Un libro que está próximo a ser publicado asegura que el exmandatario republicano Donald Trump se deshacía de documentos tirándolos al inodoro.

Publicado por: Agencia Efe
El expresidente de Estado Unidos, Donald Trump, negó un nuevo reporte que indica que en sus tiempos en la Casa Blanca lanzaba evidencia por los inodoros, llegando a tapar las cañerías, alegando que de esta manera se deshacían de evidencia.
La acusación aparece en el nuevo libro de Maggie Haberman, periodista del periódico New York Times, según se divulgó en un adelanto de la investigación.
Según la periodista, varios empleados de la Casa Blanca le contaron que con frecuencia encontraban las cañerías de los baños tapadas por pedazos de papel de oficina, lo que los llevaba a pensar que alguien estaba intentando deshacerse de evidencia.
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“Otra historia falsa. Esto es categóricamente mentira y sencillamente fue inventado por una periodista para ganar publicidad y vender más libros de una historia mayoritariamente de ficción”, aseguró el expresidente republicano, a través de un comunicado enviado a los medios.
Esta información se da a conocer, luego de que el diario The Washington Post publicara ayer que Trump se llevó documentos indebidamente de la Casa Blanca al terminar su mandato y que varios eran claramente confidenciales.
Algunos de esos papeles llevaban incluso la etiqueta de “top secret”, el mayor nivel de confidencialidad que se puede aplicar a una información en el sistema de inteligencia de Estados Unidos, y que se aplica a datos cuya difusión causaría un daño “excepcionalmente grave” a la seguridad nacional del país.

Violación de la Ley de Registros Presidenciales
El Departamento de Justicia está evaluando cómo responder a ese hallazgo de la Administración de Archivos Nacionales y Registros de EE.UU. (NARA, en inglés), y no está claro si tomará medidas al respecto, indica el diario, que cita a dos fuentes familiarizadas con el tema.
En enero, NARA recuperó 15 cajas con documentos y otros artículos que Trump se llevó cuando abandonó el poder a su residencia de Mar-a-Lago (Florida).
Cuando dejan la Casa Blanca, los presidentes estadounidenses deben entregar a los Archivos Nacionales todas las cartas, notas, correos electrónicos y otras comunicaciones por escrito que estén relacionadas con sus funciones oficiales como mandatario, para su conservación.
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El hecho de que Trump se llevara esas cajas a Florida supone una probable violación de la Ley de Registros Presidenciales, que requiere la conservación de ese tipo de documentos.
Los Archivos Nacionales han pedido al Departamento de Justicia que investigue el tema, aunque por ahora ni esa agencia ni el FBI han revisado los materiales, de acuerdo con el periódico.
La ley contempla penas de hasta tres años de cárcel para quienes actúen con malicia a la hora de ocultar o destruir documentos, pero demostrar eso es difícil y los expertos consultados por el Post ven muy improbable que haya consecuencias para Trump.

Para condenar a Trump con cargos criminales, los fiscales federales tendrían que demostrar que manipuló intencionadamente la información confidencial o cometió una negligencia extrema, algo complicado, y más tratándose de un presidente que puede desclasificar datos a su antojo.
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Entre los documentos que se llevó el exmandatario también había correspondencia que le envió el líder norcoreano, Kim Jong-un, durante el proceso de deshielo bilateral, y que Trump describió en una ocasión como “cartas de amor”.
Trump dijo ayer en un comunicado que los documentos que se había llevado “se entregaron fácilmente y sin conflictos y de manera muy amistosa” a los Archivos Nacionales, y que ese material se exhibirá algún día en la biblioteca presidencial que llevará su nombre.














