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Miércoles 05 de noviembre de 2025 - 01:00 AM

Elegir el futuro en Santander

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Los jóvenes de Santander y el resto del país se enfrentan a una de las decisiones más importantes de su vida: elegir una carrera universitaria. Si bien Colombia alcanzó en 2024 una cifra histórica de cobertura bruta en educación superior del 57,5% y una tasa de tránsito inmediato del 45,9%, el acceso continúa siendo inequitativo y fuertemente marcado por factores económicos, sociales y culturales.

Si de preferencias se trata, los santandereanos no distan del panorama nacional. En los últimos años, carreras como Administración de Empresas, Derecho, Psicología, Contaduría e Ingeniería de Sistemas se mantienen como las predilectas. Estas opciones reflejan tanto el peso tradicional de ciertas profesiones como la búsqueda de estabilidad laboral en un contexto económico impredecible. No obstante, indicadores del Observatorio Laboral para la Educación señalan una desconexión entre lo que estudian los jóvenes y la demanda del mercado. Tecnología, estadística, salud pública y sostenibilidad ambiental, áreas de alta empleabilidad, siguen siendo poco exploradas.

Pero la conversación sobre acceso y elección de carrera no puede reducirse a cifras. Detrás de cada joven hay una historia permeada por su contexto familiar, la calidad en la orientación vocacional que recibe y las oportunidades reales a su alcance. Las familias santandereanas hacen un gran esfuerzo por garantizar la educación de sus hijos, por lo que la decisión de ingresar o no a la universidad suele estar condicionada por el costo de las matrículas, la necesidad de trabajar o la falta de claridad sobre las opciones técnicas y tecnológicas.

Los colegios tienen la importante labor de acompañar al estudiante en el descubrimiento de su potencial, ofreciéndole experiencias que lo conecten con el mundo real y le permitan tomar una decisión informada. Así mismo, debe ser un puente con las familias, para que los padres comprendan que el éxito no depende únicamente del prestigio de la carrera, sino de la coherencia entre lo que al joven le apasiona, lo que sabe hacer y lo que el mundo necesita.

Santander ha demostrado tener un talento joven tenaz, innovador y con espíritu emprendedor. El futuro del departamento no se elegirá en los formularios de admisión, sino en la capacidad colectiva de garantizar que cada joven tenga derecho a imaginar y construir su propio destino. Porque cuando un joven no puede elegir, lo que está en riesgo no es su futuro, sino el de todos.

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