Las fuerzas israelíes han atacado cientos de posiciones en Líbano, mientras Beirut enfrenta nuevos bombardeos y miles de personas abandonan sus hogares.

La guerra entre Israel y el grupo chií libanés Hezbolá entró este viernes en su quinta jornada consecutiva de bombardeos, con un balance devastador: al menos 123 muertos y 683 heridos en territorio libanés, decenas de miles de desplazados y una escalada que no muestra señales de detenerse.
El portavoz del Ejército israelí, Effie Defrin, confirmó en una comparecencia por video que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han atacado más de 500 objetivos en el Líbano desde que comenzó la ofensiva, eliminado a más de 70 combatientes de Hezbolá y ejecutado 26 oleadas de ataques. Además: ¿Nuevo frente de guerra? Azerbaiyán declara alerta militar máxima tras ataque de drones iraníes
Así está hoy el feudo de Hezbolá en Beirut.
— Acción y Comunicación sobre Oriente Medio - ACOM (@ACOM_es) March 6, 2026
Lo que construyó el régimen iraní durante 40 años de terrorismo exportado.
Escombros. pic.twitter.com/q3KEwKD4T8
Este viernes se anunció una vigésimo séptima acometida contra los suburbios meridionales de Dahiye, en Beirut, que según el Ejército israelí incluyó, en las últimas 24 horas, el bombardeo de 115 objetivos del grupo chií, algunos ubicados en edificios residenciales de la capital.
Defrin habló tras una reunión con el jefe del Estado Mayor israelí, el teniente general Eyal Zamir, quien ordenó que los ataques continúen. Para seguir informado: La guerra contra Irán escala: Israel anuncia nueva fase con “sorpresas adicionales”

El portavoz fue categórico al señalar que Hizbulá y el régimen iraní son “uno solo” y exigió al Gobierno libanés que “se deshaga” del grupo armado y de los soldados de la Guardia Revolucionaria iraní que operan desde su suelo. “De lo contrario, los perseguiremos y los atacaremos”, advirtió.
El detonante y el contexto de una guerra inacabada
La ofensiva se desencadenó tras el ataque de Hezbolá contra Israel el pasado lunes, lanzado en apoyo a Irán y como represalia por la muerte del líder supremo iraní, Alí Jamenení.
El episodio reabrió heridas de un conflicto que nunca terminó del todo: pese al alto el fuego acordado en noviembre de 2024, Israel continuaba ejecutando ataques casi diarios contra el sur del Líbano y había reforzado su presencia militar en la zona.

La respuesta israelí incluyó órdenes de evacuación sin precedentes. El jueves, el portavoz castrense Avichai Adraee ordenó a los residentes de barrios como Burj al Barajneh, Hadath, Haret Hreik y Chiyah abandonar sus hogares hacia el este o el norte.
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Un día antes, otra directiva similar instruyó a cientos de miles de libaneses al sur del río Litani a desplazarse hacia el norte, generando una estampida masiva. Lea también: La Casa Blanca no descarta el despliegue de soldados en Irán durante la ofensiva actual
Crisis humanitaria en expansión en Líbano y Oriente Medio
El impacto humanitario se agrava por horas. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y la Organización Mundial de la Salud (OMS), los bombardeos han provocado al menos 96.000 desplazados internos en Líbano.
El director de emergencias de ACNUR, Ayaki Ito, advirtió que la cifra real podría ser aún mayor, ya que muchas personas huyeron hacia el norte por su cuenta sin ser registradas.

A la crisis interna se suma el movimiento migratorio en la región. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) reportó que unos 50.000 refugiados sirios en Líbano han cruzado la frontera de regreso a Siria, una ruta que también han utilizado alrededor de 3.600 ciudadanos libaneses.
En cuanto a Irán, Ito reconoció la dificultad de calcular el éxodo provocado por los ataques de Estados Unidos e Israel, aunque las autoridades iraníes estiman que unos 100.000 habitantes de Teherán abandonaron sus hogares tras los primeros días de bombardeos. Por el momento, no se observa un flujo masivo hacia países vecinos como Turquía, Irak o Pakistán.
El panorama se inscribe en una región ya sobrecargada: Oriente Medio acogía, antes del estallido de estos conflictos, cerca de 25 millones de refugiados y desplazados internos. Le puede interesar: Erdogan advierte a Irán tras interceptar un misil en Turquía con apoyo de la Otan
Líbano pide el cese de los ataques
Ante embajadores de distintos países reunidos este viernes, el primer ministro libanés, Nawaf Salam, fue directo: “La prioridad del Gobierno libanés es parar esta guerra”.
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Salam describió la situación como un “momento peligroso y difícil” y rechazó que su país haya elegido este camino. “Esta guerra nos ha sido impuesta”, denunció.

El primer ministro advirtió que la magnitud de los desplazamientos internos, especialmente desde el sur del país y los suburbios de Beirut, podría tener consecuencias “sin precedentes” a nivel humanitario y político, y alertó sobre un inminente “desastre humanitario”. Otras noticias: Casa Blanca difundió bombardeos a Irán con ‘La Macarena’ de fondo: asombro en redes
Ante los recursos “limitados” del Estado libanés, pidió apoyo internacional urgente para asistir a su población que ha sido la más afectada.
Salam también instó a los países presentes a exigir “alto y claro” el fin de los ataques israelíes y a proteger la infraestructura civil libanesa de futuros bombardeos. Al tiempo, el Gobierno libanés ha tomado medidas internas contra Hizbulá: ha prohibido su actividad militar y se ha comprometido a desarmarlo, buscando deslindar la responsabilidad estatal de las acciones del grupo chií.

















