El Gobierno de Cuba ha denunciado que el endurecimiento del bloqueo económico de Estados Unidos está teniendo un impacto directo en la salud y el bienestar de la población infantil.

Publicado por: Colprensa
El ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez, denunció que los niños en la isla están siendo afectados directamente por el endurecimiento del bloqueo comercial impuesto por Estados Unidos. Según el funcionario, las restricciones económicas y las limitaciones en el suministro de petróleo constituyen un “castigo colectivo, cruel e indiscriminado” que tiene consecuencias graves para la población infantil.
“Las niñas y niños cubanos son víctimas directas de la codicia, la asfixia económica y la agresión estadounidense (...) Ejemplo de ello son la duplicación de la tasa de mortalidad infantil de 4,0 a 9,9 por cada mil nacidos vivos, y la reducción de la expectativa de vida de niños enfermos de cáncer de un 85 % a 65 %”, ha denunciado el ministro cubano en una publicación en sus redes sociales.
De acuerdo con el canciller, estos datos reflejan el impacto que las sanciones estadounidenses han tenido en el sistema de salud pública del país, especialmente en los sectores más vulnerables.
Impacto en el sistema de salud
Las autoridades cubanas sostienen que el bloqueo ha generado dificultades en el acceso a insumos médicos y recursos financieros.
Estas limitaciones, aseguran, han incidido en el deterioro de indicadores clave de salud, como la mortalidad infantil y la atención a enfermedades graves.
En este contexto, el Gobierno de Cuba ha reiterado su exigencia del cese de las sanciones y de la política de presión económica por parte de Washington. La administración cubana plantea que estas medidas afectan las condiciones de vida de la población, en particular de los menores, y obstaculizan su desarrollo en un entorno estable.
Por otro lado, Estados Unidos ha intensificado recientemente sus acciones contra dirigentes cubanos, incluyendo la imputación del expresidente Raúl Castro y la imposición de sanciones al actual mandatario, Miguel Díaz-Canel. Estas decisiones forman parte de una política más amplia de presión hacia la isla.















