El primero de mayo se conmemora el Día Internacional de los trabajadores en más de 160 países que establecen esta fecha como un día festivo para reivindicar las luchas de los obreros y los oprimidos, en lo que constituye uno de los días feriados más extendidos en el mundo.
Solo algunos países de la anglosfera como Estados Unidos y Canadá, entre otros, no conmemoran esta fecha. El origen de esta efeméride se debe a las combativas huelgas de los trabajadores norteamericanos que a partir del 1 de mayo de 1886 exigieron que la duración legal de la jornada laboral fuera de 8 horas. Tras la represión de las autoridades los líderes de los trabajadores fueron ejecutados y desde entonces los mártires de Chicago hacen parte de la memoria colectiva de las clase obrera.
El departamento de Santander con sus centros urbanos del área metropolitana de Bucaramanga y el puerto petrolero de Barrancabermeja ha jugado un destacado papel en la historia del movimiento obrero en Colombia y en la conquista de beneficios y derechos que no solo retribuyen a los trabajadores sino que contribuyen al bienestar social de toda la población.
Ecopetrol, la principal empresa en Colombia y cuya enorme mayoría accionaria pertenece al Estado, es la mejor representación de lo que los trabajadores pueden lograr cuando se organizan y luchan por sus derechos, pues hay que recordar que la existencia de la estatal petrolera se debe a las luchas que dieron los trabajadores organizados hoy en la Unión Sindical Obrera y la guía de auténticos patriotas como Raúl Eduardo Mahecha y Jorge Eliecer Gaitán.
Este brevísimo relato histórico desemboca en una paradoja en este 2026: la marcha del 1ro de mayo en Bucaramanga, a la que asistí, así como en el resto del país, fue utilizada como escenario para promover la campaña electoral del candidato continuista del gobierno de Petro, así como para promover una constituyente. La paradoja se da porque mientras estos trabajadores respaldan al Pacto Histórico, esta misma semana el gobierno de Petro presentó una lista para la enajenación o privatización de varios negocios de Ecopetrol que suman unos $50 billones de pesos.
El gobierno de Petro también le ha declarado la guerra a otras conquistas de los trabajadores como los regímenes exceptuados de salud del magisterio y Ecopetrol. Sin embargo, es de resaltar que un contingente cada vez más consciente y creciente de los trabajadores, reconoce que el autodenominado “gobierno del cambio” ha sido inferior a su responsabilidad histórica y la prueba es que lo que más destacan sus voceros como legado del saliente gobierno es que Colombia “no se destruyó” o entras palabras, que seguimos igual o peor.












