Cuba está sumida en una grave crisis económica y sanitaria en momentos en que la pandemia rompe sus récords de contagios y muertes. En más de 22 ciudades y pueblos, la gente salió a las calles a protestar contra el Gobierno.

Publicado por: Agencia Efe
Desde el presidente estadounidense, Joe Biden, hasta artistas como el español Alejandro Sanz y la mexicana Julieta Venegas, han aplaudido el “despertar” de miles de cubanos que tomaron las calles el pasado domingo para protestar contra el Gobierno de la isla al grito de “¡libertad!”.
“El pueblo cubano está ejerciendo con valentía derechos fundamentales y universales”, indicó Biden en un comunicado divulgado por la Casa Blanca.
Además: Castrochavismo’: ¿Estrategia efectiva de campaña en Estados Unidos?
La jornada inédita se saldó con decenas de detenidos y enfrentamientos después de que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, conminara a sus partidarios a salir a enfrentar a los manifestantes y a defender la Revolución.
Díaz-Canel acusó a “mercenarios a sueldo de los EE.UU.” de organizar las protestas, si bien admitió que en ellas también participaron ciudadanos “confundidos” por la “falta de información” sobre los problemas que atraviesa el país.
Biden llamó “al régimen” de la isla “a escuchar a su pueblo y servir a sus necesidades en este momento clave”.

Exilio en pie de lucha
El exilio político cubano pidió, por su parte, ayer al presidente Biden que actúe de “manera decisiva” para proteger al pueblo cubano de la represión y apoyar sus ansias de cambio.
Al tiempo, lo instó a no repetir el “error” del presidente John F. Kennedy de dejarlos desamparados.
Frente a lo ocurrido, la Organización de las Naciones Unidas aseguró que sigue el desarrollo de las protestas y subrayó la necesidad de que las autoridades respeten plenamente la libertad de expresión y de asamblea de los ciudadanos.
Lea aquí: Un relevo político que cierra un ciclo en Cuba
De otra parte, Rusia llamó ayer a Cuba a tomar las “medidas necesarias” en el marco de la Constitución y las leyes para calmar los ánimos.
Desde Brasil, el presidente Jair Bolsonaro lamentó el día “muy triste” que vivieron los ciudadanos que salieron a pedir libertad y recibieron “balas de goma, golpes y prisión”, en la que se constituye en la mayor protesta en la isla desde la década de 1990.
Familiares buscan a detenidos
Madres, padres, hermanos y esposas de detenidos en las manifestaciones de la víspera acudieron ayer a las comisarías de La Habana para preguntar sobre el paradero de sus seres queridos que, aseguran, recibieron malos tratos de la Policía.
Tenga en cuenta: Tres años después
“Llevo 24 horas aquí y no sé nada de mi esposo. Están dando varios listados de personas pero no aparece en ninguno”, declara Jacqueline Salas, trabajadora autónoma de 35 años, que aguardaba junto a decenas de parientes de detenidos frente a la estación de Policía en el barrio de Centro Habana.
Otra mujer de unos 50 años, averigua también por el paradero de su hijo.

La jornada de manifestaciones del 11-J se considera histórica ya que nunca se habían producido estos actos de protesta en Cuba desde la Revolución de 1959, con la excepción del célebre “Maleconazo” de 1994, cuando grupos de manifestantes salieron a la calle en La Habana para protestar por la escasez durante la crisis del “período especial”.
Todo comenzó la mañana del domingo en San Antonio de los Baños (30 kilómetros al este de la capital), donde centenares de vecinos se lanzaron a las calles a protestar por la escasez de productos básicos y medicinas, los apagones eléctricos y la generalización de tiendas de pago exclusivo en divisas, inaccesibles para parte de la población, en medio del mayor rebrote de la COVID-19 en el país.
En las horas siguientes las protestas se extendieron a otros pueblos y ciudades de la isla, dejando duras imágenes de enfrentamientos entre manifestantes y autoridades, así como saqueos.















