viernes 21 de diciembre de 2018 - 12:01 AM

EI ¿Misión cumplida?

Estados Unidos anunció que su objetivo está cumplido después de haber arrebatado a los islamistas radicales del EI casi todo el territorio sirio que ocuparon en 2014. ¿Será cierto?
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Con un mensaje colgado en Twitter, muy a su particular estilo, Donald Trump anunció ayer: “Hemos derrotado al Estado Islámico en Siria, mi única razón para estar allí durante la Presidencia Trump”.

Más que una declaratoria de “misión cumplida” por parte de Estados Unidos, observadores y expertos en el tema coinciden en señalar que la cuestionada decisión, “temeraria” para muchos, llega en un mal momento, teniendo en cuenta que se corre el riesgo de un resurgimiento del califato y la posible capitulación de la resistencia kurda en el norte de Siria a merced de su enemigo, Turquía.

Además, hay quienes advierten que Trump está repitiendo los errores del pasado. En 2011, el expresidente Barack Obama decretó la retirada de Iraq, dejando tras de sí unos aliados, las tribus sunitas que ayudaron a vencer a Al Qaeda, abandonados a su suerte, a merced de un gobierno chiíta sectario que terminó propiciando la aparición del Estado Islámico, que hoy combaten en Siria.

Eso, sin mencionar que deja el camino libre para que países como Rusia e Irán, ya presentes en Siria combatiendo al EI, consoliden y amplíen su influencia geopolítica en la región, lo cual no es un secreto para nadie.

Es sin duda, un radical giro de la estrategia militar de Washington en Medio Oriente.

Así lo interpreta José Angel Hernández, doctor en Historia Contemporánea, quien recalca que la retirada de Estados Unidos del territorio sirio, que se estima en al menos 2.000 efectivos, y de su apoyo a los rebeldes, como un cambio de timón de su política.

Además, observa que el repliegue estadounidense coincide con lo anunciado recientemente por Turquía, en el sentido de que extendería su guerra contra los kurdos más allá del este del río Éufrates, es decir, que cubrirían la zona que Estados Unidos abandonaría.

Algo que le resulta “curioso, porque hay que recordar que Trump había anunciado que no se iría de Siria hasta que no se fueran los iraníes y los rusos. Éstos últimos se han ido en parte, aunque mantienen una base aeronaval, pero los iraníes, al contrario, siguen apoyando al gobierno de Bashar al Asad, incluso ya invirtiendo en la reconstrucción de ese país”.

Trump está cumpliendo con una promesa electoral, recuerda el también director de la Maestría de Historia Contemporánea de la Universidad Sergio Arboleda de Bogotá, porque ya ha abandonado la idea de forzar una salida de Al Asad.

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Cabe recordar que Siria vive una guerra civil desde 2011 con distintas fuerzas de oposición y organizaciones terroristas que luchan contra el Ejército en un intento de derrocar al régimen sirio.

En junio de 2017 Trump canceló un programa encubierto de la CIA, aprobado por Obama a inicios de 2013, luego de que Estados Unidos había liderado junto a Bahrein, Qatar, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos- una campaña contra el Estado Islámico en suelo sirio.

Pero políticos, e incluso el hasta ayer secretario de Defensa, James Mattis, han tratado de disuadir a Trump de lo contrario, disenso que terminó por erosionar la relación con el presidente.

Voces críticas argumentan que si Estados Unidos sale de Siria, “Rusia e Irán ganarían más influencia en la zona”, lo que, desde el punto de vista de este experto, está claro.

“No solo estarán contentos esos dos países, sino que Turquía sería la que más se alegraría y podría concentrarse sin oposición de los Estados Unidos en la lucha contra las milicias kurdas”, remarca.

Sacrifica a los kurdos

Para el profesor universitario Víctor De Currea Lugo, Estados Unidos nunca ha podido entender lo que sucede en Siria de una manera compleja, y describe que sus acciones se han reducido a una serie de ataques: para apoyar grupos kurdos del norte de donde se retira, y por otro lado, lanzar bombardeos durante los años anteriores.

“Lo que uno ve, más que una retirada de Siria, es una entrega a Turquía porque ese país se está preparando para adentrarse en el territorio”, sostiene.

Sin embargo, señala que “a Estados Unidos, le queda mejor en función de sus intereses geoestratégicos hacerle caso a lo que diga Turquía, así sea sacrificando a los kurdos”. Y lo resume con la siguiente frase: “en las guerras no hay amigos, hay aliados”.

Una apreciación similar tiene Hernández, quien subraya que en el terreno se plantea un gran problema, y es qué hacer con los kurdos. Esa minoría importante (que representa el 9% de la población de Siria) a los que Turquía amenaza con atacar.

En últimas, lo que está sucediendo es una derrota de Estados Unidos, aunque no lo va a admitir, opina De Currea Lugo.

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Y en ese contexto, agrega, está el pueblo kurdo atrapado en la mitad del conflicto armado en Siria y por sus propios esfuerzos logró liberar parte del norte del país del Estado Islámico. Es más, se han erigido en una de las más importantes líneas de defensa contra los avances del grupo terrorista en Siria e Iraq.

No hay que subestimarlo

En cuanto a la derrota del EI, anunciada por el presidente Trump, Hernández recalca que si bien puede estarlo en los frentes amplios de guerra, recordando que no tiene capacidad de mantener su presencia en ciudades importantes de Siria, advierte que sí tiene mayor experiencia en infiltrarse y causar mucho daño tras las líneas enemigas.

Según el Pentágono, al grupo radical islamista solo le queda un 1% del territorio que llegó a dominar en 2014, cuando proclamó un califato en Siria e Iraq.

Solo el tiempo dirá los alcances reales de esta retirada militar de Estados Unidos.

Benjamín Herrera, profesor de la Universidad Javeriana, destaca que a lo largo de los dos años de la Administración Trump no ha habido una política clara con respecto a Siria.

Otro elemento a examinar, según él, es que Trump declara la derrota total del Estado Islámico para abandonar Siria, lo que a su juicio es falso, porque sería lo mismo que decir que los talibanes o Al Qaeda lo están, sabiendo que hay zonas donde aún se refugian y esperan la oportunidad para volver a atacar.

“Las razones de fondo es que nadie está en capacidad de leer la racionalidad tras la decisión de Trump”, estima Herrera, quien plantea que otra situación complicada es, cuál será la reacción de Israel frente a la decisión de EE.UU.

Es decir, “un visto bueno implícito para que Israel realice acciones contra Hezbolá en Siria pero con sus implicaciones a nivel regional, que pueden conducir a tensiones cuyos resultados son impredecibles”, advierte el docente universitario.

Lo que podría pasar

Benjamín Herrera,  profesor de la Universidad Javeriana, destaca que a lo largo de los dos años de la Administración Trump no ha habido una política clara con respecto a Siria.

Otro elemento a examinar, según él, es que Trump declara la derrota total del Estado Islámico para abandonar Siria, lo que a su juicio es falso, porque sería lo mismo que decir que los talibanes o Al Qaeda lo están, sabiendo que hay zonas donde aún se refugian y esperan la oportunidad para volver a atacar. 

“Las razones de fondo es que nadie está en capacidad de leer la racionalidad tras la decisión de Trump”, estima Herrera, quien plantea que otra situación complicada es, cuál será la reacción de Israel frente a la decisión de EE.UU.

Es decir, “un visto bueno implícito para que Israel realice acciones contra Hezbolá en Siria pero con sus implicaciones a nivel regional, que pueden conducir a tensiones cuyos resultados son impredecibles”, advierte el docente universitario.

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