Tuvo que ocultar su identidad para montar bicicleta en Afganistán y llegó a ser atacada con piedras.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Fariba Hashimi tenía que vestirse como un hombre y cubrirse el rostro para salir a entrenar con su bicicleta en Afganistán. Lo hacía para intentar pasar desapercibida, debido a las fuertes restricciones que enfrentan las mujeres en ese país.
Años después, la ciclista afgana, terminó segunda en la prueba femenina de ruta de los Juegos Asiáticos Aichi-Nagoya 2026, en Japón, y se colgó la medalla de plata.
Hashimi, de 23 años, registró un tiempo de 2 horas, 50 minutos y 5 segundos. La china Li Guo se quedó con el oro después de imponerse en el esprint final.
Detrás del resultado está una historia que comenzó mucho antes de que Hashimi pudiera competir internacionalmente. Lee: Afganistán: régimen talibán avala matrimonios infantiles y genera rechazo internacional

La deportista creció en Faryab, al norte de Afganistán, y empezó a practicar ciclismo junto con su hermana Yulduz. Fariba contó a Associated Press que para entrenar se vestía como un hombre y, cuando podía, escondía su rostro para evitar ser reconocida.
No siempre funcionaba. La ciclista recordó que llegó a ser atacada con piedras y golpeada cuando salía en bicicleta. Aun así, continuó entrenando.
Tras conseguir la medalla en Japón, volvió sobre aquellos años y habló del significado que tenía para ella estar en el podio.
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“Nací en un país donde las mujeres que sueñan son atacadas”.
Hashimi dijo además que espera que las nuevas generaciones puedan representar algún día a Afganistán sin sentir miedo.
Fariba Hashimi huyó de Afganistán tras el regreso de los talibanes

Desde entonces, las autoridades talibanes han impuesto amplias restricciones sobre las mujeres y las niñas, que afectan su acceso a la educación, al trabajo, a espacios públicos y a la práctica deportiva. Hashimi decidió abandonar el país para poder continuar con su carrera.

La excampeona mundial italiana Alessandra Cappellotto ayudó a Fariba y a su hermana a salir de Afganistán. La ciclista terminó instalándose en Italia, donde actualmente vive y entrena.
Su carrera comenzó entonces a tomar otra dimensión. Fariba y Yulduz llegaron a competir en los Juegos Olímpicos de París 2024, representando a Afganistán en ciclismo de ruta. Ahora, Fariba tiene la mirada puesta en Los Ángeles 2028.
Hashimi contó que llegó a los Juegos Asiáticos sin mecánico y con una delegación muy reducida. Ella misma se encargaba de arreglar y lavar su bicicleta. El equipo japonés terminó ayudándola con algunos de los problemas mecánicos que enfrentó durante la competencia. Quiza te interesa: Talibanes aprueban ley que permite golpear a las mujeres y endurece castigos por estatus social
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Una medalla con un mensaje para las mujeres afganas: Fariba Hashimi
Para Hashimi, subir al podio tuvo un significado que fue más allá del resultado deportivo. La ciclista dijo que quería que su medalla mostrara la capacidad de resistencia de las mujeres afganas y recordó que muchas continúan sin las oportunidades que ella encontró después de abandonar el país.
Por ahora, su camino continúa lejos de su país. De esconder su rostro para poder pedalear pasó a competir en unos Juegos Olímpicos y, ahora, a subir al podio de una de las principales competencias deportivas de Asia.

















