La condena contra el exministro José Luis Ábalos reavivó la presión sobre el presidente español y abrió una nueva ofensiva parlamentaria.

Un ambiente de máxima tensión se apoderó esta semana del Congreso de los Diputados, donde representantes de prácticamente todas las fuerzas políticas elevaron el tono contra el Gobierno español en una sesión marcada por reproches cruzados, advertencias de ruptura y llamados insistentes a la dimisión del jefe del Ejecutivo. La comparecencia, solicitada por el propio presidente, se convirtió en uno de los episodios parlamentarios más duros de la legislatura.
El detonante de la convocatoria fue la reciente sentencia del Tribunal Supremo español contra José Luis Ábalos, exministro de Transportes y antiguo número dos del PSOE, condenado a más de 24 años de prisión por su participación en una trama de comisiones ilegales vinculada a la compra de mascarillas durante la pandemia.
Junto a él, su exasesor Koldo García recibió una pena cercana a los 20 años, mientras que el comisionista Víctor de Aldama, beneficiado por su colaboración con la investigación, logró la suspensión de la ejecución de su condena de cuatro años y medio. Lea también: Así es el MV Hondius: crucero varado por hantavirus con tres muertos y pasajeros confinados

Reclamos de elecciones desde la oposición
El líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, abrió el debate con un discurso encendido en el que situó a Sánchez como el responsable último de la trama, llegando a calificarlo como el eje corruptor del sistema.
El dirigente conservador insistió en que la única salida posible a la crisis institucional pasa por una convocatoria inmediata de elecciones generales, aunque descartó presentar una moción de censura sin garantías de éxito, al argumentar que un intento fallido solo serviría para fortalecer al presidente.
Desde Vox, Santiago Abascal redobló los ataques personales contra el mandatario, acusándolo de aferrarse al poder pese a la magnitud de los escándalos judiciales que rodean a su entorno más próximo.

Los socios habituales de la investidura tampoco se mostraron complacientes. La portavoz de Junts, Miriam Nogueras, pidió directamente que el presidente dejara su cargo para que el propio Parlamento eligiera un sustituto, comparando la situación con la reciente salida del primer ministro británico.
Desde ERC, Gabriel Rufián cuestionó si el Gobierno conocía las irregularidades antes de que estallaran públicamente, mientras que Podemos, a través de Ione Belarra, sostuvo que el ciclo político del sanchismo había llegado a su fin. Lea también: Papa León XIV inicia histórica visita a España tras 15 años sin viajes pontificios
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La defensa del presidente y la respuesta del PSOE
En su intervención, Pedro Sánchez separó de manera tajante los casos que afectan a antiguos cargos de su partido, como Ábalos, Santos Cerdán y Leire Díez, de las causas que involucran a su círculo familiar, entre ellas las que afectan a su esposa, a su hermano y al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.
Sobre los primeros aseguró que jamás habría tolerado ese tipo de prácticas; respecto de los segundos, defendió que se trata de acusaciones construidas sobre rumores y estrategias de desgaste político orquestadas por sus adversarios.
El mandatario negó de forma rotunda que exista financiación irregular dentro de su partido y acusó al PP y a Vox de fabricar una percepción exagerada de corrupción generalizada con fines electorales. Pese a admitir errores puntuales, defendió que su Gobierno continuará al frente del país y prometió colaborar con la Justicia sin reservas. Lea también: Homicidio, herencia y un pacto roto: El escándalo que sacude al imperio Mango

Tras la sesión, fuentes del PSOE respondieron directamente al planteamiento de Junts, sosteniendo que, si la formación catalana desea un cambio de presidente, el camino institucional correcto es respaldar una moción de censura y no exigir una salida unilateral. Le puede interesar: Muere Noelia Castillo: la lucha de joven de 25 años para recibir la eutanasia en España
En paralelo, el ministro de Transportes, Óscar Puente, calificó la sentencia judicial como aleccionadora, en un comentario que generó nuevas críticas por parte de la oposición debido al trato distinto que recibieron Ábalos y Aldama.
La sesión dejó en evidencia que, más allá de los reproches políticos, la mayoría parlamentaria que sostiene al Gobierno español continúa fracturada, sin que ninguna de las fuerzas presentes haya planteado, por ahora, una alternativa concreta para destituir a Sánchez antes del final natural de la legislatura. Con información de EFE

















