Escuchaba en la radio de boca del señor Personero de Bucaramanga que un estudio realizado por unos estudiantes sobre el ingreso real de una persona que se dedica a pedir limosnas en los semáforos por realizar “maromas” puede llegar a un ingreso mensual de millón quinientos mil pesos y hasta más; solo calculando recibir 500 pesos entre cambio y cambio de luces, por ocho horas al día.
Publicado por: Luis Carlos Abril Hernández
Ese estudio lo llamaron profesionalización de la mendicidad, porque ganan mucho más que un profesional que a veces se desempeña en un trabajo normal a su estudio. Sumando lo anterior, no tienen jefe, horario, responsabilidades laborales, etc. Igual están los que venden de manera ambulante, no pagan impuestos, servicios públicos, arriendos, como quien dice: “la informalidad paga”.
Estos cálculos los hacen los vecinos de otros países y por ello llegan a la ciudad bonita a montar su negocio, porque aquí se pueden ejercer libremente estos oficios.
Cualquier medida que se quiera adoptar es infructuosa, porque es mejor la informalidad, porque no tengo gastos, solo ingresos, así que para qué un traslado a un centro comercial aislado, a pagar cuotas por tener una propiedad que ya de plano la tienen en la calle. Otra cosa peor, que jueces de la República, vía tutela, amparen este tipo de maniobras, haciendo casi imposible a las autoridades aplicar correctivos.











