En García Rovira, donde predomina el minifundio, había la costumbre de celebrar en los campos la erección de la cruz el tres de mayo. Era una ceremonia familiar que se iniciaba al despuntar el alba, cuando salían los padres campesinos de sus ranchos rodeados de sus familiares hasta el sitio más elevado de la parcela. Allí, bajo los primeros arreboles matutinos, clavaban una rústica cruz hecha de dos maderos recién cortados y totalmente cubierta de flores silvestres y después de una breve oración lanzaban al aire un volador y ahí terminaba la ceremonia.
Publicado por: Hernando Pardo Ordóñez
En García Rovira, donde predomina el minifundio, había la costumbre de celebrar en los campos la erección de la cruz el tres de mayo. Era una ceremonia familiar que se iniciaba al despuntar el alba, cuando salían los padres campesinos de sus ranchos rodeados de sus familiares hasta el sitio más elevado de la parcela. Allí, bajo los primeros arreboles matutinos, clavaban una rústica cruz hecha de dos maderos recién cortados y totalmente cubierta de flores silvestres y después de una breve oración lanzaban al aire un volador y ahí terminaba la ceremonia.










