Hace unos diez días, cuando comenzó el ataque militar de E.E.U.U. e Israel a Irán, circuló por medios periodísticos internacionales un video en que se ve sentado a Donald Trump en la silla del escritorio del salón oval, en actitud de meditación, rodeado de 20 predicadores de iglesias evangélicas cristianas, 18 hombres y 2 mujeres, quienes oran y le tocan, haciendo el gesto bíblico y litúrgico de imposición de manos para transferirle dones espirituales, gracia y poder en los actos de guerra que comenzaba. Allí estaba Paula White, persona poco conocida fuera de E.E.U.U., cuyo rostro es familiar en Norteamérica por su cercanía con el presidente Trump.… ¿Quién es ella?
Es quien dirige la recién creada Oficina de Fe de la Casa Blanca, dependencia estatal establecida por Trump, decisión polémica pues se considera que ello choca con la Primera Enmienda, que garantiza la laicidad del aparato gubernativo norteamericano. Paula White es la guía evangélica personal del mandatario republicano desde hace más de 20 años, quien le sugiere y coordina sus lecturas bíblicas.
Ella formó parte del consejo asesor evangélico en sus campañas electorales, en la posesión presidencial del 20 de enero de 2017 pronunció la oración de invocación del nuevo mandato y en la de 2026 volvió a tener protagonismo. En la Casa Blanca dirige círculos de oración, lleva predicadores cristianos sionistas carismáticos (movimiento al que pertenece), divulga la “teología de la prosperidad”, impulsa el proyecto del Gran Israel, cree que la humanidad está en “los últimos tiempos” y afirma que está cerca la segunda venida de Jesús.
Paula White adelantó estudios en el Instituto Bíblico Nacional de Maryland, no se graduó, su esposo es teclista de una banda de rock, tiene un programa bíblico de televisión, cerca de 5 millones le siguen en las redes sociales, afirma que “mi producto es Jesús”, dirige una de las iglesias que más recauda fondos dinerarios en E.E.U.U., afirma ser líder apostólica mundial del movimiento cristiano carismático sionista, difunde la “teología de la prosperidad”, habla en lenguas, en la campaña electoral pregonó que “los cristianos que no apoyan a Donald Trump tendrán que rendir cuentas a Dios”, considera que atacar a Irán es “parte del plan divino de Dios”, predica que “la pobreza es signo de impiedad” pues “si los cristianos oran Dios les llena de riqueza dineraria”, afirma que “llevó a E.E.U.U. ángeles de África y de América del Sur para asegurar la reelección de Trump”. Su pensamiento es fusión de neoliberalismo económico, ultraconservadurismo político y fundamentalismo religioso.
Ahora dirige la Oficina de Fe de la Casa Blanca, ora con Trump en el salón oval y le habla en lenguas.












