La semana pasada el alcalde de Bucaramanga presentó el proyecto de acuerdo con el que busca que el Concejo lo autorice para comprometer las finanzas del municipio en un multimillonario crédito. Quiere ejecutar dos proyectos de inversión: la troncal norte–sur y obras complementarias, y la modernización del sistema semafórico de la ciudad.
La inversión es significativa: $538.611.485.946,00 y la autorización iría hasta el 31 de diciembre de 2027, último día del periodo de gobierno.
“Se acabará el atraso y el estancamiento”, anunció tan pronto radicó la iniciativa. “Bucaramanga tendrá mejores vías y una movilidad que le devolverá el tiempo a la gente para disfrutar con sus familias”, precisó.
Al interior de la administración municipal dan por sentado que el Concejo aprobará el proyecto de acuerdo. Las mayorías, dicen, los respaldan. Trece de diecinueve concejales estarían de su lado. La apreciación se repite cada vez que anuncian que lo van a presentar. Han sido varias. Esta vez, dijo el jefe de gobernanza del alcalde, si hay ambiente en el Concejo.
El primer debate se surtió en la Comisión Primera Permanente, integrada por siete concejales afines a la administración. La discusión se programó inicialmente para el lunes 22 de marzo, pero no pudo llevarse a cabo. La fecha, literalmente, los cogió sin luz. Los trabajos de mantenimiento a cargo de la Electrificadora se retrasaron y el servicio no se restableció a tiempo. ¿Será una premonición?
La reprogramaron para el martes. No hubo sorpresas. La ponencia fue positiva. Los encargados de presentarla no encontraron observaciones que formularle al proyecto. “Pasaremos a la historia”, señalaron. Las intervenciones de los demás concejales poco aportaron. Terminaron aprobándolo por unanimidad.
Los críticos del mandatario, que abundan y no dan tregua, no tardaron en criticar la iniciativa.
Hay observaciones de forma que son fáciles de solucionar. Uno de los ponentes, incluso, advirtió algunas de ellas para que las subsanaran. Otras, a pesar del “minucioso” estudio que hicieron, pasaron desapercibidas. No hay quien responda por el documento técnico de la modernización de la red semafórica. Lo presentaron sin firmas. Y el acta del Confis tiene una imprecisión en la fecha. Comienza indicando que se celebró el 16 de marzo, pero cierra diciendo que fue el 16 de febrero. ¿Improvisación o simple descuido?
Las de fondo, relacionadas con el valor de las obras y deficiencias en la formulación de los proyectos a financiar, deben abordarse con total responsabilidad en la plenaria. Es lo mínimo que se espera en estos casos.
Si la iniciativa está bien sustentada, no hay forma de oponerse a ella; pero el proyecto, como lo presentaron, deja en evidencia la falta de rigor con la que se estructuró. La cosa no empezó bien.











