viernes 15 de febrero de 2019 - 12:00 AM

¿Se desdibuja Guaidó?

La estrategia del líder opositor y presidente “interino” de Venezuela todavía no logra calar, lo que plantea un serio desafío en términos de gobernabilidad de cara a una posible transición.
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El vertiginoso fenómeno de Juan Guaidó ha estado marcado por una serie de eventos que han desencadenado que hoy Venezuela viva un momento de alta tensión, con llamados a la calle, la convocatoria a elecciones y un apoyo internacional como una carta que se ha jugado a fondo la oposición contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Pero tres semanas después de la apuesta del autoproclamado presidente “interino” del país como cabeza visible de la oposición venezolana, este aún no ha logrado un margen de maniobra que le permita presionar y abonar el camino para una transición con la salida de Maduro, mientras el tiempo corre en contra.

Para Mauricio Reyes, profesor de la Facultad de Derecho Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional de Colombia, Guaidó no tiene el dominio de las instituciones del Estado completas.

En lo que corresponde a Maduro, apunta que tiene el reproche de cerca de 60 Estados, lo que constituye “una debilidad estratégica que es en definitiva lo que ha impedido que detenga a Guaidó, ya que le significaría consecuencias internacionales impredecibles, “eso es lo que genera el miedo del presidente venezolano”.

Entonces, según Reyes, no se puede hablar en el estricto sentido de que uno u otro estén perdiendo o ganando este pulso: “están en un juego de poder en el que Maduro tiene que garantizar la subsistencia de su proyecto político y de varias personas de su círculo cercano, como Diosdado Cabello, quienes no tienen un plan B”.

Más allá de una disputa interna de los venezolanos, sostiene que lo que sucede aquí es que hay dos actores políticos que no tienen mucha capacidad de maniobra. Y donde pesan varias variables como la cúpula militar.

“Hay una fuerza militar que puede inclinar la balanza en esta solución”, advierte el experto, quien además repara en que el apoyo de la calle es fundamental.

Reyes añade que “esto depende de la articulación con las Fuerzas Militares y ese apoyo no lo tiene Maduro y el día en que las Fuerzas Militares salgan a reprimir de manera permanente y agresiva, la calle puede inclinar la balanza y son los militares que en últimas van a definir la situación de este conflicto”.

Martha Márquez, profesora asociada de la Pontificia Universidad Javeriana, lo interpreta como un pulso entre Guaidó, que tiene un tiempo que le da la interpretación de la Constitución, y un presidente Maduro que está siendo sancionado y “esas sanciones van a agravar la situación de la población, porque él va a querer quedarse” en el poder.

Logros y lunares

En tres semanas, resume la experta, Guaidó ha logrado tres cosas: desacomodar al régimen de Maduro, conseguir el respaldo de más de 60 países, y que la comunidad internacional se defina frente a Venezuela de distintas maneras.

Pero al margen de la presión internacional, que no es solo en términos diplomáticos sino de bloqueo de Estados Unidos, Márquez considera que esto no ha sido suficiente para impulsar la transición a nivel interno, que era lo que la oposición pensaba que iba a ocurrir.

“En la medida en que pasan los días, ocurren cosas a lado y lado, efectivamente se le agota el tiempo a Guaidó, porque él debe convocar a elecciones en un mes, 23 de febrero, pero no puede hacerlo si no tiene un Tribunal Supremo de Justicia. Entonces, ha avanzado en algunas cosas, pero no ha construido la institucionalidad y no tiene el poder para ir más allá”, explica la experta.

En tanto, por el lado de Maduro, la situación tampoco es favorable.

En su opinión, el gobernante chavista no quiere dar su brazo a torcer, sin embargo, alerta que en la medida en que se deterioren las condiciones en Venezuela su capacidad de negociar será menor, así que puede acabársele también el tiempo.

En términos de la posibilidad de gobernar Venezuela, Fabián Gamba, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de La Salle, examina que los actos prácticos de Guaidó son “nulos” porque “no tiene ni la legitimidad ni el reconocimiento interno que debería tener”.

Sin embargo, descarta que el fenómeno de Juan Guaidó se haya estancado, “porque como todo fenómeno político ha tenido vigencia en el sentido de que una cosa es ver el tema cuando se autoproclamó presidente, y otra cosa muy distinta cuando lleva tres semanas y su impacto en la realidad política va menguando, en la medida en que no puede gobernar y tomar decisiones”.

El resultado, a su juicio, será un pulso entre dos fuerzas al interior de un país, y “seguramente tendremos un movimiento ondulatorio en el tema de la vigencia y la importancia de un personaje como Guaidó”.

En resumen, el pulso es entre quién tiene más capacidad de resistir, pulso que sobre todo definirá quién tiene más capacidad de hacerle llegar su mensaje al pueblo venezolano, y en últimas, a la comunidad internacional.

Le puede interesar: ¿Y quién es Juan Guaidó?

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