Una comisión humanitaria documentó viviendas perforadas por balas, desplazamientos forzados y miedo permanente en Puerto Matilde y Tamar Bajo, en el Valle del Río Cimitarra. Credhos alertó que, si persiste la violencia, estas comunidades podrían desaparecer.

Publicado por: Lesly Adriana Cifuentes
Una olla metálica atravesada por impactos de bala, un barril plástico destrozado y techos de zinc perforados por proyectiles son algunas de las huellas que dejó la reciente confrontación armada en las veredas Puerto Matilde, en Yondó (Antioquia), y Tamar Bajo, en Remedios, ubicadas en el Valle del Río Cimitarra, en el Magdalena Medio.
Las Juntas de Acción Comunal de estas veredas han sido históricamente el principal espacio de organización comunitaria. Sin embargo, organizaciones sociales advierten que el desplazamiento de las familias podría provocar su desaparición.
En varias viviendas aún se observan los vidrios rotos de las ventanas, las tablas de madera con orificios y las láminas del techo marcadas por disparos. Los habitantes señalan cada una de estas marcas como evidencia de los enfrentamientos ocurridos en el territorio y del riesgo permanente en el que permanece la población civil.
“Vivimos entre el miedo, el fuego cruzado y el riesgo de que algún día nos mate una ráfaga de fusil. Es imposible mantenerse así”, dijo uno de los habitantes de la zona.

Las evidencias fueron documentadas durante una Comisión de Verificación realizada esta semana en estas comunidades campesinas. La visita fue convocada por la Mesa Humanitaria del Magdalena Medio y contó con la participación de organizaciones sociales, entidades del Estado, organismos multilaterales y acompañamiento internacional.
“Hemos realizado esta verificación junto con instituciones del Estado colombiano e identificado graves violaciones al Derecho Internacional Humanitario, en medio de confrontaciones entre grupos armados que han provocado desplazamiento forzado y otras afectaciones”, expresó Juan Camilo Delgado, integrante de Credhos.
Durante el recorrido, líderes comunitarios mostraron los daños causados en viviendas y objetos de uso cotidiano. Según los testimonios recogidos en la zona, los enfrentamientos entre actores armados han obligado a casi todas las familias a abandonar temporalmente sus casas ante el temor de quedar en medio de los combates.

“Vemos cómo a los grupos armados no les interesa el dolor de estas familias campesinas. Vemos un caserío que fue próspero, beneficiado por proyectos internacionales, pero que hoy está abandonado. El caserío está totalmente desolado”, expresó Samuel Larios, integrante de Credhos.
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Riesgo de desaparición de comunidades
Tras la verificación en el territorio, Credhos advirtió que la situación humanitaria en esta zona del Magdalena Medio es crítica y que, de mantenerse las actuales condiciones de violencia, algunas comunidades campesinas del Valle del Río Cimitarra podrían desaparecer.
“Las familias han tenido que abandonar sus viviendas ante la falta de garantías para permanecer en el territorio, mientras persiste una alta presencia de grupos armados, particularmente de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia, dentro del caserío. Ante esta situación, hoy las juntas de acción comunal enfrentan el riesgo de desaparecer por la violencia que persiste en la región del Magdalena Medio”, expresó Juan Camilo Delgado.

De acuerdo con las denuncias recogidas durante la visita, las familias consideran que no existen garantías suficientes para permanecer en el territorio. Además, advierten que la presencia de grupos armados en el caserío continúa generando temor e incertidumbre entre la población.
“Exigimos que estos grupos armados al margen de la ley respeten el Derecho Internacional Humanitario, el derecho a la vida y la libertad de la gente”, dijo Sayub Badillo, líder de Yondó.
Comunidades que nacieron del desplazamiento
Los caseríos de Puerto Matilde y Tamar Bajo se consolidaron con familias campesinas afectadas por distintas olas de violencia y desplazamiento. Con el paso de los años, estas comunidades fortalecieron procesos de organización campesina respaldados por organizaciones sociales.

Sin embargo, la persistencia del conflicto armado ha vuelto a poner en riesgo la permanencia de estas poblaciones. Ante este panorama, las organizaciones que integran la Mesa Humanitaria del Magdalena Medio reiteraron el llamado a los actores armados para que respeten los mínimos humanitarios y el Derecho Internacional Humanitario (DIH), evitando que la población civil quede atrapada en medio de la confrontación.
Asimismo, solicitaron al Estado colombiano adoptar medidas urgentes de protección integral para las comunidades afectadas y generar condiciones que permitan el retorno y la permanencia digna de las familias campesinas en el territorio.













