For Women Scotland, señala que la inclusión de mujeres trans mediante Certificado de Reconocimiento de Género (GRC siglas en inglés) diluye los derechos de las cisgéneros porque el concepto de “mujer” debe definirse únicamente con el sexo biológico al nacer.
El anuncio del Tribunal Supremo del Reino Unido de iniciar un debate sobre la definición legal de “mujer” está generando una polémica que sacude los cimientos legales y divide a la sociedad británica. La definición de “mujer” no es solo un tema semántico, también es fiel reflejo de una creciente y profunda polarización, relacionada con los derechos de las mujeres cisgénero, las libertades de personas transgénero y la interpretación legal de identidad.
La discusión sobre el término de “mujer” surge a raíz de la dinámica de tres leyes demandadas por For Women Scotland, una organización feminista escocesa, que cuestiona la interpretación de identidad definida en la Ley de Igualdad del 2010 y su interacción con otras dos leyes: Reconocimiento de Género (2004) y Representación de Género en Juntas Públicas de Escocia (2018) que indica, que el 50% de sus integrantes deben ser mujeres, incluyendo transgénero.
For Women Scotland, señala que la inclusión de mujeres trans mediante Certificado de Reconocimiento de Género (GRC siglas en inglés) diluye los derechos de las cisgéneros porque el concepto de “mujer” debe definirse únicamente con el sexo biológico al nacer. Visto que, el gobierno escoces ha extendido indebidamente el significado de “mujer” incluyendo a trans en espacios de mujeres con un certificado. Los defensores de personas trans indican, que su exclusión de estos espacios, viola derechos fundamentales porque las margina y discrimina.

La controversia surgió en 2022, cuando Lady Haldane, jueza del Tribunal de Sesión de Edimburgo se pronunció sobre el tema, indicando que el sexo no es solo el biológico al nacer, también incluye a quienes modifican su sexo mediante un GRC.
El tema viene de lejos. Una polémica que trasciende los tribunales británicos sucedió hace unos años (2018); la investigadora y escritora Maya Fostater, fue destituida del trabajo en el Centre for Global Development, después de twittear sobre las diferencias entre sexo y género y las implicaciones de la autodeterminación de género para los derechos de las mujeres, cuando el Financial Times incluyó a Philip Bunce, más conocido como “Pippa”, en la lista de las 100 mujeres británicas más influyentes.
Pippa o Philip, quien se autodefine como de “género fluido” es padre de dos hijas y estuvo casado durante 22 años.
Las intelectuales feministas también levantan ampollas; entre otras, la escritora de Harry Potter, H.K. Rowling del movimiento feminista “RadFem”, una facción que considera que solo las mujeres nacidas con sexo biológico femenino, pueden considerarse mujeres.
El fallo del Supremo podrá influir en otras legislaciones porque, si el Tribunal decide, que la Ley de igualdad debe interpretarse en términos biológicos, restringiría el acceso de personas trans a espacios separados por género; pero si decide, respaldar la posición del gobierno escoces, reforzará el reconocimiento legal de personas trans.











