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Miércoles 13 de agosto de 2025 - 01:00 AM

Murió una esperanza de los colombianos

Publicado por: Luis Ernesto Ruiz Cardoso

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El 11 de agosto de 2025, Vanguardia reportó el fallecimiento del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, quien murió tras dos meses en estado crítico debido a un atentado en Bogotá el 7 de junio. El ataque, perpetrado por un menor de edad, fue calificado como un magnicidio por la Fiscalía, que ha judicializado a seis personas en relación con el crimen. Este asesinato revive las heridas de la violencia política en Colombia.

En los últimos meses, Miguel Uribe Turbay se consolidó como una de las voces más firmes del centro-derecha en Colombia, posicionándose como una figura clave en la oposición a las políticas del presidente Gustavo Petro. Uribe no solo denunció lo que consideraba un ataque sistemático de la izquierda radical en su contra, sino que también logró frenar iniciativas legislativas emblemáticas del gobierno, como la reforma laboral y la consulta popular.

Este enfrentamiento político llevó a una escalada verbal que reflejaba la profunda polarización que vive el país. Petro, por su parte, reaccionó con ataques y amenazas que contrastaban con su discurso de paz y vida. La tensión entre ambos representaba no solo un choque de visiones políticas, sino una batalla simbólica por el futuro de la democracia.

En los últimos meses, el presidente Gustavo Petro emitió declaraciones que algunos interpretaron como amenazas hacia el senador Miguel Uribe Turbay.

En una publicación en X (anteriormente Twitter), Petro expresó: “Vas a llevar a Miguel. Ya no podrás. El pueblo se ha decidido…” Esta frase fue interpretada por algunos como una amenaza hacia Uribe Turbay. Además, tras el atentado que dejó al senador en estado crítico, Petro afirmó que su gobierno garantizaría la “más absoluta transparencia” en la investigación.

La Fiscalía ha adelantado investigaciones y detenciones, pero no hay claridad respecto a los autores intelectuales, y todo parece indicar que se nos dirige hacia grupos subversivos, posiblemente protegidos por el régimen de Nicolás Maduro. Todo esto son solo suposiciones que circulan en las redes sociales.

El cruce permanente de trinos y manifestaciones públicas de una oposición incansable y fuerte, convertida en una talanquera a los propósitos incongruentes que cada día complicaban el desarrollo normal de este país, se estaba convirtiendo en detonantes para un final como este que hoy estamos viviendo y sintiendo.

Todos sabemos que las palabras no se las lleva el viento; siempre llegan a quienes las convierten en órdenes que generan acciones terribles como estas, y todo queda en la oscuridad.

Estamos viviendo lo ya vivido hace más de 30 años con el asesinato de Luis Carlos Galán en Bogotá; hoy lloramos el magnicidio de Miguel Uribe Vélez, igualmente dos seres que muy seguramente habrían cambiado el rumbo de nuestra patria.

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