La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, aseguró que un eventual ataque de Estados Unidos contra Groenlandia marcaría el colapso de la OTAN, en medio de la crisis diplomática reavivada por las declaraciones de Donald Trump.

Publicado por: Redacción Vanguardia
La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, advirtió este fin de semana que un eventual ataque militar de Estados Unidos contra Groenlandia, que forma parte del Reino de Dinamarca y de la NATO, marcaría “simple y llanamente, el fin de la OTAN”. La declaración se produjo en el marco de la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde Frederiksen afirmó que las tensiones con Washington no han desaparecido y que aún persiste el interés estadounidense sobre la isla ártica.
Desde hace semanas, el expresidente estadounidense Donald Trump ha reiterado su intención de que EE.UU. “necesita” Groenlandia, incluso sin descartar el uso de “coerción militar o económica” para lograrlo, lo cual ha generado alarma en Copenhague y entre aliados europeos. Frederiksen señaló que “si un país de la OTAN ataca a otro país de la OTAN, se acaba la OTAN. Fin del juego”.
La líder danesa lamentó que la crisis no ha terminado y que, pese a un aparente enfriamiento de las tensiones en las últimas semanas, el deseo de Trump de influir sobre el control de Groenlandia permanece. “La crisis, por desgracia, no ha terminado. El deseo del presidente de EE.UU. sigue siendo el mismo, y todos estamos en desacuerdo: el Reino de Dinamarca, Europa y algunos amigos estadounidenses”, declaró Frederiksen durante el evento en Munich, acompañada por líderes europeos y el senador demócrata estadounidense Chris Coons. Lea también: Trump ‘saca pecho’ con “precisa” operación de EE.UU. que capturó a Maduro en Venezuela
Frederiksen también defendió el principio democrático de soberanía y autodeterminación, afirmando que “no puedes poner precio en Groenlandia” y comparándolo con la idea de vender o cambiar otras partes de un país. “Quieren ser un pueblo groenlandés, no americanos”, expresó, subrayando que la decisión sobre el futuro del territorio debe corresponder a sus habitantes y al Reino de Dinamarca.
#EnDirecto | La primera ministra danesa exige que se "respete la soberanía de Groenlandia": "¿Se le puede poner un precio a una parte de España o una parte de Estados Unidos?" pic.twitter.com/yjrrqCRcd9
— Europa Press (@europapress) February 14, 2026
La tensión internacional alrededor de Groenlandia ha llevado a movimientos concretos: varios países de Europa reforzaron su interés estratégico en la región ártica y Dinamarca anunció recientemente su contribución de cuatro cazas F-35 a la misión Arctic Sentry de la OTAN, en un gesto de compromiso con la seguridad colectiva, incluso frente a las fricciones actuales con EE.UU. por Groenlandia.
Mientras tanto, desde el Congreso y algunos sectores políticos en EE.UU. se han escuchado mensajes contradictorios: figuras como el senador Lindsey Graham han restado importancia a las preocupaciones europeas, calificándolas de exageradas y defendiendo la agenda de Trump, aunque sin respaldar directamente un uso militar de la fuerza.
El episodio de Groenlandia ha reavivado un debate más amplio sobre el papel de la alianza atlántica, la soberanía territorial y la futura orientación de las relaciones transatlánticas, con líderes europeos insistiendo en que cualquier intento de cambiar fronteras por la fuerza socavaría los pilares de la seguridad internacional establecidos tras la Segunda Guerra Mundial.
En medio de estas tensiones, la Conferencia de Seguridad de Múnich ha servido de plataforma para reafirmar la postura europea y buscar mecanismos diplomáticos que eviten una escalada que podría tener consecuencias profundas para la OTAN y la estabilidad global.














