martes 27 de noviembre de 2018 - 12:01 AM

Migración sobre medidas

El polarizante debate migratorio se ha convertido en un campo minado en Estados Unidos. La política de mano dura y de cero tolerancia a la migración ilegal del presidente Donald Trump agitan el debate.

Separar a los padres migrantes de sus hijos, eliminar la nacionalidad estadounidense vía nacimiento a hijos de padres indocumentados, endurecer las condiciones de asilo, deportar a millones de indocumentados y construir un muro a lo largo de la porosa frontera de 3.169 kilómetros con México, e incluso cerrarla de forma permanente.

Son algunas de las órdenes ejecutivas, decretos y disposiciones con las cuales el presidente Donald Trump ha desplegado toda una ofensiva migratoria, apelando al discursos del miedo en torno a la seguridad nacional, la criminalidad y el terrorismo.

No cabe duda que está decidido a honrar sus promesas de campaña a ese electorado blanco de clase trabajadora que lo llevó a la Casa Blanca, con una retórica que denigra de la migración, y que además ha incidido de manera contundente en el segundo año de su mandato.

En la era Trump, el asunto de la migración se ha convertido en una obsesión. Ha implementado medidas, en muchos casos consideradas extremas, así como políticas de cierre de fronteras, en medio de un escenario mundial de aumento de las desigualdades, de falta de oportunidades y negación de derechos fundamentales.

Y la caravana de migrantes centroamericanos que actualmente intenta cruzar hacia el otro lado de la frontera norte, retrata con crudeza esta realidad.

En este contexto, también está pendiente una reforma migratoria, que se hundió en el Congreso en junio pasado, la cual abriría el camino a la legalización definitiva de los 1, 8 millones inmigrantes llegados a EE.UU. siendo niños, conocidos como los “dreamers” (soñadores). También incluía recursos para la construcción del muro en la frontera con México.

Diana Marcela Rojas, profesora de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional, observa que si bien Trump está haciendo declaraciones y tomando medidas coyunturales vía administrativa, las mismas están siendo impugnadas en los tribunales porque contradicen la legislación y los principios básicos de la Constitución de Estados Unidos.

“Puede tomar decisiones administrativas, pero cómo se adopta la nacionalidad estadounidense la define es la Constitución, no la define el presidente estadounidense”, explica la experta.

Otra decisión controversial en junio pasado, fue separar a familias indocumentadas que ingresaban a territorio estadounidense, dejando a niños solos y encerrados en especies de jaulas.

Ante la presión mediática e internacional, Trump tuvo que dar su brazo a su torcer, aunque a regañadientes.

Rojas aclara que también el Congreso debe dar el visto bueno para que queden en firme y ahora, con el nuevo escenario político en la Cámara de Representantes con mayoría demócrata, no será nada fácil que vayan a pasar las medidas de Trump.

“La verdad es que prometió muchas cosas en campaña presidencial, entre ellas el muro, pero él se ha dado cuenta que la realidad no puede tomar decisiones solo, y debe contar con otras instituciones y seguir los procedimientos”, considera la miembro del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales, Iepri.

Cumpliendo promesa

Mauricio Palma, profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, refuerza este argumento, señalando que el presidente Trump está tratando de mantenerse firme con lo que le prometió a su electorado más tajante y conservador.

“Toma acciones irresponsables y que las fuerzas de control tomen medidas que rayan con violaciones de derechos humanos”, cuestiona.

En esencia, lo que está tratando de hacer es ganar respaldo público, sobre todo de aquellos sectores que lo apoyan, para que presionen a su vez esas medidas en el Congreso, apunta la experta Rojas. Y en últimas, lo describe como un “pulso político”.

En lo que respecta a la caravana de migrantes provenientes de Centroamérica, Rojas lo cataloga como una coyuntura que solo ha exacerbado los ánimos.

Trump envió militares a la frontera y adoptó medidas de presión, pero a la larga, eso no resuelve el problema en el largo plazo, según ella.

Palma agrega al respecto que cerrar la frontera no tiene asidero y su política represiva solo logra el efecto contrario.

“El mensaje que envía al Congreso de que se debe construir el muro, le puede salir costoso”, aludiendo a las recientes imágenes de niños escapando de los gases lacrimógenos lanzados por fuerzas militares, “cuando dice que hay cantidad de criminales que quieren llegar a Estados Unidos y lo que hace es que tengan a la opinión pública en contra”.

Aunque no descarta que Trump continúe con su discurso incendiario, el investigador prevé que sí tendrá que moderar y suavizar su dura postura migratoria en la medida en que la movilización pública y los medios lo obliguen a retroceder.

Mauricio Palma, docente

e investigador de la Universidad del Rosario de Bogotá.

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