Como es conocido, los daños socioambientales y sobre la salud asociados a algunos vegetales, animales y microorganismos no tienen su origen en estas especies, que se desarrollan en el medio natural. Estos problemas son el resultado del manejo inadecuado que algunas personas le dan a los recursos naturales. Por ejemplo, el cannabis es un género de plantas herbáceas que son mal utilizadas por narcotraficantes para fabricar marihuana. Esta es una droga que ocasiona graves adicciones, por lo que ha sido prohibida la siembra de cannabis en algunos países.
Una reciente publicación de Associated Press (noviembre 25/2025) señala: “El consumo de marihuana entre los adultos jóvenes en Estados Unidos alcanzó niveles históricos en los últimos años. El consumo diario incluso superó al de alcohol, con casi 18 millones de estadounidenses declarando en 2022 consumir marihuana a diario o casi a diario, frente a menos de un millón tres décadas antes”. “Si bien la marihuana no es tan dañina como las drogas más duras, su consumo frecuente o excesivo se ha relacionado con problemas de aprendizaje, memoria y atención, así como con náuseas, vómitos y problemas pulmonares. También con la aparición temprana de psicosis en personas con factores de riesgo genéticos para trastornos psicóticos, como la esquizofrenia”.
Al mismo tiempo, este género de plantas -utilizadas adecuadamente- tiene efectos benéficos para la salud y la economía. Naciones Unidas informó (diciembre 3/2020): “Al revisar una serie de recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud sobre la marihuana y sus derivados, la Comisión de Estupefacientes de la ONU eliminó el cannabis de la Lista IV de la Convención Única de Estupefacientes de 1961, donde figuraba junto a opioides adictivos y letales como la heroína. La Comisión ha abierto la puerta al reconocimiento del potencial medicinal y terapéutico de la droga, aunque su uso con fines no médicos y no científicos seguirá siendo ilegal. La decisión podría impulsar investigaciones científicas adicionales sobre las propiedades medicinales de la planta”.
En concordancia con la tendencia mundial, en Colombia, el gobierno -a través del Ministerio de Salud y Protección Social- expidió del Decreto 1138 de octubre 27/2025 que “actualiza la regulación sobre el uso médico del cannabis en Colombia”. El Ministerio señala: “Este Decreto permite, por primera vez, el uso médico de la flor de cannabis como producto terminado. Esto significa que los pacientes con prescripción médica podrán acceder a tratamientos que utilizan directamente la flor de cannabis, ampliando las opciones terapéuticas respaldadas por evidencia científica. La medida también busca simplificar los trámites de licenciamiento para que pequeños y medianos cultivadores participen activamente en la producción legal; fortaleciendo así el empleo rural, la innovación agrícola y el desarrollo de economías locales. Además, el decreto fortalece la investigación científica”.












