La emergencia en el estado La Guaira se agrava con el paso de las horas, mientras sobrevivientes reclaman una respuesta más contundente para recuperar a sus seres queridos.

El desespero se ha apoderado de las calles de una de las localidades más golpeadas por los terremotos que sacudieron a Venezuela el miércoles. Familias enteras llevan casi dos días removiendo escombros con las manos, palas y martillos, mientras reclaman a gritos la llegada de maquinaria pesada que les permita recuperar los cuerpos de sus seres queridos antes de que la situación se vuelva insostenible.
La tensión llegó a tal punto que un grupo de residentes bloqueó el paso de un vehículo de maquinaria pesada que se dirigía hacia otro sector, en un intento desesperado por retenerlo y exigir que la ayuda se concentrara en su comunidad. Los habitantes de Playa Grande, visiblemente enfadados, también reclamaron atención inmediata para su zona.

Cuerpos bajo los escombros sin ayuda técnica
José Ramírez, uno de los residentes que busca a su cuñada bajo un edificio colapsado, describió la precariedad en la que trabajan desde que ocurrió el desastre.
Contó que carecen de herramientas adecuadas y que necesitan con urgencia maquinaria y personal capacitado, pues el número de cadáveres sigue aumentando y el olor ya resulta insoportable en la zona.
El hombre logró ubicar el colchón donde dormía su cuñada al momento de los sismos, pero hasta el viernes no había podido recuperar su cuerpo de entre los restos de la vivienda. Además: Equipos internacionales de rescate llegan a Venezuela mientras continúa la búsqueda de sobrevivientes

Una situación similar enfrenta Héctor Galindo, quien busca a su madre y a dos hermanos atrapados entre las ruinas. Según relató, la comunidad no cuenta con los recursos mínimos para rescatar a las víctimas, por lo que la ayuda recibida hasta ahora se ha limitado a alimentos y bebidas llevados por voluntarios provenientes de Caracas. Lea también: El mundo se moviliza para apoyar a Venezuela tras el terremoto mientras aumentan las víctimas
Noches a la intemperie tras el desastre
Mientras continúan las labores de búsqueda, cientos de personas duermen desde hace dos noches en condiciones precarias, sobre colchones, sábanas y carpas improvisadas instaladas en calles, plazas y canchas deportivas de Catia La Mar.
Nereixa Méndez, ama de casa de 34 años, pasó la noche en el estacionamiento de una farmacia saqueada, después de que su vivienda quedara agrietada y de perder a una prima en la tragedia. Aseguró que ya lleva dos días sin poder dormir con normalidad. Además: Terremoto en Venezuela obliga al cierre del aeropuerto de Maiquetía y altera vuelos internacionales
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Pese a las dificultades, algunos residentes agradecieron la llegada puntual de camiones con alimentos no perecederos, que generaron largas filas de familias a la espera de recibir algo de comida.
Jesús David Bello, de 70 años y padre de una familia de ocho integrantes, lamentó la pérdida casi total de su vivienda y señaló que aún esperan una respuesta más contundente de las autoridades competentes, pues hasta el momento solo han llegado algunos donativos aislados de agua, galletas y pan. Además: Papa León XIV envía ayuda a Venezuela mientras aumenta la cifra de víctimas por los terremotos

Cifras oficiales en aumento constante
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, informó este viernes que la cifra de fallecidos por los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 ascendió a 920, mientras que los heridos suman 2.980.
La mandataria confirmó, además, que se han registrado 214 réplicas desde el sismo inicial y anunció la militarización del estado La Guaira, la región más afectada por la catástrofe. Lea también: “Oren por mi familia”, el desgarrador pedido de un futbolista argentino tras perder contacto con sus familia en La Guaira
Las autoridades sanitarias habían señalado previamente que la mayor concentración de víctimas se encuentra precisamente en ese territorio costero, declarado zona de desastre desde el jueves.
La Organización Mundial de la Salud recordó que las primeras 72 horas posteriores a un sismo de esta magnitud son determinantes para localizar sobrevivientes, mientras los hospitales de la región continúan atendiendo fracturas, traumatismos craneales y heridas por aplastamiento derivadas del colapso de numerosas edificaciones.
















