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Domingo 17 de mayo de 2026 - 01:00 AM

Vía Bucaramanga – Rionegro

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¿Quién debe responder por la financiación de La Virgen – La Cemento? Este fue el titular de uno de los recientes artículos de Vanguardia. Para responder la pregunta, es necesario tener en cuenta las voces de los diferentes actores. El representante electo, Diego Fran Ariza, pese a que no se ha posesionado, lideró una audiencia denominada “Santander dialoga: soluciones para la vía La Virgen – La Cemento”, con la presencia de los principales involucrados: alcaldías de Rionegro y Bucaramanga, gobernación de Santander, ediles de las comunas 1 y 2 de Bucaramanga, líderes sociales de Rionegro, representantes gremiales, la Contraloría General de la República, EMPAS, CDMB, Findeter y comunidad en general. 280 personas se reunieron en el auditorio del colegio Maiporé. El gran ausente fue el Invías.

En lugar de mirar hacia el pasado y quedarse en la quejadera de siempre, hay que proponer soluciones. El edil Carlos Jerez lo dijo en el evento con claridad: “quedémonos con los espacios constructivos”. Tenemos que ponernos de acuerdo para que no haya más muertes, contaminación y trancones en este tramo tan crítico para el departamento. Si hay un consenso, es sobre la tragedia que viven estas comunidades por la falta de vías desde hace 50 años. De ahí que lo primero es aclarar el alcance de las obras. Propongo que sea el corredor Bucaramanga – Rionegro, lo que incluye: la ampliación en doble calzada de La Virgen – La Cemento, Los Colorados – Vijagual (más puentes peatonales), la estabilización de Paso Malo y la construcción del tramo El Cero a Rionegro. Estas obras costarían más de $400 mil millones, sin tener en cuenta otras necesidades como el mantenimiento de las vías y el servicio de carro-taller. Entre más rápido arranquen a ejecutarse, menor será el valor.

Definido el alcance, hay que identificar las fuentes de financiación: Obras por Impuestos, dado que Rionegro es municipio ZOMAC (Zonas Más Afectadas por el Conflicto Armado); recursos propios de la alcaldía de Bucaramanga y la Gobernación, los cuales se podrían enfocar en actualizar los estudios y diseños, y en la reubicación de las familias de Punta Betín; y presupuesto de la nación, que registra máximos históricos de déficit fiscal. No obstante, la nación ya le entregó a Santander una oportunidad única: el peaje de Rionegro, el 100 % de los recursos recaudados se deben invertir en la región. Su gobernanza depende de un Comité en el que los alcaldes de Lebrija y Rionegro tendrían voz y voto. Los vehículos de categorías 1 y 2 tendrían una tarifa simbólica. Lamentablemente, a la fecha, se han dejado de recaudar cerca de $100 mil millones producto de la inoperancia del peaje. La solución está en las manos de los mismos santandereanos.

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