Hace un par de semanas tenía un fuerte dolor lumbar y mi hermano me consiguió una cita en el Centro de Fisioterapia Energética Integrativa de Colombia en el barrio Bosques del Payador con Omar Durán a quien conocí hace muchos años porque trabajó como fisioterapeuta del Atlético Bucaramanga y de la selección Colombia en muchas de sus categorías. Mientras me hacía las terapias de rigor me preguntó si había ido al consultorio del fisiatra Nelson Iván González García, un médico egresado de la UIS, con especialización en Medicina Física y Rehabilitación de la Universidad del Valle.
A los pocos días Jorge Ramoa y varios amigos del chat Hablemos de Fútbol, me dieron el teléfono del médico nacido en Oiba quien llegó en brazos de sus padres para vivir en el barrio Mutis, en donde conocen a Nelson Iván como ‘San Gregorio’ ya que sus goles en los últimos minutos salvaron al equipo de sus amores, de empates y derrotas. Me fui para su consultorio en Cabecera con mi hijo Juan Felipe y recordamos cuando nos conocimos hace 30 años gracias a los argentinos Juan Carlos Alarcón y Marcelo Arce quienes eran sus pacientes porque Nelson trabajaba atendiendo a los jugadores del onceno dirigido por Hugo Gallego, así le pagaran con pases de cortesía.
El fisiatra recordó cómo hizo para recuperar al volante Jorge Ramoa de una pubalgia que “lo tenía atormentado y no lo dejaba ni siquiera cobrar un tiro libre. A Jorge lo citaba en las noches para trabajar en la cancha de Pan de Azúcar y así duramos casi cuatro meses hasta que perdió el miedo y reapareció en febrero la tarde que le ganamos a Nacional tres a dos”. Ese partido jamás lo olvidaremos, ‘Coco’ estuvo magistral. Los goles de Kiko Barrios ante pases de Jorge, sacudieron el estadio departamental. Nelson se casó con Argénida, el amor de su vida, a quien conoció en la facultad de medicina y entre sus chistes y sus charlas se enamoraron. La ‘sin tocaya’ como le dice Nelson, no es la misma Argénida de las novelas de García Márquez; ella es la fiel esposa y compañera de vida de un loco que se disfraza de Charles Chaplin para atender a sus pacientes; viste camisas verdes, pantalones amarillos, chaquetas moradas o azules para bailar con las abuelitas que frecuentan su consultorio. Creo y sin dudarlo que es un Patch Adams criollo, que come mute y carne oreada. Se parece mucho al médico norteamericano cuya vida fue llevada al cine y fue representado en la pantalla grande por el genial Robin Williams. Patch Adams siempre creyó que la mejor medicina para curar a sus pacientes, ¡es la risa!
Nelson piensa lo mismo. Un día cualquiera, hace 18 años, el médico de 66 años tenía unos dolores en la espalda y gracias a una corazonada de su esposa, decidió ir a realizarse unos exámenes médicos. Los mismos arrojaron un resultado terrible y de una vez llamaron a Argénida y le dijeron que su esposo tenía Mieloma Múltiple, es decir, cáncer de la médula de los huesos. Le daban tres meses de vida. Nelson casi se desmaya cuando le dijeron y ahí se produjo el primer milagro: vio pasar su sepelio y detrás del féretro iban su esposa y sus dos hijos. Ese día le perdió el miedo a la muerte. El segundo milagro ocurrió cuando le hicieron una biopsia y casi se desangra; de repente apareció un residente que no tenía bisturí en esa cirugía y taponó la herida. Se curó y todos los sábados predica la palabra de Dios. Un día llegó a su consultorio disfrazado como el doctor Chapatín, con unas gafas ‘culo de botella’ y un bastón. Tocaba las paredes para guiarse y con dificultad abrió la puerta. Más de 15 pacientes lo observaban y uno de ellos gritó: “Este médico está más jodido que nosotros”. A mí se me quitó el dolor lumbar que es terrible, hablando con él. Las risas son el pan nuestro de cada consulta y sus conocimientos son tan grandes como su corazón. Dios lo bendiga siempre, querido Nelson Iván.












