viernes 19 de julio de 2019 - 12:00 AM

Italia choca con los inmigrantes

La cruzada del gobierno italiano, en cabeza de Matteo Salvini contra la migración irregular, está en el centro del debate en Europa, en donde hoy sopla con fuerza el clima xenófobo.

El 10 de junio de 2018 marcó un punto de inflexión en la política migratoria italiana, cuando el ministro del Interior y viceprimer ministro de ese país, el ultraderechista Matteo Salvini, cerró los puertos a un barco con 629 personas a bordo rescatadas de las costas de Libia, que finalmente fueron acogidas por España.

Su principal argumento, “Italia no puede seguir lidiando sola con esta enorme carga”, refiriéndose al problema de la migración en el Mediterráneo, y dirigiendo las miradas a los otros países de Europa, a los que les reclama compartir el peso sobre los flujos migratorios.

Desde su llegada al gobierno el 1 de junio de 2018, Salvini ha pasado al centro de la escena política, empeñado en erradicar la inmigración ilegal para “limpiar Italia”. Su lema: ‘menos llegadas de inmigrantes a Italia y más repatriaciones’.

En efecto, Italia adoptó a finales del año pasado una dura ley contra los migrantes, y entre los puntos más polémicos sobresalen multar hasta con 5.500 euros a quien rescate migrantes o penalizar el ingreso de barcos de rescate en sus aguas territoriales. Y este año fue más allá, al cerrar el mayor centro de refugiados de Europa, ubicado en la localidad de Minea.

Pero algunas voces críticas han advertido que las medidas o el llamado “decreto Salvini”, al negar estatus legal a los migrantes en Italia, han empujado a muchos de ellos a la clandestinidad.

Bajo este escenario, la migración irregular se ha vuelto una especie de chivo expiatorio del actual gobierno italiano y de su hombre fuerte, Salvini.

Así lo interpreta Alexander Arciniegas, investigador experto en política internacional, quien explica que lo interesante es que gobernantes como Salvini alimentan en la opinión el miedo a un enemigo “artificialmente creado y magnificado, al que le atribuyen los problemas que viven los ciudadanos, como desempleo, inseguridad, etc”.

Sin embargo, señala que cuando se mira la realidad de los datos, queda claro que se trata de un “distractor o un chivo expiatorio que sirve para ocultar la corrupción, la desigualdad y la concentración de la riqueza que sus gobiernos toleran y promueven”.

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Criminalización

Según el académico y analista, la política de Salvini de criminalizar o volver la migración un tema de seguridad, “lamentablemente no es fenómeno aislado, basta ver las redadas de Trump en las ciudades norteamericanas e incluso las posiciones xenófobas frente a la migración venezolana en América Latina”.

Asimismo recuerda que en Italia, las medidas xenófobas han sido llevadas al extremo como lo muestran el drama del barco Acuarius a mediados de 2018; el desalojo de centros de acogida y de integración de migrantes como Castelnuovo de Porto o actualmente, el juicio al exalcalde de Riace artífice de un modelo humanitario y solidario con los migrantes en la región de Calabria.

En ese sentido, Francesco Pasetti, investigador del área de migraciones y profesor adjunto en la Universidad Pompeu Fabra en Barcelona (España), define el binomio crimen-inmigración como uno de los platos principales de la retórica de la Liga del Norte, partido de extrema derecha que lidera Salvini.

Aunque agrega que las que estadísticas desmienten esta asociación: el ligero aumento de la población extranjera –unas 100.000 personas entre 2014 y 2017– coincide con una disminución del crimen en el país europeo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística.

En su opinión, la retórica de la Liga “es un ejemplo paradigmático de cómo el discurso xenófobo pueda ser falso, pero eficaz”, y además, capitaliza en términos electorales.

Incluso, Arciniegas lo percibe como una estrategia vinculada al espacio que viene ganando la ultraderecha en el mundo, en medio de la crisis multidimensional que se vive desde lo económico a lo ambiental.

Esta opinión es compartida por Hugo Fernando Guerrero, docente de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad de La Salle, quien asegura que las medidas adoptadas en Italia son una materialización de la coherencia política que recogió la Liga del Norte, que montó toda su campaña electoral en torno a la crisis migratoria que enfrenta Europa.

Es decir, un partido de gobierno que “está gobernando para sus electores”, sostiene el experto, tras afirmar que si bien son medidas impopulares con ciertos sectores de la sociedad, resultan populares para el electorado que lo llevó al poder.

Prueba de ello, un sondeo publicado recientemente por el diario italiano Corriere della Sera revela que un 59% de los italianos aprueba la decisión de Salvini de cerrar los puertos a los barcos de ONG que transportan a migrantes irregulares.

Sumado a esto, Salvini logró una resonante victoria en las elecciones para renovar el Parlamento Europeo el 26 de mayo, con lo cual ha consolidado su poder.

Guerrero también hace alusión a que lo que pasa en Italia es la consecuencia de una situación geopolítica, que es la frontera sur de Europa, al igual que lo que sucede con España, Malta y Grecia, que son los primeros países receptores de migrantes provenientes de África del Norte.

Pero subraya que en el caso italiano, lo diferente es cómo se asume la política migratoria. Se asume con base en compromisos electorales, de un grupo que rechaza a los indocumentados y que tiene una cosmovisión particular” de su realidad.

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CONTEXTO EUROPEO
En el contexto europeo, el docente universitario Hugo Fernando Guerrero dice que no es novedoso que la mayoría de países de ese continente tengan políticas fuertes en materia de migración, a raíz de la crisis migratoria entre 2008 y 2009 producto de las guerras en Medio Oriente.
“Pero la Unión Europea, lejos de apoyarse en los derechos humanos o el llamado humanitario, hizo un tratado en su momento para devolver atodos los migrantes a Turquía, se plegó y violentó sus propios principios fundamentales”, explica el experto, quien anota que Italia aplica mano dura en ese sentido,
Además, Italia quiere desechar las regulaciones de Dublín, que estipulan que los refugiados deben permanecer en el país de la UE donde se registraron primero, y distribuir a los migrantes por todo el bloque.
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