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Miércoles 29 de julio de 2026 - 01:00 AM

Feria del libro: más allá de un plan cultural

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Recuerdo los domingos de mi infancia entre música, café y una escena que se repetía en la sala de mi casa: mi familia reunida leyendo el periódico. Mis papás recorrían las páginas de noticias, mientras mi hermana y yo buscábamos las historietas que nos entretenían durante la mañana.

En otros momentos, cuando el aburrimiento llegaba, le decía a mi papá que no sabía qué hacer y su respuesta era siempre la misma: “Vaya, lea”. No importaba el contexto, la lectura siempre estuvo presente en mi familia, no como una obligación ni como un castigo, sino como una oportunidad para entretenernos, compartir tiempo juntos, alimentar nuestra imaginación y, por supuesto, nutrir nuestra mente.

Por eso hoy celebro que Barrancabermeja sea nuevamente escenario de la Feria del Libro: Déjame Leer en Paz, que llega a su séptima edición como un espacio que invita a encontrarnos alrededor de los libros, las ideas y la conversación. Durante estos días, cientos de niños, jóvenes y adultos recorren los pasillos de la Megaludoteca, la UIS y el Centro Comercial San Silvestre, escenarios de esta Feria del Libro. Algunos buscan la firma de un escritor; otros asisten por primera vez a un conversatorio o a un taller; muchos simplemente descubren el placer de perderse entre las páginas de un libro.

Estas ferias se han consolidado en Colombia como encuentros que trascienden la lectura. Se han convertido en motores de desarrollo para las ciudades que las realizan. Fortalecen el comercio, enriquecen la agenda cultural y generan espacios de encuentro para ciudadanos de todas las edades.

Por eso merece un reconocimiento especial el grupo de docentes de Lengua Castellana de diferentes instituciones educativas de Barrancabermeja que, con esfuerzo, convicción y amor por la educación, han hecho posible que nuestra ciudad celebre, por séptimo año consecutivo, esta feria. Sabemos que organizar un evento de esta magnitud no es tarea fácil. Requiere gestión, recursos, alianzas y, sobre todo, la convicción de que la cultura también transforma ciudades.

Con frecuencia hablamos de lo que Barrancabermeja necesita para seguir creciendo y, sin duda, formar ciudadanos más críticos, creativos y capaces de imaginar soluciones para los desafíos que enfrenta hace parte del plan también. Una ciudad que lee, piensa mejor. Una ciudad que conversa encuentra mejores caminos para resolver sus diferencias.

Tal vez el reto está en empezar a mirar esta feria del libro no como un evento para unos pocos, sino como una inversión en la ciudad que todos queremos construir. Por eso merece ser abrazada por toda Barrancabermeja. Asistamos a sus actividades, compartamos su programación con nuestros amigos y familiares e invitemos a quienes aún creen que la lectura no es para ellos. Hagamos de esta feria un motivo de orgullo colectivo.

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