Publicidad

Columnistas
Jueves 21 de agosto de 2025 - 01:00 AM

¿Qué significa ser libre después de salir de la cárcel?

Compartir

Para muchos, recuperar la libertad no es sinónimo de esperanza, sino de incertidumbre. Hay hombres y mujeres que, tras años privados de la libertad, cuando se les pregunta qué harán al estar libres, responden: “no tengo ni idea qué hacer”. El futuro, que para otros es un horizonte de posibilidades, para ellos es otro problema. No encuentran trabajo, no tienen un hogar seguro al que volver y, lo más duro: no siempre alguien los espera afuera. En ese punto, la llamada “libertad” puede sentirse más como un desamparo que como una segunda oportunidad: un día cualquiera la puerta se abre y, al cruzarla, no hay certeza, solo el peso del estigma.

La dificultad se agudiza en el ser de escasos recursos, aquel que nunca tuvo grupo de apoyo y que ahora, al salir, enfrenta una sociedad que no le ofrece un solo aspecto asegurado de su vida futura. Para algunos, la experiencia resulta aún más injusta: eran inocentes. Algunos estuvieron en prisión porque las pruebas no se lograron recabar, porque fallaron las estrategias defensivas o porque el sistema judicial se equivocó. Y, sin embargo, la etiqueta de la cárcel los alcanza igual que a todos los demás.

La literatura y el cine han retratado esta realidad. “Los Miserables “ muestra la historia de alguien que, al salir de prisión, descubre que la libertad no lo protege de la exclusión: nadie le da hospedaje, ningún empleador lo acepta y su pasado lo condena de nuevo. La primera puerta que toca se le cierra en la cara y el sello de los antecedentes es tan fuerte como la propia condena. Esa escena, que parece lejana, sigue siendo dolorosamente actual.

En Colombia, pedir antecedentes judiciales para acceder a un empleo parece un requisito rutinario, pero para quien sale de prisión es el primer muro de exclusión. La reincidencia también es consecuencia de esas barreras que impiden recomenzar. ¿Cómo reinventarse cuando lo único que se ofrece es desconfianza?

Sin embargo, no todo es sombra. En Bucaramanga, funciona Casa Libertad, programa que merece ser aplaudido porque ofrece orientación psicosocial, capacitación y apoyo al emprendimiento para quienes recuperan la libertad. Pero conviene decirlo: su cobertura es limitada. Es un paso importante, aunque todavía insuficiente frente al tamaño del reto.

La reflexión de hoy es: si esa persona que sale de la cárcel fuera nuestro hermano, hijo o padre, seguramente nos dolería ver cómo lo rechazan. Pero cuando es un desconocido, solemos ser indiferentes. Esa distancia es peligrosa: quien no encuentra orientación ni oportunidades puede volver a delinquir, y entonces la víctima podría ser cualquiera de nosotros. Por eso, ayudar también es una forma de protegernos como sociedad. ¡Hagámoslo!

Publicidad

Publicidad

Tendencias

Publicidad

Publicidad

Noticias del día