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Lunes 26 de enero de 2026 - 01:00 AM

La ruptura que Davos hizo visible

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Por cuenta de la convicción del presidente Trump de que el mundo se ha aprovechado de los Estados Unidos, en el reciente Foro Económico Mundial de Davos quedó en evidencia una ruptura de fondo del orden internacional surgido tras la posguerra, construido por el propio país norteamericano sobre la prevalencia del derecho internacional y las redes multilaterales de cooperación articuladas alrededor de las Naciones Unidas.

En su discurso, Trump reafirmó la primacía de los intereses estadounidenses y dejó claro que la única postura válida es la que emana de Washington. Con ello se hizo explícita la fractura de la tradicional alianza entre Estados Unidos y Europa, ahora tensionada, entre otros factores, por el futuro de Groenlandia.

En relación con América, fue enfático en plantear una actualización de la doctrina Monroe, formulada en 1823, cuando Estados Unidos advirtió a las potencias europeas que no debían persistir en su política colonial en el continente. Esta versión, que ha denominado Donroe, sugiere una lectura inequívoca: América es para los norteamericanos.

El nuevo orden que ya comienza a perfilarse estará regido por quienes concentren mayor poder económico y cultural, respaldado por una capacidad militar suficiente para imponerlo. En ese escenario, adquirió especial relevancia el discurso del primer ministro de Canadá, Mark Carney, quien habló del “amanecer de una realidad brutal en la que la geopolítica de las grandes potencias no tiene freno”. Para los países de tamaño medio —señaló— es imperativo construir un concierto sustentado en el respeto a los derechos humanos, la solidaridad, la soberanía y la integridad de los Estados. “El poder de los menos poderosos —advirtió— radica en la honestidad. Los fuertes hacen lo que pueden y los débiles sufren lo que deben”.

El jefe de gobierno canadiense fue claro al afirmar que un país incapaz de alimentarse, de abastecerse de energía o de garantizar su defensa enfrenta un horizonte incierto. Subrayó que Canadá posee recursos energéticos, minerales estratégicos, una población altamente educada y un Estado con capacidad fiscal para actuar con decisión. En consecuencia, avanza en el fortalecimiento de la economía doméstica; la diversificación del comercio internacional; el aceleramiento de las inversiones en energía, inteligencia artificial y explotación de minerales críticos; y el recorte de impuestos sobre ingresos, ganancias de capital e inversión empresarial.

La lucidez de este planteamiento contrasta con la pobreza del debate presidencial en Colombia, atrapado en lógicas caudillistas, cálculos aritméticos de encuestas, y disputas personalistas que ignoran el reordenamiento global en curso. Cuando debiéramos estar concentrados en la definición de estrategias con realismo y sentido de Estado, aquí seguimos divagando como si el mundo no hubiera cambiado.

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