Los hombres que desde jóvenes adquirimos la costumbre de afeitarnos, utilizábamos inicialmente la navaja barbera, que era un elemento que se usaba con ciertas precauciones de seguridad y con un toque de elegancia. Había que afilarla primero en una piedra especial para luego pasarla con cierto ritmo por la banda de cuero. Las personas pudientes recurrían a los barberos. Hoy éstos la siguen utilizando para clientes especiales y para el toque final del corte de pelo.
Publicado por: Hernando Pardo Ordóñez
Los hombres que desde jóvenes adquirimos la costumbre de afeitarnos, utilizábamos inicialmente la navaja barbera, que era un elemento que se usaba con ciertas precauciones de seguridad y con un toque de elegancia. Había que afilarla primero en una piedra especial para luego pasarla con cierto ritmo por la banda de cuero. Las personas pudientes recurrían a los barberos. Hoy éstos la siguen utilizando para clientes especiales y para el toque final del corte de pelo.










