La política pública para el área metropolitana debe basarse en cinco principios fundamentales.
Por José Pablo Camargo
En un área metropolitana tan compleja y dinámica como la nuestra debido a su conurbación, la movilidad juega un papel crucial en la calidad de vida de sus ciudadanos. Esta se conecta directamente con diversos ámbitos sociales, políticos y económicos, y tiene repercusiones en la reducción de las brechas de desigualdad y el desarrollo en la región. Lograr un desplazamiento eficiente, seguro y de calidad es un derecho de los ciudadanos y una meta fundamental para los gobiernos actuales. Sin embargo, la política de movilidad regional ha sido insuficiente para alcanzar este objetivo.
La política pública para el área metropolitana debe basarse en cinco principios fundamentales. El primero es el cambio modal, dado que la dependencia del vehículo está causando un aumento descontrolado de la congestión en horas pico. Por ello, es crucial formular incentivos que promuevan la caminata, el uso del transporte público y la bicicleta. El segundo principio está orientado a lograr que el sistema de transporte sea intermodal y eficiente, otorgando a cada modo de transporte la importancia, el espacio, los incentivos y los desincentivos que requiera.
Esta eficiencia requiere del tercer principio adicional: el desarrollo de una política de uso de suelo y ordenamiento territorial que sea orientada al transporte, reduciendo distancias, creando nuevos polos de desarrollo y manteniendo una relación simbiótica con el sistema de transporte para garantizar demanda y acceso. El último de los principios es la implementación de políticas de transporte proactivas, en las cuales el gobierno asuma un papel activo en la consecución de estos objetivos mediante acciones concretas, como un programa estructurado de construcción de nueva infraestructura multimodal que no solo aumente la oferta, sino que asegure la conectividad; un programa de gestión de velocidad basado en medidas coercitivas e infraestructura segura; y un programa de reestructuración del sistema Metrolínea a través de una reingeniería total de su operación y un esquema tarifario atractivo.
Los alcaldes de los municipios del área metropolitana se encuentran en un momento decisivo para realizar cambios en la dirección correcta en política de movilidad. Los desafíos de movilidad en el Área Metropolitana de Bucaramanga requieren una transformación profunda e integral. Todo esto requiere un compromiso de los gobiernos locales y de la población para hacer un llamado urgente a repensar las políticas de transporte a invertir en infraestructura que favorezca la equidad y la sostenibilidad y adoptar una visión más amplia de la movilidad urbana.
Para conocer los principales indicadores de movilidad, los invitamos a ingresar a www.bucaramangacomovamos.org y dar clic en el visor de datos.











