Los estudios de PISA muestran que la repitencia no mejora el rendimiento académico. Al contrario, los alumnos que repiten curso suelen tener un desempeño aún más bajo.
Faltan pocos días para finalizar el año escolar en la educación básica y media. Aún hay tiempo para superar la práctica inútil y violenta de castigar al estudiante por la falta de calidad en la educación que ofrecen los colegios.
Según los datos del programa PISA, Colombia (incluyendo el sector oficial y privado) se posiciona en el primer lugar con la mayor tasa de repitencia entre los países que presentaron la prueba en 2022, con un 5,84 %. En 2015, el país registraba una tasa de 2,51 %.
Según el Informe de Calidad de Vida 2024 del programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos, “son los alumnos de instituciones públicas los que presentan tasas más altas de reprobación en el Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB) para 2023. Floridablanca y Girón presentaron las tasas más altas, 9,4 % y 8,9 %, respectivamente. Esto se traduce en que 9 de cada 100 matriculados en el sector oficial en transición, básica primaria, secundaria y media reprobaron el año cursado. Le sigue Piedecuesta con un 8 % y Bucaramanga con un 7 %.”
Los estudios de PISA muestran que la repitencia no mejora el rendimiento académico. Al contrario, los alumnos que repiten curso suelen tener un desempeño aún más bajo que aquellos que avanzan. La razón es simple: la repitencia no aborda las causas subyacentes de su bajo rendimiento, como las dificultades sociales o la falta de apoyo académico. Además, la repitencia tiene efectos psicológicos profundos: la estigmatización y la pérdida de autoestima son comunes en estos estudiantes, lo que puede afectar su motivación y su futuro académico, e incluso llevarlos al abandono escolar.
En términos económicos, la repitencia supone un gasto significativo tanto para el Estado Colombiano como para las familias. Mantener a un estudiante durante un año adicional representa recursos que podrían destinarse a métodos más efectivos de apoyo, como programas de tutoría o refuerzo académico personalizado. La OCDE ha sugerido que estas alternativas, más que la repitencia, pueden ser la clave para mejorar el rendimiento y la retención escolar, sin los efectos negativos de la repetición.
Es urgente romper el ciclo de la repitencia. En lugar de centrarnos en el castigo como recurso del aprendizaje, debemos invertir en estrategias que atiendan las necesidades de los estudiantes. Solo así podremos romper el eterno retorno de ese mismo ciclo que perpetúa la desigualdad educativa y las inequidades, para lograr que más estudiantes completen el ciclo educativo con éxito y tengan un futuro mejor en su vida y en la del país.











