Naciones Unidas movilizó equipos de apoyo internacional mientras miles de personas permanecen sin electricidad, comunicaciones y acceso a servicios básicos.

Miles de personas permanecen este jueves a la intemperie en distintos sectores del estado La Guaira, en el norte de Venezuela, en medio de una creciente desesperación por la escasa presencia de organismos de rescate tras los movimientos telúricos que sacudieron el país un día antes.
La escena se repite en varias localidades costeras, donde los habitantes intentan, con sus propias manos, remover los escombros de edificios colapsados en busca de sobrevivientes.
El más reciente reporte oficial, entregado por la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, eleva a 164 el número de personas fallecidas y a 971 los heridos por los dos terremotos registrados el miércoles, cuya magnitud alcanzó los 7,5 grados. Además: En vivo: Sube a 164 la cifra de muertos y a 971 la de heridos por terremotos en Venezuela

La mandataria precisó que, desde los dos eventos principales, se han registrado unas 30 réplicas y declaró a La Guaira como zona de desastre natural debido a la cantidad de edificaciones colapsadas. También confirmó que, solo en el área metropolitana de Caracas, al menos diez edificios se derrumbaron. Lea también: Venezuela declara el estado de emergencia tras sufrir dos terremotos en menos de un minuto
El drama de quienes buscan a sus familiares
En sectores como Catia La Mar, buena parte de los edificios resultaron afectados, algunos consumidos por incendios y otros reducidos a escombros, sobre los que aún se escuchan gritos de auxilio.
Allí, un adolescente de 16 años identificado como Amir permaneció más de doce horas atrapado bajo los restos de un complejo residencial, sin la presencia de equipos especializados que pudieran liberarlo, mientras suplicaba que no lo dejaran solo.
El joven, que no sabía nada del paradero de su padre desde el momento del sismo, temía perder la movilidad de su cuerpo por el peso de la estructura sobre él. Además: Aerolíneas suspenden y cancelan vuelos a Caracas tras terremotos en Venezuela

A pocos metros, vecinos intentaban localizar a una niña de once años en un conjunto residencial cercano, mientras su madre lloraba desconsolada guiando la búsqueda. A poca distancia, otro grupo buscaba a una persona identificada como Jesús, en medio de la misma desesperación que se repetía de edificio en edificio.
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En otro punto, un grupo de familiares se turnaba para remover escombros con sus propias manos en busca de una mujer atrapada, abrazándose entre gritos para sostener la esperanza. La comerciante Ana Echeverría, de 45 años, relató que apenas tuvo segundos para evacuar a su personal antes de que su negocio se derrumbara y que, minutos después, debió presenciar cómo otras personas, desesperadas por la falta de alimentos, saqueaban lo poco que quedaba de su local. Lea también: Estos son los paises del Caribe con alerta de tsunami tras un terremoto en Venezuela

La ciudad permanece sin electricidad ni señal telefónica, prácticamente aislada después de que varias vías de acceso comenzaran a cerrarse. Helicópteros sobrevuelan la zona durante las horas de la mañana, mientras que bomberos y maquinaria pesada continúan siendo insuficientes frente a la magnitud de la tragedia.
La región, antes conocida como el estado Vargas, ya había sido escenario de una catástrofe similar en 1999, cuando inundaciones y deslizamientos de tierra dejaron miles de muertos, una memoria que resurgió este jueves entre los sobrevivientes. Le puede interesar: “Mi mamá, mi mamá”: el video que retrata el miedo vivido durante los terremotos en Venezuela

La explicación científica detrás del fenómeno
Los dos movimientos sísmicos del miércoles, ocurridos con apenas 40 segundos de diferencia entre sí y con epicentros localizados cerca de la localidad de Yumare, fueron catalogados por el sistema de alerta de tsunamis de Estados Unidos como un doblete sísmico, un fenómeno poco habitual en el que la ruptura de una falla desencadena la de un segmento cercano.
La sismóloga española Lucía Lozano explicó que este tipo de eventos ocurre cuando coinciden dos terremotos de magnitud similar, muy próximos en el tiempo y en el espacio, lo cual evidencia una zona de fallas particularmente compleja.

La especialista mencionó como antecedentes un episodio similar registrado en el mismo país en septiembre de 2025, aunque de menor magnitud, además de un caso ocurrido en Pakistán en 1997.
Señaló también que sismos de esta magnitud no se concentran en un punto específico, sino que rompen extensas franjas de terreno que pueden superar los 150 kilómetros de longitud.
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El Servicio Geológico de Estados Unidos estimó que el número de víctimas fatales podría ubicarse en un rango muy amplio, entre 10.000 y 100.000 personas, una cifra que, según la experta, depende de múltiples variables, como la vulnerabilidad de las edificaciones, la densidad poblacional y las características geológicas de la zona.

La región, ubicada en el límite entre las placas tectónicas del Caribe y de Suramérica, es conocida por su actividad sísmica, aunque no se encuentra entre las de mayor frecuencia en el mundo.
Ante la magnitud de la emergencia, la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas anunció su movilización total para apoyar al país, coordinando el despliegue de equipos internacionales de búsqueda y rescate urbano.
El coordinador humanitario de la organización, Tom Fletcher, sostuvo contacto con la presidenta encargada para evaluar las necesidades más urgentes y advirtió que la respuesta de los próximos días exigirá un esfuerzo colectivo sin precedentes, especialmente porque, antes de los sismos, cerca de ocho millones de personas en el país ya requerían asistencia humanitaria.
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Como parte de la respuesta estatal, Rodríguez anunció la creación de un fondo inicial de 200 millones de dólares, con recursos provenientes del Fondo Monetario Internacional, destinado a la reconstrucción de viviendas, hospitales e infraestructura afectada, además de un mecanismo adicional para la atención inmediata de las víctimas.
La mandataria también solicitó la colaboración del sector privado para facilitar el alquiler de maquinaria pesada que agilice las labores de remoción de escombros en las zonas más golpeadas por la tragedia.















