Una supuesta reforma a la Iglesia Católica circuló como una falsa información en la red, afirmándose que el Papa León XIV había dado por extinguido el limbo, entendido éste como aquel lugar a donde iban las almas de los niños que morían sin haber recibido la gracia del bautismo y eso nos llevó a investigar la posibilidad de que tal situación pudiera darse.
En efecto, para la Iglesia Católica y Apostólica una “propuesta teológica” es una hipótesis razonada por teólogos que busca comprender o armonizar las verdades reveladas por Dios a la luz de la tradición, la razón o las escrituras.
Un “dogma” es una revelación divina definida infaliblemente por el Papa o un concilio. Como puede observarse son totalmente diferentes: una propuesta teológica es una especulación que busca una solución lógica o coherente a un problema definido y por lo tanto puede ser discutida, debatida y con el tiempo abandonada, como es el caso del limbo de los niños. El dogma es una verdad revelada, infalible, obligatoria de creer, que afirma una verdad esencial de la fe no discutible y por lo tanto inmodificable e irrevocable como la resurrección de Cristo,
El limbo fue una propuesta teológica que resolvió el problema de a dónde iban las almas de los niños que morían sin estar bautizados y por lo tanto estaban en pecado original, que por su inocencia no podían ir al infierno, pero por ser pecadores por naturaleza no podían ir al cielo.
Sin embargo, con los desarrollos de la Iglesia se terminó concluyendo que, por la misericordia infinita de Dios, una solución más esperanzadora era encomendarle a Él la salvación de esos niños, por ser más coherente con la revelación.
Y tenemos la sensación que sería muy probable, por las mismas razones, que se eliminara el purgatorio que tiene la misma esencia de propuesta teológica y que nació como la solución al problema de a dónde iría quien habiéndose confesado, “confesión de boca”, arrepentido, “contrición de corazón”, teniendo la idea de no volverlo a hacer, “propósito de enmienda”, no había podido cumplir con el otro de los requisitos establecidos para su efectividad real, a saber “satisfacción de obra”, es decir, no había cumplido la parte material de la penitencia, por imposibilidad física, pues, por ejemplo, había muerto antes de llevar a la Iglesia los cinco bultos de cemento a que había sido condenado y por lo tanto no podía ir al cielo, pero tampoco era justo enviarlo al infierno.
Como puede concluirse, las propuestas teleológicas son mutables y perecederas, es decir, pueden desaparecer; los dogmas, en cambio son inmutables e imperecederos y por lo tanto, permanecerán para siempre.












