jueves 19 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

Estados Unidos, bajo el asedio de la extrema derecha

Las milicias que defienden la supremacía blanca han ganado atención mediática, en el marco de las elecciones en Estados Unidos. Ahora que Donald Trump se niega a admitir su derrota en las urnas, preocupa lo que viene.
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Uno de los legados más inquietantes que deja la Presidencia de Donald Trump, es el protagonismo de los grupos de extrema derecha, los mismos que han salido a las calles armados para defender a los manifestantes que denuncian un supuesto fraude electoral en Estados Unidos.

El discurso de odio y de confrontación del saliente presidente republicano ha llevado a la polarización EE.UU. Un país tan polarizado que ya hay milicias organizadas.

Aunque su tamaño y objetivos varían de un grupo a otro, se autoproclaman “patrióticos”, comparten jerga, atuendo, culto por las armas, uso de la violencia para ganar poder, y se perfilan como una fuerza de choque frente a las protestas contra el racismo del movimiento Black Lives Matters.

Los hay de extrema derecha, como los que se han rebelado contra las medidas de aislamiento por la pandemia en varios estados; otros, como Boogaloo que aboga por una nueva “guerra civil”, y los hay también vinculados al “nacionalismo blanco” como los “Proud Boys (“Chicos Orgullosos”), calificado por el FBI como “grupo extremista”.

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Este año, han ganado notoriedad por varios episodios. En marzo, agentes del FBI mataron a tiros a Timothy Wilson, con nexos neonazis que planeaba un atentado contra un hospital en Kansas el mismo día en el que comenzó el confinamiento.

A finales de agosto, un integrante de una milicia, de 17 años, asesinó a dos personas e hirió a una tercera en disturbios antirraciales en Kenosha (Wisconsin). Dos meses después, en octubre, 13 hombres seguidores de la ideología de Boogaloo, fueron arrestados por el FBI en Michigan por planear secuestrar y derrocar a la gobernadora de ese estado.

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Incluso el Departamento de Seguridad Nacional ha puesto el foco en los extremistas violentos de derecha. En su más reciente informe, precisa que el 70% de los atentados y complots que ha enfrentado el país entre enero y agosto de este año están enmarcados en el supremacismo blanco. En éstos han muerto 39 personas.

En concreto, la preocupación en estos momentos de las autoridades de seguridad estadounidenses se centra en que este fenómeno de terrorismo doméstico empeore en el 2021, como resultado de la crisis post-electoral, y debido a las secuelas de la pandemia de la COVID-19.

Situación inédita

Estados Unidos enfrenta una situación inédita por cuenta de la polarización post-electoral, advierte Mauricio Jaramillo, profesor de la Universidad del Rosario.

“Nunca antes un presidentes en sus funciones se había negado a desconocer el resultado de una elección”, enfatiza el internacionalista haciendo referencia a Trump, quien insiste en la teoría de un fraude electoral ante su derrota del pasado 3 de noviembre frente al demócrata Joe Biden.

En segundo lugar, resalta que nunca antes un presidente se había negado a rechazar la violencia supremacista blanca, teniendo en cuenta el pasado de violencia segregacionista de la década de los 50 y 60.

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Hay que recordar, en ese sentido, que durante el debate presidencial con Biden en septiembre, Trump no sólo se negó a condenar de manera explícita a los supremacistas blancos, sino que hizo un guiño a la milicia Proud Boys.

Sin embargo, Jaramillo no cree que esto se pueda configurar como una amenaza, es decir la violencia derivada de la supremacía blanca. “Estados Unidos tiene una trayectoria y una tradición democrática, es un país basado en la diversidad y ha atravesado pruebas muy duras, como la misma Guerra Civil”, opina el internacionalista aunque destaca dos elementos nuevos, las redes sociales y la polarización con la llegada de Trump a la Casa Blanca.

Lo que observa Geraldine Bustos, docente y politóloga de la Universidad de La Sabana, es una sociedad que está dividida por los resultados de las elecciones presidenciales, y por las elecciones en sí mismas.

Un 52% de los votos a favor de Biden frente a un 47% que apoyó a Trump, “entonces esto marca la línea que demuestra que los estadounidenses están polarizados”, agrega.

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A su juicio, estos resultados se suman a los discursos radicales de grupos supremacistas blancos afines a Trump, y que se relacionan con temas que estuvieron muy presentes durante la campaña, como el hecho de no condenar abiertamente a estas organizaciones.

Bustos considera igualmente que EE.UU. ha venido lidiando con problemas de terrorismo interno, que se han exacerbado a raíz del distanciamiento social y las medidas de confinamiento.

Impulso por la coyuntura

Hugo Guerrero, docente de la Universidad de La Salle, explica que los organismos internos de seguridad ya han advertido en los últimos meses de un repunte de la actividad atribuible a grupos supremacistas blancos en Estados Unidos, que no son nuevos.

Según él, es claro que la amenaza se hace evidente y lo más probable es que habrá más actos de esta índole porque la pérdida de las elecciones por parte de Donald Trump alteró los ánimos, pero aclara que no serán sistemáticos sino producto de la coyuntura política. Y concluye que con el paso del tiempo, el reconocimiento interno y externo del triunfo de Joe Biden debilitará el impulso de estas milicias.

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Dato
También hay grupos de extrema izquierda como Antifa, al que el presidente Donald Trump ha asegurado lo incluiría en la lista terrorista de EE.UU.
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