viernes 23 de abril de 2021 - 12:00 AM

Un relevo político que cierra un ciclo en Cuba

Heredero del castrismo, Miguel Díaz-Canel asume por completo las riendas de la isla. El actual presidente cubano está obligado a dirigir al país hacia la apertura, mayores libertades y el libre mercado mientras sufre grave recesión.
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En tiempos de crisis, Cuba ha dado un giro político para hacer los cambios y las reformas que necesita la Revolución si quiere mantenerse a flote, mientras se ‘ahoga’ por la pandemia, el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos y la frustración social.

Además: Díaz-Canel sucede a Raúl Castro al frente del Partido Comunista de Cuba

Después de 62 años ya no habrá un apellido Castro al frente del poder en la isla. Raúl Castro se retiró de la dirección del Partido Comunista Cubano, PCC, único en el país, y la dejó en manos del actual presidente Miguel Díaz-Canel, nacido después de la Revolución cubana.

¿Qué representa este traspaso en el mando cubano?

Refleja un control invisible de Raúl Castro sobre Díaz-Canel, responde Mauricio Reyes, profesor de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional.

Sin embargo, opina que a corto plazo sí reflejará el retiro de los históricos de la Revolución cubana.

“Solo quedan Ramón Machado Ventura, Ramiro Valdés y Raúl Castro, con la salida de ellos tres Cuba no tiene un vínculo directo de su Gobierno con la Revolución”, subraya Reyes.

Entonces, agrega, “el acceso a los cargos se convertirá en una competencia abierta en la que el mérito debería estar por encima de los valores revolucionarios, que por cierto hoy en día no representan nada para los jóvenes cubanos”.

Lea aquí: Fin de una era: Raúl Castro renuncia a liderazgo del Partido Comunista de Cuba

Es un “cambio más que todo simbólico”, a juicio de Mauricio Jaramillo, docente de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad del Rosario, recordando que Raúl Castro, próximo a cumplir 90 años, ocupaba un cargo cada vez menos determinante en el PCC.

En ese orden de ideas, explica que Cuba avanza por una transición que data de 2006 cuando el ya fallecido Fidel Castro se retiró del Consejo de Estado, y desde entonces empezaron una serie de reformas que buscaron la renovación generacional del Partido Comunista.

11%

se redujo la economía cubana en 2020, un 3,3% más que el promedio regional.

Reformas que se tradujeron, según Jaramillo, en establecer límites de edad para ciertos cargos, lo cual implicó que Raúl Castro siendo presidente reconociera que no habría reelección más de una vez. Además marcó su salida, luego que dijera en 2014 que su mandato iría hasta 2018, y tuvo mucho que ver con que se eligiera a Díaz Canel como presidente ese mismo año, anota el profesor universitario.

“La salida cierra un cliclo, lo confirma, pero venía ocurriendo hace más de 10 años”, insiste el docente universitario.

Tenga en cuenta: Tres años después

En contraste, Isaac Bigio, analista internacional, politólogo y periodista, estima que la situación es un poco incierta porque hay mucho hermetismo.

En ese sentido, considera que no se sabe a ciencia cierta qué posición tendrá Raúl Castro y “si mantendrá algún tipo de influencia detrás del trono”.

Lo que sí tiene claro es que la renuncia de Raúl Castro se da en un momento crítico en Cuba, que ha sufrido mucho por la pandemia de la COVID-19, no tanto en términos de muertos o contagiados, sino en el ámbito económico.

De allí que uno de los grandes retos de Díaz-Canel será el mejoramiento de las mínimas condiciones de vida del cubano de a pie, en medio de la peor crisis económica en décadas.

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Relación con Gobierno de Biden

Las sanciones de EE.UU. y la pandemia han diezmado el turismo y han reducido los ingresos al Estado cubano.

Incluso, la isla ha apostado gran parte de su lucha contra la COVID-19 al desarrollo de sus propias vacunas. Ya cuenta con dos candidatas: “Soberana 02” y “Abdala”, ambas en la última fase de ensayos clínicos.

Reyes añade en esa línea, que Cuba atraviesa una segunda crisis económica que está produciendo movimientos sociales como San Isidro, que luchan por apertura y libertades. “Toda esa mezcla está generando que a corto plazo va a darse una revuelta social, y habrá que ver si en la práctica presionará al Gobierno” por reformas, plantea.

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A su vez, Bigio observa que Raúl Castro le está dejando un gran problema a Díaz-Canel y, en su opinión, lo más probable es que el presidente cubano tendrá que acentuar el programa de apertura al mercado privado para no convertirse en el “Gorbachov caribeño”.

Por su parte, Jaramillo apunta que lo que pase con EE.UU. es muy importante para Cuba, refiriéndose a que en la época de Barack Obama hubo un descongelamiento de sanciones y restablecimiento a nivel diplomático, pero que se eliminaron con Donald Trump.

No descarta que Biden levante las sanciones, especialmente por el impacto al sector turístico y agrícola, pues “no hacerlo es muy costoso”.

Además repara en que algunos sectores demócratas consideran que el embargo contra la isla, que lleva más de 60 años, fracasó, si bien aclara que depende del Departamento de Estado sacar a Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo ordenada por Trump.

No obstante, Reyes es pesimista: “No habrá cambio alguno. El Gobierno cubano tiene que demostrar primero medidas de apertura política y económica que muestren el respeto de los derechos humanos hacia su población”.

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