder “más de lo que quieren los venezolanos” y que el momento en que ceda el mando “se decidirá fundamentalmente desde Washington”.
La politóloga venezolana Ana Milagros Parra, radicada en Argentina, coincide en que la democracia no llegará desde el chavismo, que “no tiene voluntad democratizadora”, sino a través de la presión estadounidense y de la sociedad civil.
Optimismo moderado en lo económico, cautela en lo político
En el ámbito económico, Venezuela despierta un “optimismo moderado”, en palabras del profesor Guillermo Tell Aveledo, de la Universidad Metropolitana de Caracas.
La reciente visita de Chris Wright, secretario de Energía de Estados Unidos, quien recorrió instalaciones petroleras junto a Rodríguez y anunció una inversión de 100 millones de dólares, ilustra el nuevo clima de negocios. Se recomienda: Nicolás Maduro solicita amnistía desde celdad en EE.UU.: ¿Estrategia o un acto de desesperación?
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Fue la primera visita de un alto funcionario estadounidense a Venezuela en tres décadas y deja un panorama de optimismo para los venezolanos, que esperan un cambio en las políticas.
Sin embargo, Tell Aveledo advierte que “la recuperación será frágil y asimétrica mientras persistan las carencias en infraestructura, servicios y gobernanza”. Para Guevara, la ecuación económica depende de condiciones políticas concretas: “Necesitamos elecciones, seguridad jurídica y estabilidad”.

Desde que el 8 de enero el Gobierno venezolano anunciara la liberación de presos políticos, más de 500 personas han salido de prisión, según la ONG Foro Penal. Sin embargo, la misma organización señala que 568 personas permanecen detenidas por razones políticas y critica la ley de amnistía aprobada recientemente, calificándola de insuficiente.
Más de ocho millones esperan señales para volver
Para los cerca de ocho millones de venezolanos en el exilio, la pregunta central sigue siendo la misma: ¿cuándo volver? Los datos migratorios no muestran un regreso masivo.
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Los venezolanos que transitan por Colombia se dirigen principalmente hacia Estados Unidos (21,6 % de los movimientos regulares), Chile (16,6 %), Panamá (13,7 %) y España (12,4 %).
“Conozco a varias personas que quieren volver, pero muchos no van a dar el paso final hasta que no haya elecciones y un gobierno democrático”, dice Mauricio Figueroa, venezolano de 28 años exiliado en Santiago de Chile. Otras nioticias: Maduro no tiene cómo pagar abogado en Nueva York: defensa denuncia bloqueo de EE.UU.
Manuel Rodríguez, ingeniero radicado en Bélgica desde 2006, resume el sentir de una generación entera: “Es una situación muy extraña, donde se quita la figura del presidente, pero el mismo sistema de poder sigue. No queda claro qué cambiará”.
La frontera colombo-venezolana, por su parte, sigue funcionando: millones de personas cruzando cada día para trabajar, estudiar o reencontrarse con sus familias. La calma estadística contrasta con la incertidumbre política. Venezuela cambió el 3 de enero. Pero aún no sabe hacia dónde.

















