Si usted, amigo lector, cree serlo o conoce uno, por favor conteste, la ciudad se lo va a agradecer por siempre. Es que, candidatos aparecen al sonar la campana, pero los buenos, toca buscarlos debajo de las piedras. Antes que estemos todos Unidos por una sola voz “la cura, fue peor que la enfermedad”; diga dónde vive usted o por dónde camina su buen candidato y se le envía un domiciliario, un Uber, un mototaxi, un pirata o una legión de ángeles, al rescate.
Sería emocionante, llegar el día de las elecciones (14 de diciembre) sin resolver el interrogante ideal: ¿cuál es el mejor? y no, el acostumbrado: ¿cuál es el menos malo?. Un candidato que no tenga en su mesa de noche la ley 80 de contratación pública, sino el libro “La melancolía de la resistencia” de Lászlo el escritor húngaro premio Nobel de literatura 2025; que nos regale el placer invaluable de un espacio público para el caminante de la ciudad y no para el auto, y el vendedor estacionario; que acabe con el basurero público en lo que se ha convertido el separador de la carrera 33 desde la avenida quebrada seca hasta el parque San Pío, que nombre a los mejores como sus secretarios y no a los mejores recomendados, que haga la biblioteca pública para ciudad norte más ambiciosa que la Turbay. Un alcalde que le diga al sur de la Ciudad; aquí tienen su hospital público, que convierta las canchas en unidades deportivas, que implemente la figura de los alcaldes locales etc,etc,etc, En casi todas las democracias del mundo, los buenos candidatos son escasos. No por falta de personas capaces, sino porque el ruido de la política suele ahogar a los que aún creen en el servicio público como un acto de vocación y no de cálculo.En Bucaramanga, mi ciudad, la búsqueda se ha vuelto una expedición casi arqueológica.
El 29 de octubre, se vence el plazo de inscripciones, así que, estimado lector, sin tregua, entusiastas, con vigor, compromiso y fe en esa tarea; ojalá sean varios los buenos candidatos, ojalá lluevan sobre el cielo de la bonita como el café en el campo de Juan Luis Guerra y 440.
El 22 de diciembre Bucaramanga cumple años, que mejor regalo que un buen alcalde.
Un alcalde, que haga el tránsito a esa ciudad moderna que todos esperamos. La ciudad verde de Carlos Virviescas, la ciudad culta de Álvaro Beltrán y la ciudad prospera de Alberto Montoya.
Nota: Señor alcalde de Bucaramanga, señora directora del Instituto Municipal de Cultura y Turismo: no olviden que el Teatro Peralta sigue en cuidados intensivos.












